Jorge Cremades Opinión

Columna de opinión del analista político, Jorge Cremades: «Una isla energética»

En cuanto a la guerra de Ucrania, Biden ofrece gas a Europa para que renuncie al de Rusia y apuesta por endurecer las sanciones contra Moscú

Con España patas arriba, en plena crisis y con buena parte de los sectores económicos en huelga o protestando en las calles, Sánchez, junto al portugués Costa, consigue que la UE trate a la Península Ibérica como «una isla energética», con lo que, de alguna manera, tanto el gobierno de España como el de Portugal podrían actuar sobre el precio de la luz y del gas.

De entrada es una buena noticia que la UE permita a Sánchez intervenir la energía, disparada en nuestro país, limitando el precio del gas y desacoplándolo del de la electricidad, al conseguir que los socios europeos reconozcan la excepcionalidad de la Península Ibérica, aunque la intervención del mercado, contrario a las políticas europeas, será obviamente temporal y necesitará la previa supervisión de Bruselas.

Con esta «excepción ibérica» o «trato especial» en la energía para poder bajar el gas, Sánchez no alcanza todos sus objetivos iniciales planteados en la cumbe, aunque llegó a plantarse y dio un golpe de mano al ver amenazado su objetivo de, al menos, limitar el precio del gas, con el argumento de que «España se juega mucho; así no puedo seguir», mientras, conseguida la citada excepcionalidad ibérica, ya prevé activar en un mes el sistema para bajar la factura de la luz, que cada vez menos pueden afrontar los españoles. Así las cosas seguimos siendo igualmente una excepción a la hora de tomar medidas de tipo fiscal como han hecho casi el resto de países de la UE pues Sánchez prefiere optar por subvenciones que por rebajas fiscales, dada su voracidad recaudadora.

Por otro lado Sánchez busca ahora un pacto estatal de medidas frente a la guerra, como si antes de que se iniciara la invasión de Ucrania por parte de Putin España no fuera ya el patito feo de Europa en ruina económica, incremento desorbitado del IPC, pérdida de poder adquisitivo…..y tantas otras variables económicas negativas; en definitiva, un pacto estatal que debiera haber reclamado mucho antes para salir del agujero en el que estamos metidos, para el que ahora PSOE y Podemos, enfrentados entre ellos en no pocos asuntos, contactan con sus aliados, a los que ni siquiera consultan para tomar decisiones peregrinas sobradamente conocidas, y lo intentan también con el PP para ver si es posible conseguir un acuerdo «in extremis», planteando medidas laborales, sociales y económicas sin bajada de impuestos tras haber incumplido la promesa hecha a Feijóo de que habría una bajada impositiva, en tanto que el líder del PP, visto lo visto, manifiesta «Sánchez tiene mis votos para un ajuste de gasto político y burocrático»… justo lo que Sánchez no quiere.

Por otro lado prosigue el conflicto con los transportistas a pesar de que el Gobierno haya abierto la mano para intentar acabar con los paros y se haya puesto a negociar con los representantes de los camioneros al margen de los convocantes a quienes la ministra tildó como una minoría de fascistas, por lo que éstos se preguntan «si somos tan pocos, ¿por qué está parado el país?». En definitiva, el Gobierno ultima y consigue un pacto con las patronales pero la huelga del transporte se mantiene, mientras Alemania, por ejemplo, baja impuestos al combustible y da un cheque de 300 euros por persona. Aquí el Ejecutivo acuerda subvencionar el gasóleo pero la plataforma que convoca el paro rechaza el acuerdo, después de obligar por fin a que la ministra se siente con ellos y, de alguna forma, les pidiera disculpas por los calificativos que hizo de ellos al inicio de la huelga, considerando que una bajada de 20 céntimos por litro no les resuelve el problema y les obliga a seguir trabajando a pérdidas. La ministra de Transportes Raquel Sánchez por su parte, manifiesta «pido que los transportistas lean el acuerdo y retomen la actividad», mientras el conflicto continúa, como el de los agricultores, ganaderos, pescadores etc etc.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que Báñez volvería a la política activa sólo como Secretaria General del PP, mientras Juan Bravo suena para el equipo económico y Ayuso impulsa a Serrano; que las regiones gobernadas por el PSOE son en las que se paga más impuestos; que miles de personas, una marea verde por la vida, levantan la voz contra el aborto y la eutanasia por las calles de Madrid; que el conflicto de Ucrania lastra a España y, según el consenso de los analistas, se perderá un punto de crecimiento, dos más de inflación y 100.000 empleos; que la dimisión de una diputada canaria anticipa una grave crisis en Podemos y pone en jaque la mayoría de coalición al pasarse al grupo mixto, mientras el retraso del proyecto de Yolanda Díaz desata los nervios en el partido; que un pacto transversal en Cataluña intenta encauzar el conflicto por la lengua escolar, cuando el soberanismo maniobra para incumplir la sentencia del castellano y la Generalitat sigue sin ajustarse al dictamen de la Justicia, que desde hoy puede ser ejecutado; que muere Luis Roldán, la cara de la tortura y la decadencia de los gobiernos de Felipe González; que los saharauis residentes en España ven una «traición» en el apoyo del Gobierno de Sánchez al plan de Rabat y se rebelan diciendo «preferimos ser apátridas que marroquíes»; que el Banco de España desaconseja subir las pensiones con el IPC; que más de 1.300 sanitarios alertan del riesgo que supone «gripalizar» la covid19, cuando la pandemia se da por superada después de dos años; que Anticorrupción halla beneficios de hasta el 400% por ventas durante la pandemia, mientras la Fiscalía europea pide investigar al hermano de Ayuso por sus negocios, conociéndose que Delgado se saltó a la cúpula fiscal en este caso y dictó un decreto otorgando las competencias de las pesquisas a Anticorrupción; y que Londres niega a Juan Carlos I la inmunidad en el pleito de Corinna Larsen, que le demandó por supuesto acoso a su ex pareja, y un juez tramita la demanda.

En cuanto a la guerra de Ucrania, Biden ofrece gas a Europa para que renuncie al de Rusia y apuesta por endurecer las sanciones contra Moscú, diciendo en Bruselas que «la unidad de Europa es lo más importante para frenar a Putin», mientras la OTAN activa defensas contra armas químicas, biológicas y nucleares, y Ucrania se atribuye haber destruido un buque de guerra ruso. Además la OTAN apremia a Pekín para que utilice su influencia sobre Moscú y frene la invasión de forma inmediata. Y mientras EEUU y la UE cierran un acuerdo de suministro de gas para aislar a Rusia, Ucrania pasa a la ofensiva con la destrucción de ese buque en Azov, en tanto que las tropas invasoras se ceban en las ciudades del norte y se concentran en Bielorrusia, mientras Kiev denuncia el traslado forzoso de miles de ucranianos del Donbás a territorio ruso. Y es que Rusia rebaja sus objetivos en Ucrania al decir que se centrará en la región del Donbás, mientras Putin, desde Polonia dice a sus tropas «estáis en una lucha entre democracias y oligarcas». Los avances del ejército ruso se congelan ante la fuerte resistencia ucraniana y el conflicto pasa a ser una «guerra de desgaste», al desbaratar la resistencia ucraniana en las ciudades el plan de Putin, mientras Kiev cree que lo que quiere el dirigente ruso es dividir Ucrania en dos, al estilo de lo acaecido en Corea con Corea del Norte y Corea del Sur, o en Vietnam.

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