Jorge Cremades Opinión

Artículo de opinión de Jorge Cremades: «Por fin Sánchez cae del burro»

"un Gobierno sin rumbo, cuando los partidos que lo forman, siempre mal avenidos, andan preocupados por un futuro que, de entrada, no se percibe como muy halagüeño"

Después de mantener tozudamente las optimistas previsiones económicas del Gobierno en contra de lo que apuntaban los expertos y los organismos nacionales e internacionales, Pedro Sánchez, por fin, cae del burro y admite que España crecerá menos de lo que el Gobierno había previsto, pues el FMI, aunque sitúa a España en cabeza del crecimiento este año (el suelo del que parte es demasiado bajo), señala a España y Japón como las grandes rezagadas en recuperarse de la crisis, con la previsión de que el PIB español suba un 4´8% en 2022, lo que no será suficiente para recuperar los niveles de 2019, y confiesa que los datos con los que el Gobierno elaboró los Presupuestos son inalcanzables.

Bienvenida pues la caída del burro de Sánchez, pues al fin y al cabo, lo importante es que un gobernante tenga los pies en el suelo sin confundir realidades con deseos que sólo conducen a políticas erráticas que luego hemos de sufrir todos los ciudadanos. Pero si estos Presupuestos quedan totalmente desfasados, supongo que habrá que hacer los retoques pertinentes para ajustarlos a la realidad y no seguir en la inopia. Entretanto, entre otras cosas, por falta de personal cualificado quedan 109.000 empleos sin cubrir pese a los tres millones de parados, mientras el sector de la construcción se borra de los fondos europeos, pues 500 obras públicas valoradas en 230 millones de euros ya se han quedado desiertas porque los pliegos no recogían el impacto de la descomunal inflación y las empresas acusan al Gobierno de no tener en cuenta el alza de la energía y denuncian las trabas burocráticas para acceder al dinero de Bruselas, que, por otro lado, exige al Gobierno que eleve el precio del tope del gas y que no haya coste de frontera. En definitiva, un Gobierno sin rumbo, cuando los partidos que lo forman, siempre mal avenidos, andan preocupados por un futuro que, de entrada, no se percibe como muy halagüeño.

Efectivamente, en Podemos, Díaz desafía a Iglesias y se dispone a someter su candidatura a los partidos que la apoyen, pues la Vicepresidenta quiere obtener el respaldo de todas las bases del «frente amplio» que está impulsando, manifestando «soy una demócrata» tras las dudas sembradas por Iglesias y su afirmación de que «existe» gracias a los «morados», por no decir gracias a él mismo que cuando se fue la dejó como su sucesora en la Vicepresidencia del Gobierno. Y efectivamente, en el PSOE surge la alerta pues «o reaccionamos o Feijóo nos come en la calle», mientras la propuesta fiscal del PP propone devolver 10.000 millones a las familias e incluye una ayuda directa de hasta 300 euros para las rentas más bajas, en tanto que Feijóo, ante las críticas por el pacto en Castilla y León entre PP y Vox, avisa a su cúpula de que «el PSOE no quiere aislar a Vox sino al PP».

Un Feijóo que agita al PSOE proponiéndole que gobierne quien más votos tenga, aunque Sánchez se apresura a rechazar una iniciativa bien vista por algunos de sus barones, cuando lo razonable para garantizar la gobernabilidad, evitando que medren partidos minoritarios y grupúsculos de intereses, sería primar, como se hace en Grecia, al partido más votado con un plus de escaños, o bien establecer, como sucede en Francia, una segunda vuelta para que los ciudadanos elijan entre las dos fuerzas más votadas, evitando así el mercadeo postelectoral en los despachos para obtener a cambio de intereses particulares la mayoría que permita gobernar.

