El péndulo

Vox se frota ojos y oídos viéndolas clamar eslóganes mientras bailan cánticos contra el macho; sabe la ultraderecha que todavía queda mucho hombre sin educar en el progreso de una sociedad avanzada y mujeres que están a gusto con su feliz yunta y descendencia, no habiendo escuchado insulto, ni mucho menos roce físico.