Europa recoge el guante de las aparadoras contra los talleres clandestinos de calzado

La eurodiputada de los Verdes Ana Miranda también ha incidido en que «cualquier situación de trabajo precario merece atención» mientras ha apostillado que esa precariedad «tiene cara de mujer»

El Parlamento Europeo ha pedido a les Corts Valencianes el informe sobre las condiciones laborales de las trabajadoras del calzado de Elche para que la comisiones de Empleo y Derechos de la Mujer puedan examinar en detalle la denuncia de talleres clandestinos que la Asociación de Aparadoras y Trabajadoras del Calzado ha llevado este miércoles ante los eurodiputados.

La comisión parlamentaria de Peticiones ha acordado por mayoría mantener abierto el expediente que denuncia que en Elche estas mujeres ejercen su trabajo en sus casas, en talleres clandestinos o en fábricas, invisibilizadas, maltratadas por la industria y víctimas de la economía sumergida.

Las denunciantes afirman, además, que un alto porcentaje de ellas sufre problemas de salud como dolores musculares o trastornos psicológicos, según recoge un estudio de la Universidad de Alicante, por lo que solicitan que se combata la precariedad y se mejoren sus condiciones laborales y sociales.

La eurodiputada de los Verdes Ana Miranda también ha incidido en que «cualquier situación de trabajo precario merece atención» mientras ha apostillado que esa precariedad «tiene cara de mujer»

Por su parte, Bruselas ha asegurado haber examinado la situación y ha advertido de que su resolución compete a las autoridades nacionales, ya que atañe a la normativa española y no a la legislación europea, aunque ha señalado que, de acuerdo a su evaluación, se aplican las normas mínimas, también a la industria del calzado.

En este sentido, el eurodiputado ‘popular’ Leopoldo López Gil ha destacado la convicción de la patronal y del sector del calzado en general de que se dan «buenas prácticas» y ha considerado que «no debe confundirse una parte por el todo», ya que el sector está «comprometido con la legalidad vigente».

«No puede identificarse esta situación deplorable con la de toda la industria del calzado», ha señalado, en línea similar, la eurodiputada de los Socialistas europeos Inmaculada Rodríguez Piñero, quien ha mostrado su «solidaridad» con una situación que ha calificado «profundamente injusta» antes de resaltar que es «imprescindible» acabar con los talleres sumergidos.

La eurodiputada de los Verdes Ana Miranda también ha incidido en que «cualquier situación de trabajo precario merece atención» mientras ha apostillado que esa precariedad «tiene cara de mujer» y ha lamentado que la situación de las aparadoras de Elche le recuerda a la de las trabajadoras de la conserva.

Más allá en su comparación ha ido Miguel Urbán, de la Izquierda Europea, que ha equiparado la precariedad de las demandantes a la de las maquilas de Centroamérica y el sudeste de Asia: «La situación es síntoma de la una cultura laboral precaria que desprecia el trabajo, fundamentalmente, el de las mujeres».

Al finalizar el debate, la demandante se ha revelado «indignada» por escuchar «mentiras» y el relato de «las bondades del calzado» de boca de algunos de los eurodiputados y ha llamado a una intervención urgente de las instituciones. «Si nos tapáis la boca con esta falta de iniciativa, va a volver a ser lo que era en los años 60, con mujeres esclavizadas», ha zanjado antes de dar la razón a Urbán en su comparación: «Estamos al mismo nivel que las maquileras de El Salvador».

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