Un Feijóo que remitirá a Sánchez un plan de gran coalición en la sombra, incluyendo en lo económico reformas y actuaciones a medio y largo plazo con propuestas que hacen necesario acciones concertadas de los dos partidos principales. Y mientras Sánchez ignora a Podemos, su aliado gubernamental, decidido a gobernar en coalición «con lo que representa Yolanda Díaz», PP y Vox estrenan Gobierno en Castilla y León, un gobierno alejado de la paridad con tres mujeres y nueve hombres, mientras Feijóo marca su agenda para no coincidir con Abascal en la toma de posesión de Mañueco y prioriza su reunión con sindicatos y empresarios, por lo que envía al evento a Cuca Gamarra, siendo Abascal quien, en ausencia de Feijóo, capitaliza el pacto con el PP en tierras castellanoleonesas. En definitiva, Feijóo pone el contador a cero respecto a la etapa de Casado al frente del PP, poniendo la economía como prioridad, aunque reabrirá también la negociación sobre el CGPJ y recupera el diálogo social mientras cambia la política de oposición en Bruselas contra el reparto de fondos…..y Mañueco toma posesión como Presidente de Castilla y León con el deseo de ser «presidente de todos» y agradece a Feijóo su apoyo, mientras Ayuso alaba el gran pacto entre PP y Vox en la región.

Entretanto salta la noticia de que los últimos cuatro presidentes catalanes han sido espiados con Pegasus, un sistema de espionaje que sólo es vendido por la compañía israelí NSO a gobiernos, por lo que Aragonés pide explicaciones al Gobierno de Sánchez, que niega todo vínculo con el seguimiento a los dirigentes del «procés» independentista. Pero Aragonés dice que congela las relaciones con el Gobierno por este asunto y exige dimisiones, mientras ERC avisa a Sánchez de que no recuperará su apoyo con reuniones y busca acorralarle con Podemos, de quien consigue su apoyo, como si Podemos no formara parte de dicho Gobierno. Así pues en el Congreso de los Diputados se avecina un nuevo espectáculo bochornoso en el que el Gobierno minoritario de coalición, partido en dos, se verá sometido a crítica por la parte podemita del mismo con el apoyo de todos aquellos grupos y grupúsculos que hicieron posible la investidura de Sánchez.

Por otra parte España, después de 699 días de exigencia legal, se despide de la mascarilla obligatoria en espacios cerrados, salvo el transporte público y centros sanitarios. Y lo hace con la población dividida entre los que se sienten seguros y los que no, pues, según 40dB, un 70% dice que seguirá llevándola en comercios, cines y teatros. Y con los expertos divididos ante el fin de la mascarilla obligatoria en interiores, las empresas andan indecisas pues el decreto permite a las compañías decidir sobre su obligatoriedad, con lo que la mascarilla no acaba de irse del todo ya que, de momento, se percibe ilusión, recelo, desconfianza y muchas dudas en el día de la despedida oficial del símbolo de la pandemia que todavía no se ha erradicado.

Y caída del burro por parte de Sánchez en el asunto de Ucrania, pues nada más iniciarse la invasión rusa negó a bombo y platillo el envío de armamento, seguramente influenciado por Podemos, su socio minoritario, aunque a los dos días cayó del burro y rectificó para alinearse con el sentido común imperante en la UE. Pues bien, de aquellas rectificaciones, Sánchez da un paso más y en visita a Kiev, junto a la primera ministra danesa, para entrevistarse con Zelenski y comprobar «in situ» las atrocidades que en dicho territorio se han cometido, promete al Presidente ucraniano el mayor envío de armamento, anunciando que duplica el envío de armas (más de doscientas toneladas de munición y treinta camiones y diez vehículos ligeros que ya viajan camino a Polonia). En efecto, Zelenski expone a Sánchez su drama para resistir, pues «las armas son pocas», mientras el Presidente español visita Borodyanka, la otra Bucha y símbolo de los crímenes de guerra de Putin, sobre cuya investigación Sánchez se compromete a colaborar enviando personal cualificado para esclarecer los hechos. Una acertada caída del burro por parte de Sánchez esta apuesta por el rearme de Kiev, aunque abra una grieta, otra más, en el gobierno de coalición, pues sólo hubiese faltado que ante la agresión totalitaria de Rusia a Ucrania y a Occidente, España se hubiese quedado al lado de los agresores como, al parecer, prefiere Podemos.

