EL RINCÓN DE LA TROPA Nueva sección

EL HUERTO DEL CURA: UN PARAÍSO ENTRE PALMERAS

En el día de hoy proponemos llevarte al huerto. Pero solo a visitarlo, nada más.

 

 

Los ilicitanos tienen el honor de tener tres reconocimientos de la UNESCO: El Palmeral, El Misteri d’Elx y el museo de Pusol, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta su población. Cuando nos referimos al Palmeral, se puede pensar que es un reconocimiento a un conjunto de palmeras en una zona determinada, pero no, las palmeras aquí son casi una religión, un arte y un estilo de vida.

Si bien hay restos fosilizados de palmeras por prácticamente toda la Península, solo los climas templados alejados de las corrientes frías pudieron mantenerlas durante las sucesivas glaciaciones que ha tenido el planeta. Elche fue el lugar idóneo para esta especie vegetal y los fenicios lo supieron bien, comenzando el proyecto que hoy en día disfrutamos. Más tarde, los árabes, con su característico arte para canalizar el agua y su gusto por los dátiles, hicieron de Elche la ciudad de las palmeras por antonomasia. De hecho, fue su sistema de riego, además de la increíble cantidad de palmeras, lo que permitió que la UNESCO considerara el Palmeral Patrimonio de la Humanidad.

Pero en el siglo XIX hubo una persona que quiso ir aún más lejos con su pequeña plantación de palmeras y les dedicó toda su vida, de forma que su nombre aún no se ha borrado de la memoria de los ilicitanos. Se trataba del cura Castaño, que no hizo caso a lo que dictaba su apellido y convirtió su huerto en lo que hoy se conoce como Huerto del Cura en su honor. Perderse por aquí es algo que debe hacerse con tiempo porque, a parte de apreciar el maravilloso trabajo aquí invertido, lo que invita este lugar es a relajarse por un paraje atípico en Europa y tener la sensación de ser un comerciante que ha parado en un oasis por su largo viaje a través de las dunas del Sáhara.

Con una superficie modesta de 13.000 metros cuadrados y unas 1.000 palmeras, se trata del palmeral mejor cuidado de la ciudad y tiene ejemplares de varias especies, si bien la datilera es la más común dado que las hembras son las proveen el apreciado fruto. Dicha variedad es muy útil porque a parte de dotar de diversidad al lugar también tiene una función didáctica, ya que con las placas en su base y la más que recomendable audioguía gratuita que te puedes descargar en tu móvil a la entrada es una oportunidad única para entender un poco más de botánica.

Este lugar con el tiempo se ha ido componiendo también de otras especies subtropicales, como el jardín de cactus, con una enorme variedad de estos; o bien yucas, limoneros o nenúfares. Estos últimos han podido crecer fácilmente gracias al estanque artificial que se construyó en el centro del Huerto, el cual ha podido albergar especies de fauna como tortugas, patos o carpas y que contribuye enormemente a aumentar la riqueza visual del entorno.

Finalmente, la visita te lleva a una palmera que bien merece un párrafo entero: la Palmera Imperial. Como bien se dice en el vídeo, lo normal es que las palmeras tengan hijuelos desde la base, pero este ejemplar tiene 7 ramificaciones que salen desde el tronco de la principal y que forman en su conjunto una palmera de enormes dimensiones que la convierten sin duda en la protagonista y en muchos casos el motivo de la visita al lugar. De hecho, teniendo en cuenta que las palmeras crecen 1 metro cada 10 años, se estima que su edad es de casi 200 años. Pero no se llama Imperial por todo esto, sino porque a finales del XIX la Emperatriz Sisi se quedó anonadada con la belleza de esta palmera, a lo que Castaño afirmó: Señora, sin lugar a dudas esta palmera es digna de un Imperio.

Si la palmera más grandiosa ya tiene dueña, no es la única, ya que hay muchos nombres ilustres colgando de muchas de estas. Esto se debe a que los ilicitanos, españoles o gente de cualquier parte del mundo que hayan llevado a cabo una hazaña pueden ver su placa en una de estas si así se considera, de forma que quedan unidos a ella el resto de su vida. Ramón y Cajal, reyes de España, presidentes del Gobierno, actores… Son muchos los que cuentan con una. ¿Publicar un artículo sobre El Huerto del Cura y ser un amante de este es motivo suficiente como para que la Tropa tenga el honor de aparecer en una de ellas? No sé, pero ojalá.

Sea como fuere, os proponemos dos cosas este fin de semana: un plan muy tranquilo y de escaso esfuerzo físico apto para todos como es perderse por este paraje, y por otro lado comenzar una empresa grandiosa y útil para la humanidad que os permita ver vuestro nombre colgado de una de estas palmeras en vuestra próxima visita. Nosotros ya lo estamos intentando.

 

 

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