Jorge Cremades Opinión

Jorge Cremades: «Volantazo traicionero sobre el Sáhara»

Con esta insólita traición global, que implica otras traiciones más concretas, como al programa electoral del PSOE

Sánchez da un traicionero giro copernicano sobre el Sáhara en favor de Marruecos y, por carta a Mohamed VI, avala ahora el plan de autonomía de la ex colonia española a cambio de garantías sobre Ceuta y Melilla y sobre el flujo migratorio, con lo que España cede ante su vecino del sur y, después de casi cincuenta años, reconoce de forma insólita la «soberanía» marroquí sobre la antigua provincia española, asunto que, en todo este tiempo, ha venido estando en litigio y está estancado (ahora ya no estará) al negarse el Reino Alauí a cumplir las resoluciones de la ONU (74 resoluciones en 47 años para buscar una «solución política» y desatascar el asunto). Obviamente Rabat da por cerrada la crisis diplomática, creada por el Gobierno Español hace un año al traer a España con nocturnidad y alevosía al Jefe del Polisario, protegido por Argelia, sin previa consulta a Marruecos, mientras el Polisario acusa al Gobierno de Sánchez de «sucumbir al chantaje», en tanto que este repentino cambio de posición sobre la excolonia abre otra grieta en la coalición, pues Podemos pide un referéndum de autodeterminación.

Por su parte Moncloa afirma que con este cambio se inicia una «nueva etapa» en la relación bilateral y confía en que el incremento de las compras de gas calme a Argelia, con quien, obviamente, también se inicia una nueva etapa bilateral, al extremo de que ahora iniciamos con los argelinos una crisis de consecuencias imprevisibles pues, de momento, Argel llama a consulta a su embajador en Madrid como respuesta a la cesión irresponsable de Sánchez al que acusa de «traición» histórica al pueblo saharaui. Hay que tener en cuenta que Argelia es un socio indispensable para España como Marruecos y que el enquistado conflicto del Sahara, que enfrenta a sendos países, ha de ser tratado con la mayor sensibilidad diplomática, con el mayor consenso y con el mayor rigor; nada menos que suministra el 42´5% del gas y es fundamental, como Marruecos, en la lucha contra la inmigración irregular. Sánchez, que no se mete en más charcos porque no llueve (ya ven, ha llovido un poquito y mirad lo que pasa), se dispone a afrontar una tormenta de críticas de sus propios socios (a lo que ya está acostumbrado) y de la derecha mientras el resto de partidos le reprochan la falta de información.

Con esta insólita traición global, que implica otras traiciones más concretas, como al programa electoral del PSOE o como al pueblo saharaui, se rompe, tal como dice Feijóo, que lo califica de «temeridad», nada menos que un consenso de cincuenta años en materia exterior tan sensible, que ahora salta por los aires por dos errores garrafales del gobierno de Sánchez: la crisis generada hace un año por el asunto de la entrada clandestina del Jefe del Polisario en España, que nos llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas con Marruecos, y ahora, para arreglarlo, con este volantazo traicionero y ruin que, de momento, nos lleva a una crisis diplomática con Argelia y con el Frente Polisario. Ya ven, en política exterior lo que no procede es desnudar a un santo para vestir a otro, sino que hay que buscar siempre el difícil equilibrio de consensuar soluciones al complejo marco de intereses que están en juego.

Y mientras Díaz y Podemos rechazan la decisión, el Polisario acusa a España de ceder al «chantaje», en tanto que Fernando Alejandre Martínez, ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa, manifiesta que «deberíamos prepararnos desde ya para una posible guerra híbrida en Ceuta y Melilla». Con esta caprichosa ruptura desde hace décadas de la neutralidad española en semejante asunto, Sánchez pone el Magreb patas arriba. Argelia retira a su embajador, mientras regresa a Madrid la embajadora marroquí, y acusa a Sánchez de «traición», negando, contra lo que sostiene Sánchez, que haya adelantado la polémica decisión a Argel antes de llevarla a cabo, lo que, además de traidor, implica asimismo una acusación de embustero. En definitiva una crisis del Sahara que complica el Pacto de Estado sobre la guerra, pues el malestar de la oposición, a quien nada se consultó previamente, dificulta la negociación del plan económico y social. Pero es que, además, hay una traición flagrante al pueblo saharaui y al propio PSOE, que durante todos estos años se ha volcado en acoger a niños de los campamentos de Tinduf para ser atendidos en España. ¿Qué les va a decir Sánchez a todas esas familias socialistas que hemos acogido temporalmente a niños saharauis para ser atendidos sanitariamente en España? Sin comentarios. Y mientras Feijóo califica de «temeridad» el volantazo, que rechazan todos los grupos del Congreso e incumple el programa electoral del PSOE (¿lo rechaza también el PSOE?, esta sería la cuestión), la Ministra Portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, nos ilustra con las siguientes explicaciones pueriles: «el pacto con Marruecos implica respeto y ausencia de acciones unilaterales», «es una excelente noticia la apertura de una nueva etapa en las relaciones, que garantizan estabilidad», «somos un gobierno con dos partidos, pero actuamos con una sola voz y la política exterior la lidera el presidente», «a todos nos gustaría vivir en la utopía, pero asumir responsabilidades implica gestionar»……el problema no es que nos guste vivir en la utopía, sino estar en la inopia.

