EL RINCÓN DE LA TROPA Nueva sección

CONFÓRMATE CON TODO, VEN A CALPE

En la Tropa estamos cansados de la típica pregunta de “¿Qué prefieres, playa o montaña?” Nosotros no nos queremos mojar, por eso nuestra respuesta es Calpe, ¡elegimos Calpe!

Bienvenidos a un paraíso que combina a la perfección la playa, la montaña y la ciudad. Esta semana la Tropa se va de excursión a Calpe para enseñaros todo lo que esta singular ciudad nos puede ofrecer.Y cuando decimos que esta ciudad es muy singular, lo decimos muy en serio. Las singularidades comienzan cuando miramos a su población, ya que la mitad de sus 23.000 habitantes son de nacionalidad extranjera.

A la llegada a Calpe lo primero que nos sorprendió fue el imponente Peñón de Ifach, el buque insignia de Calpe. Pero antes de acercarnos al famoso Peñón para conocerlo en primera persona, nos dimos un agradable paseo por las salinas. Se sabe que se explotaban para obtener sal ya en tiempos de los romanos, y se dejaron de utilizar en 1988. Actualmente, este área está reconocida como zona natural protegida debido a la enorme biodiversidad que alberga, destacando la gran cantidad de flamencos que caminan relajadamente en las aguas de la salina. Si eres un amante de la ornitología, te recomendamos que te lleves los prismáticos, ya que en estas salinas se han registrado más de 170 especies de aves. Rodeando las salinas encontramos un paseo de baja dificultad muy recomendable, que mezcla tramos de camino de tierra con pasarelas de madera. Un bonito paseo para observar las aves en las salinas con el gran Peñón de fondo.

Después de este agradable paseo encaramos el que iba a ser nuestro próximo reto, el Peñón de Ifach. Y sí, decimos reto porque nos sorprendió gratamente el nivel de dificultad de esta ruta, pero primero vamos a ver un poco de historia acerca de esta gran roca.

Este referente natural de la Costa Blanca alcanza la altitud de 332 metros, y constituye el Parque Natural más pequeño de la Comunidad Valenciana, pero a su vez el más visitado. Hace siglos, este Peñón era una isla, pero se conoce que en tiempos de los romanos, ya estaba unido a la costa mediante una lengua de tierra. Una de las curiosidades de este Peñón es que en el siglo XIX pasó a ser propiedad privada, ya que un terreno tan escarpado y difícil de cultivar no era muy útil para la administración pública. Uno de sus posteriores dueños dinamitó la roca en 1918, creando el túnel que hace de unión entre una cara y otra del Peñón, y que nos permite acceder a la parte más elevada. Para acceder a la cima también tenemos otras opciones más arriesgadas, ya que el Peñón es un referente y un reto para los escaladores más expertos, y dispone de varias rutas de ascenso por las caras más complicadas y peliagudas.

El recorrido hasta la cima comienza en las faltas del Peñón, una vez pasada la lengua que conecta con tierra nos encontramos en plena naturaleza, cosa que sorprende al estar tan cerca de la ciudad. El itinerario está muy bien marcado, se recorre completo en unas 2 horas y media, con unos 5 kilómetros de ruta y tiene un desnivel de 300 metros.

El ascenso lo dividiremos en 2 tramos. El primer tramo son senderos rodeados de árboles que suben zigzagueando la ladera. A medida que vamos ascendiendo por el camino las vistas se vuelven más y más impresionantes. Esta primera parte tiene una dificultad media-baja. La segunda parte comienza cuando llegamos al túnel. A partir de aquí la cosa se pone más seria. Atravesamos el oscuro túnel y de pronto nos encontramos en pleno acantilado. El sendero surca el acantilado serpenteando hasta la cima. Es un terreno muy escarpado, por lo que recomendamos llevar el calzado adecuado.

Siguiendo la senda nos encontramos con una bifurcación, nosotros primero cogimos el camino de la derecha, que subía hasta la cima. Una vez arriba nos quedamos boquiabiertos contemplando las espectaculares vistas. No es fácil llegar hasta arriba, y el recorrido alberga cierto riesgo, por eso hay que estar siempre muy atento a nuestros movimientos y, sobre todo, no ir si amenaza la lluvia, ya que el sendero puede ser muy resbaladizo cuando se moja. Al bajar tomamos el otro sendero de la bifurcación, el que lleva hasta el Mirador de Carabineros, igualmente espectacular y que nos hizo reflexionar acerca de lo pequeños que somos, observándolo todo desde tan alto.

A la bajada hicimos uso de las mesas de picnic que hay instaladas en la ladera del Peñón y después de comer, tras completar el recorrido entero y volver a la ciudad, nos dimos un paseo más relajado por la playa y por el paseo marítimo mientras disfrutábamos de un helado de una heladería local.

Paseando por la costa de Calpe encontramos los Baños de la Reina, enclave histórico en el que, si el tiempo lo permite, podemos darnos un baño y disfrutar de los túneles y galerías acuáticas construidas hace dos mil años. Este curioso yacimiento arqueológico es una antigua piscifactoría romana, la cual se encuentra casi en su totalidad sumergida. Es una zona muy recomendable para el snorkel, también podemos disfrutar de más espectaculares zonas de snorkel en las calas que rodean al peñón.

Calpe es una ciudad idílica, llena de sorpresas. La escalada al Peñón nos sorprendió gratamente, ya que no nos esperábamos una ruta tan rodeada de naturaleza y de tal dificultad tan cerca de la ciudad. Fue todo un reto subir hasta lo más alto.

Esta ciudad es uno de esos sitios en los que es difícil aburrirse, ya que hay una gran variedad de actividades que podemos practicar, desde un agradable paseo observando aves por las salinas hasta senderos más exigente subiendo al peñón, escalada, snorkel, playa, ruinas romanas… En definitiva, Calpe merece muchísimo la pena, y más teniendo en cuenta que está a tan solo 50 minutos de Alicante. Desde la Tropa os animamos encarecidamente a visitar esta singular ciudad, no dejará indiferente a nadie.

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