Jorge Cremades Opinión

Jorge Cremades sobre el resultado electoral en Castilla y León: «División de opiniones»

¿Por qué unos pretenden vetar a la extrema derecha y no a la extrema izquierda y viceversa?

El resultado de las elecciones en Castilla y León desata una división de opiniones en el seno de los dos partidos, mayoritarios y moderados de España, como son el PP y el PSOE, sobre lo que cada uno de ellos debe hacer ahora, pues los castellano-leoneses han decidido que, aritméticamente, o gobierne el PP con Vox, o gobierne el PP con la abstención del PSOE en la investidura, o, sencillamente, que se repitan los comicios, dado que Vox, al igual que hiciera Podemos con Sánchez en su momento, se niega a facilitar la gobernabilidad y exige formar parte de un gobierno de coalición.

Así las cosas, en el seno del PP, surgen voces, como la de Ayuso, partidaria de que se pacte con Vox, y en el seno del PSOE, como la del alcalde de Valladolid, partidario de que los socialistas se abstengan para que no gobierne Vox y se facilite una investidura de gobierno monocolor del PP, que es quien ganó las elecciones; voces contrarias a lo que quieren las direcciones de dichos partidos.

En efecto, Casado, que aspira a gobernar en solitario, rechaza, al menos de momento, el gobierno de coalición con Vox en Castilla y León que le exige Abascal, ya que, según dice, quiere romper con los «populismos» y con los «extremos a un lado y a otro», mientras Sánchez le ofrece la abstención del PSOE para investir a Mañueco si el PP rompe con la extrema derecha a todos los niveles territoriales, oferta-trampa en la que Casado no cae al ser consciente de que supondría un desequilibrio electoral de fuerzas en su contra salvo que, por su parte, Sánchez hiciera lo propio y renunciase a coaliciones con la extrema izquierda, representada en UPodemos, y a los apoyos con secesionistas, radicales y filoetarras.

En efecto, con dos partidos moderados mayoritarios, PSOE y PP, de izquierda y derecha respectivamente, y fracasadas las opciones de centro (CDS, UPyD, Ciudadanos…) para poder inclinar la balanza moderada a un lado u otro, en España quien renuncie a entenderse con sus extremas respectivas, UPodemos y Vox, se condena sine die a perder las opciones de gobernar, especialmente el PP pues una serie de partidos nacionalistas y separatistas, ya sean de izquierda o de derecha, son favorables a inclinar la balanza a favor de quien mejor garantice o permita sus reivindicaciones rupturistas con el Estado, que en este caso es la opción PSOE que con el sanchismo y su acuerdo de gobierno con UPodemos se ha radicalizado de forma alarmante.

Por tanto, Sánchez sabe perfectamente que Casado no puede aceptar unilateralmente prescindir de la ultraderecha, que representa Vox, si él por su parte no prescinde a la vez de la ultraizquierda y los radicalismos secesionistas, lo que supondría obviamente liquidar a nivel nacional el Gobierno minoritario de coalición y a niveles regionales o locales otra serie de gobernanzas establecidas.

 

¿Por qué unos pretenden vetar a la extrema derecha y no a la extrema izquierda y viceversa? Es obvio que lo más sensato es bien vetar a las dos, bien no vetar a ninguna, lo contrario es puro cinismo partidista propagandístico de quien lo propone, no asumiendo que todo partido legalizado y legítimo, siempre dentro del marco democrático, tiene todo el derecho a aspirar a la gobernanza si los electores se lo posibilitan, y que depende, en caso de coaliciones, de la mera decisión política que estén dispuestos a asumir los partidos moderados mayoritarios. Si Sánchez en su día decidió apostar por la extrema izquierda, Casado ahora puede decidir apostar por la extrema derecha…. ¡allá cada uno con las consecuencias! Ambos, con la mayoría significativa que en conjunto le otorgan los ciudadanos, podrían haberlo evitado y pueden evitarlo ahora…..pero no lo harán.

          Así las cosas, Castilla y León se enfrenta al riesgo de bloqueo: la dirección nacional del PP rechaza gobernar con Vox, pero Mañueco no lo excluye; la ultraderecha exige las mismas consejerías que tenía Ciudadanos y Sánchez descarta una abstención para facilitar la investidura salvo que el PP se haga el harakiri y renuncie a pactos con Vox sin que el PSOE haga lo propio con la extrema izquierda.