Y todo esto con un paro de transportistas bloqueando fábricas y causando ya escasez de productos. Con miles de litros de leche al sumidero por los paros en el transporte, se recrudece la acción de los piquetes, despenalizados por el Gobierno socialista, y empiezan a escasear lácteos, pescados, frutas y medicinas; un parón que desborda al Gobierno y pone en jaque el suministro……y ¿qué se le ocurre a la ministra del ramo?, echar la culpa a la «ultraderecha», y, en vez de sentarse con ellos a negociar antes de que las cosas vayan a más, enciende a los camioneros acusándoles de «hacerle el juego a Putin», mientras el desabastecimiento se extiende a la construcción, la industria y la hostelería, dejando pérdidas ya de 650 millones en el sector de la alimentación.

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, el campo se une y exige al Gobierno «respeto» por su modelo de vida, con lo que agricultores, ganaderos, criadores, cazadores y regantes protestan juntos en Madrid, contra una política que va «contra la cultura y las tradiciones de los pueblos», mientras Vox califica al Ejecutivo de «fábrica de miseria» y le culpa de la escalada de precios en España y de que «han dejado a los españoles sin ahorros, sin casa, sin trabajo y sin calefacción». En efecto, el campo estalla contra la inacción de Sánchez y cientos de miles de agricultores, ganaderos y cazadores (entre 150.000 y 400.000) toman las calles de Madrid y protestan por la falta de respuestas del Gobierno a sus reivindicaciones en una crisis que inevitablemente les lleva a la ruina. Así el campo muestra su fuerza con la mayor protesta de su historia y se moviliza contra las políticas y el desprecio del Gobierno de Sánchez, por la «ruina del campo español», cuando «en el mundo rural reivindicamos precios justos, que no nos paguen menos de los que cuesta producir», que es lo que les está pasando, como a los transportistas, pues llevan tiempo trabajando a pérdidas.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que hoy entra en vigor la reforma de la Ley de Tráfico que endurece las sanciones económicas; que Sánchez citará a Feijóo «en cuanto sea líder del PP para cultivar su perfil de estadista»; que la recuperación de la economía española se aplazará a finales de 2023, pues la guerra de Ucrania, la inflación y el frenazo del PIB alargan la crisis y rompen la promesa del Gobierno; que Génova dejará de estar en venta cuando Feijóo asuma el liderato del PP, ya se había quejado de que no se consultara al partido y marcó distancias; que el nuevo CIS de Tezanos a la carta dispara al PSOE y a Vox mientras castiga a Podemos; que los Reyes presiden el funeral por los marineros del «Villa de Pitanxo» y los familiares quieren que se investigue si hubo mala praxis; y que el Gobierno va por detrás de la UE en las medidas urgentes sobre energía, pues Europa adelanta la rebaja de los precios mientras Sánchez espera (Francia, Italia, Alemania, Portugal, Irlanda, Bélgica y Polonia ya han aprobado subvenciones y reducción de impuestos al combustible y la luz) hasta finales de mes…..¿por qué?, misterio sin resolver.

Y del exterior, la guerra de Putin. EEUU y la UE denuncian los «crímenes de guerra» del mandatario ruso y el Tribunal Penal Internacional investiga el ataque al teatro de Mariupol, mientras la UE debate ya suspender la compra de gas a Rusia y presiona a Alemania para aceptar una medida difícil. Entretanto Putin se da un baño de masas mientras masacra a Ucrania en una indecente exaltación de la guerra y vincula a Kiev con el «nazismo» y el «genocidio», en tanto que Biden advierte a Xi de las consecuencias de un apoyo militar chino a Moscú. En este complejo tablero, Putin exalta la «Rusia sagrada» ante un estadio enardecido y dice «sabemos qué hacer en Ucrania y a qué coste», mientras bombardea Leópolis, el refugio de los ucranianos, y da un ultimátum a Ucrania para que entregue Mariupol, una ciudad donde ya han muerto 4.000 civiles y, entretanto. deporta a Rusia a miles de ucranianos, ensañándose con la ciudad y bombardeando un colegio con 400 refugiados, en medio de feroces combates para evitar el control de los invasores que le exigen la rendición.

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