Respecto a otros asuntos cabe citar que España acelera la emisión de deuda ante el final de las compras por parte del BCE; que el despegue del turismo extranjero acerca al sector al nivel previo a la covid; que Sánchez enfurece a los funcionarios pues «imponer salarios no es democrático»; que, mientras las víctimas de ETA avisan de que «al final veremos a Otegi de lendakari», Bruselas enmienda la política del Gobierno de blanqueamiento a los etarras, pues la Eurocámara cree que debe colaborar con la Justicia para obtener beneficios penitenciarios y que los crímenes de la banda terrorista son de lesa humanidad y no prescriben; que Moreno deshoja la margarita electoral entre el 19 o 26 de junio, agotando así el presidente andaluz las dos semanas que se dio al inicio de Semana Santa, y medita la «vía Ayuso» de convocar elecciones entre semana; que España alcanza los veinte millones de cotizantes a la Seguridad Social; que la Fiscalía pide para Luis Medina una fianza de casi 900.000 euros y éste carga contra el Ayuntamiento de Madrid diciendo que «no reclamó nunca nada»; que un joven con antecedentes, otro más, es detenido por una brutal violación en Igualada; que los impuestos y el precio del combustible disparan la venta de coches eléctricos; que el Consejo de Estado censura la Ley de Seguridad Nacional y advierte de que no puede eliminarse el derecho a la indemnización cuando se fuerce a los ciudadanos a prestar servicios; y que Murcia lanza la ESO alternativa a la diseñada por el Gobierno y apuesta por más exigencia y más Historia de España, rebelándose así contra la ministra Pilar Alegría ya que explicará de forma cronológica los hechos históricos de todas las épocas, mantendrá el límite de suspensos para pasar de curso y pedirá una nota media de cinco para lograr el título.

Y del exterior, destacar que China permite reabrir factorías en Shanghai si los empleados confinados residen en sus instalaciones para lo que «nos han dejado colchones en el suelo»; que Le Pen vende moderación para acortar distancias con Macron en el debate decisivo entre los candidatos y éste la ataca por sus vínculos con Moscú acusándola de que «usted depende del poder ruso y de Putin»; que Netflix se hunde un 40% en Bosa por la caída de abonados; y que Johnson será investigado en el Parlamento por las fiestas en plena pandemia pues Westminster investigará si mintió por el «partygate».

Entretanto prosigue la guerra en Ucrania. Zelenski asegura que «la batalla por el Donbás ha comenzado» pues Rusia ha iniciado una gran ofensiva en el Este ucraniano, mientras Yulia Timoshenko, ex primera ministra de Ucrania y líder del partido Patria, avisa a Occidente del error de «sentirse inmune» ante la amenaza de Moscú, pues «Rusia puede usar armas nucleares» y lamenta que «la UE costea la guerra que Putin librará contra ella; es un suicidio». Y es que, en efecto, Rusia golpea Leópolis y empieza la gran ofensiva en el Este, centrándose en la destrucción de ciudades, mientras Biden pide a los aliados más apoyo económico y militar a Kiev y el Pentágono advierte de que la ofensiva sobre el Donbás es «el preludio de un ataque a gran escala» pues Rusia despliega seis batallones más para acabar con el último reducto de la resistencia en Mariúpol, cuya victoria reivindica Putin asegurando que «la ha liberado y la tiene bajo control», aunque las fuerzas locales resisten gracias a los túneles construidos en la era soviética. Por su parte Putin, dice que ofrece un pacto a Kiev mientras alardea de sus misiles balísticos y amenaza a Occidente con uno de ellos que alcanzaría a EEUU, manifestando que ello «hará que se lo piensen dos veces quienes desafían a nuestro país con su retórica desenfrenada y agresiva; un proyectil de cuyo lanzamiento fue informado Washington, tal como establecen las normas internacionales para evitar malos entendidos, que puede llegar a 10.000 kilómetros de distancia con quince ojivas nucleares y un poder destructivo inimaginable. Y mientras Borrell manifiesta que «los países podrán cortar el gas ruso sin unanimidad en la UE» y dimite el fundador de la petrolera Lukoil, crítico con Putin, Biden concede una nueva ayuda millonaria a Ucrania y prohíbe atracar a los barcos rusos en EEUU.

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