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Pepe Llorca entrevista al Dr. Carlos Gutiérrez Castañeda para conocer los indicadores del deterioro cognitivo

Con 21 años de experiencia como médico, Gutiérrez Castañeda es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Esta semana, en nuestra sección de “MAYORES”  le hemos preguntado al Dr. Carlos Gutiérrez Castañeda, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria,  aspectos que debemos observar en nuestros familiares y que podrían ser indicadores del inicio de un deterioro cognitivo en proceso inicial o más avanzado y lo hemos considerado, despistes, olvidos, falta de atención, achaques de la edad etc. 

Un doctor, de mayores, debe de ser cercano, con sus pacientes, incluso saber sus nombres, amable con sus colaboradores, de Ciencias de la Salud, Enfermeros, Físios, Psicólogos, trabajo social, terapeutas ocupacionales, farmacia, y supervisores  incluso formarlos y exigir orden, rigor y efectividad. Y que todo quede registrado en el sistema, esto da tranquilidad a las familias ante cualquier consulta.

Cuando una familia lo necesite, para ver cómo está el residente, tener toda la información en su mano, y tiene que tener claro, que  para ellos entra también y muy importante la parte emocional, decir siempre la verdad, evitar el tener sedados a los residentes, y asistir con todo el equipo del centro a las reuniones interdisciplinares de una forma activa y como uno más. 

Eso será determinante, en que las familias, vean al Director médico, como alguien implicado, en el bienestar de su ser querido, y este debe de reportar a la Dirección del Centro o Centro de Día, la totalidad de la información, dado que es el Director el máximo responsable, ante las inspecciones periódicas que los centros reciben, de las Consellerías de Salud Pública y Sanidad Universal e Igualdad i Políticas inclusivas, resolviendo las incidencias que puedan ser indicadas en las actas que se realizan y firma la dirección. 

Doctor, ¿Cuántos años de experiencia como médico tiene y como ha complementado su especialidad?

Tengo 21 años de experiencia como médico. Tras finalizar mi especialidad en España, complementé mi formación en Reino Unido, donde trabajé algunos años, y tras volver a nuestro país continué mi actividad asistencial tanto en la sanidad pública como privada, así como en investigación en el campo del envejecimiento y las personas mayores.

¿Es feliz, aunque con mucho trabajo, trabajando tanto en un centro sanitario público como en un centro de mayores?

Si bien el trabajo es a veces muy tedioso, especialmente en los dos últimos años en los que hemos sufrido la pandemia y en los que he vivido como profesional algunos de los momentos más duros de mi carrera, nada es más gratificante para un médico que sentir que está ayudando tanto a sus pacientes como a sus familias. El médico se debe a sus pacientes, y cuando se tiene la oportunidad de trabajar de manera tan cercana al mayor, esa felicidad se ve magnificada, porque la relación trasciende lo meramente profesional y se ve enriquecida por el afecto mutuo que acabamos teniendo con nuestros mayores. 

Me dicen que para trabajar, le gusta llevar bata blanca, ¿indica la bata que la familia ya está  delante de un doctor? 

La bata no es más que una vestimenta de trabajo. Pienso que lo más importante de la figura del médico debe ser la profesionalidad, por supuesto con una buena presencia y asertividad, pero a la vez con empatía, que implica ponerse en el lugar de la otra persona, y con cercanía y accesibilidad. Hay que tener buenas dotes de comunicación y poder tanto tener una escucha activa, como explicarse en lenguaje comprensible de manera que nos hagamos entender.

-¿Qué es lo primero que nos debe de llamar la atención cuando un familiar, notamos que realiza acciones inusuales en su hogar habitual?. 

Inicialmente pueden ser cosas muy banales y que a veces nos ocurren a cualquiera de nosotros, como olvidar hechos muy recientes, nombres de cosas o de personas, o errores al hacer tareas sencillas en el hogar. En otras ocasiones pueden ser alteraciones más evidentes como desorientaciones pasajeras en el tiempo o en el espacio o dejar de reconocer a familiares o conocidos. Cuando estos hechos se repiten o van en aumento, debemos buscar ayuda de un profesional de la salud.

-¿Qué se debe hacer? Porque en ese momento las familias están desorientadas y en muchos casos, no entendiendo las acciones de su ser querido

Lo primero es ser comprensivos con la persona, y no reprocharle estos despistes, olvidos o errores, ya que esto podría provocarle sentimientos de distrés o culpa. Lo importante es buscar la ayuda de un profesional de la salud, idealmente comenzando por su médico de familia, que es el que más conoce a su familiar, para que realice unos sencillos tests de función cognitiva, que pueden orientarnos con bastante fiabilidad sobre la existencia de un deterioro cognitivo incipiente o establecido. Posteriormente el médico de familia buscará la valoración por un especialista en Neurología, que a través de pruebas complementarias podrá confirmar el diagnóstico del deterioro cognitivo, así como establecer la causa etiológica, o lo que es lo mismo, ponerle el “apellido” al mismo.

-Debemos de controlar, si las tomas de medicaciones son correctas, si su horario es normal, si es capaz de realizar las actividades básicas de la vida diaria etc?

En muchas ocasiones, antes de hacerse evidente un deterioro cognitivo, ya hay pequeños datos que inicialmente se pueden pasar por alto, como es la irregularidad en la toma de la medicación, ya sea por olvido en la toma de las dosis,  o por confusión en la pauta, lo cual es igualmente o más peligroso ya que se pueden producir sobredosis o efectos indeseados. Además, la higiene suele también verse afectada, así como el estado nutricional cuando la persona suele cocinar para sí misma, no siendo infrecuente ver que se olvida de hacer algunas comidas o de utilizar los ingredientes correctos a la hora de cocinar. El caso de la nutrición es especial ya que no es necesario que la persona mayor tenga un deterioro cognitivo para que puedan producirse déficits nutricionales.

 

-Bajo su punto de vista, cuáles serían los principales indicadores que se deben de observar para que la familia se decida a visitar un centro de mayores

Cuando se dan las circunstancias que hemos ido mencionado, ya sea con o sin deterioro cognitivo, si hay patología médica crónica que precise una supervisión por profesionales sanitarios -médico, enfermería, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales- y que estas necesidades no puedan ser cubiertas en su totalidad en el domicilio. Sobre todo cuando la persona mayor tiene problemas de movilidad que le dificulten desplazarse a los centros sanitarios para las consultas con estos profesionales. Otro factor que a veces no se valora tanto es cuando el permanecer en el domicilio, incluso con la ayuda de cuidadores, no va a satisfacer las necesidades de interacción social -que son importantísimas en estas personas-.  En otros casos, se puede considerar como una medida de ayuda temporal, como una rehabilitación tras un traumatismo o una cirugía, o casos a veces tan necesarios como un respiro familiar. Por último, cuando nos encontramos ante una enfermedad terminal, se quieren proporcionar cuidados paliativos adecuados y dignos. En todas estas situaciones, un centro residencial puede proporcionar la ayuda necesaria a los familiares y no hay que dudar en acudir para obtener información del centro y ver cómo puede proporcionar cuidados individualizados y adaptados a las necesidades de nuestro familiar.

-¿Considera importante para el buen funcionamiento del día a día, ser el dinamizador de los compañeros de los departamentos de ciencias de salud, y además ser formador diario de ellos?

En la organización actual de los servicios sanitarios, sobre todo en un país como el nuestro, que es referente en calidad de atención sanitaria, es fundamental la colaboración y la integración entre los distintos profesionales de la salud. Pero esto es, si cabe, mucho más importante en el caso de las personas mayores, ya que debemos de hacer distintas intervenciones con un objetivo común que es no solo el manejo de las enfermedades agudas o crónicas, sino el mantener o mejorar la funcionalidad, el bienestar psicofísico, la calidad de vida y las relaciones sociales. Todo ello requiere trabajo coordinado de los sanitarios. De ahí la importancia de las reuniones interdisciplinares, además de la comunicación diaria, para sincronizar actuaciones y establecer objetivos de salud.

– ¿Qué es lo último en medicina, que le ha sorprendido en su intervención en cualquier congreso al que ha asistido o ponencia que ha impartido?. 

En el último siglo hemos visto aumentar asombrosamente la esperanza de vida, siendo en la actualidad el segundo país del mundo en tasas de longevidad. Esto ha hecho que mi carrera haya ido evolucionando de dedicarme a paliar los efectos del envejecimiento, a prevenir el deterioro de la salud relacionado con el mismo. Hoy día no tenemos que resignarnos a que envejecer sea sinónimo de enfermar, deberíamos ver el envejecimiento como otra etapa de la vida en la que tenemos que permanecer activos, disfrutar de la vida y seguir siendo un activo importante de la sociedad. Es por ello que mi área de interés y de investigación es el envejecimiento saludable y la longevidad. En la actualidad vamos adquiriendo tanto conocimientos como herramientas para ir enlenteciendo el deterioro de la salud relacionado con el envejecimiento. Esto es sencillamente apasionante, pues comenzamos a ver posible tanto el ralentizar el envejecimiento, como incluso revertir el proceso de envejecer. Todo ello orientado no simplemente a vivir más años, sino a vivir más años con una buena calidad de vida.

Muchas gracias Carlos, como le gusta que le llamen, y espero haber ayudado y orientado a alguno de los miles de lectores de esta publicación.

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