¿Será la celebración de nuevos comicios la solución? Habrá que verlo. Entretanto el hipotético pacto con Vox divide al PP (Moreno Bonilla pide «moderación», el entorno de Ayuso pide adelantar el congreso regional y algunos cargos ven inevitable la coalición con Vox), mientras Gallardo, el candidato de Abascal, descarta la abstención, exigiendo coalición o adelanto electoral, y Sánchez, que ve rentable el miedo agitando el fantasma de la ultraderecha, relanza su oferta-trampa de que el PP rompa con Vox, en tanto que, por su parte, Yolanda Díaz relanza su marca tras el fracaso estrepitoso de Podemos en los comicios. Al respecto, dirigentes del PP, lamentan el «calvario» que sufrirá Mañueco y dicen que «Casado ha querido ganar las generales antes de tiempo», viendo con preocupación una negociación ya que «no se debe gobernar con Vox» y advirtiendo de que «hay falta de solvencia y consistencia en la cúpula», cuando se trata de una decisión histórica en la que se juegan su «supervivencia», considerando que «pactar con Vox es dar a Sánchez otra foto de Colón», en tanto que Feijóo pide a Génova que Mañueco tenga manos libres para negociar, cuando Casado ataca a Abascal y cierra la puerta a un gobierno de coalición con Vox arremetiendo contra los «populismos y radicalismos» de ambos lados y poniendo límites a la negociación, pues «la igualdad no es negociable, ni la integridad autonómica, ni la integración en Europa» prefiriendo, en caso contrario, que Mañueco vaya a la investidura incluso sin pacto para obligar a todos a retratarse. Por su parte en el PSOE, que cae 30 puntos en zonas de Soria y León y en pleno silencio de Sánchez tras el descalabro, dejan  claro que «si Mañueco quiere la abstención, que nos la pida», aunque descartan apoyar a Mañueco para aislar a Vox, salvo que el PP rompa todos los acuerdos con Vox antes de empezar a hablar, oferta que obviamente esquiva Casado, salvo que Sánchez haga lo propio para aislar a UPodemos.

          Entretanto, mientras los populares se plantan contra futuros gobiernos de coalición con Vox, el PP, reeditando la «operación Hervías», que desestabilizó a Ciudadanos, intenta captar dirigentes territoriales de Vox «críticos» con la dirección, fijándose así en Murcia para usar a favor de su causa a descontentos con Abascal, mientras la guerra interna entre Casado y Ayuso agrava la crisis del PP, al extremo de que el partido investiga si Ayuso favoreció a su hermano en un contrato, desatando una guerra sucia interna con acusaciones de espionaje que Génova niega y alertas como las de un exministro de Rajoy a la Presidenta de que se investigaba a su hermano por encargo del Ayuntamiento de Madrid, aunque Almeida sostiene que no hay pruebas de que se hiciera tal petición. Un feo asunto que nos recuerda la pugna entre Sánchez y Susana Díaz en su momento, mientras se conoce que la Policía investiga al marido de la Directora General de la Guardia Civil, ya que la UDEF aprecia «lucro injusto» de Juan Carlos Martínez y sus hermanos, señalando que recibieron «importantes ingresos» de sociedades beneficiadas por la Junta de Andalucía.

          Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el Gobierno veta el traslado de basura tóxica de Montenegro a Huelva; que Diana Morant, Ministra de Ciencia, dice que «la ley blindará una financiación creciente para la investigación»; que Hacienda sube de forma encubierta el IRPF hasta 100 euros por contribuyente y prevé recaudar 2.300 millones más de las grandes empresas; que el alza del gasóleo dispara un 36% los costes de las empresas de transportes; que Escrivá rebaja las cuotas más altas de los autónomos y sube las mínimas; que el Gobierno promete a los inversores que los salarios no subirán con la inflación; que un hombre confiesa haber matado a una chica de catorce años en Jaén; que Carla Simón gana el Oso de Oro en la Berlinale y se convierte en la primera directora española de cine en lograrlo; que Sanidad no costeará el primer espray contra la depresión severa; que el parricida de quince años de Elche relata con frialdad cómo acabó con la vida de su familia, fotografiando los cadáveres que mostró a su tía con un escueto «mira, los he matado» y diciendo a los investigadores «maté a mi padre porque sabía que se iba a enfadar» tras haber matado a su madre y a su hermano menor; que los agricultores defienden legalizar los regadíos junto al parque nacional de Doñana y claman por su derecho a trabajar unas tierras que les pertenecen hace años, convencidos de que «Doñana existe porque nosotros lo hemos sabido preservar»; que el naufragio en medio de un fuerte temporal del pesquero gallego Villa de Pitanxo cerca de Terranova deja al menos diez muertos y once desaparecidos, pues Canadá rescata con vida sólo al patrón del barco y a dos marineros; y que el Obispo de Madrid apoya esclarecer los abusos del pasado y anima a denunciar los casos en vez de silenciarlos, mientras el Papa reforma la Doctrina de la Fe para reforzar la lucha contra la pederastia y la Fiscalía española comunica 56 causas activas por abusos en instituciones religiosas, teniendo abiertos 68 casos de abusos en centros religiosos.

          Y del exterior, destacar que la UE vincula un brote de salmonela en seis países a huevos de origen español; que el Príncipe Andrés llega a un acuerdo económico con la víctima y se salva del juicio por abusos; y que la Justicia avala que Bruselas congele los fondos a Polonia y Hungría. Pero la gran preocupación a escala mundial sigue estando en la crisis de Ucrania con Rusia que altera la agenda europea, mientras las Bolsas caen, la prima de riesgo repunta y el petróleo roza máximos de ocho años, cuando Ucrania se planta ante Alemania y le reclama firmeza frente a Putin durante la reunión de Zelenski con Scholz, quien busca la unidad ante Rusia, que alivia la tensión alejando parte de sus tropas de Ucrania, tras considerar Putin aceptable la respuesta de EEUU y la OTAN para una negociación, pero Biden desconfía del anuncio y dice que una invasión es «aun perfectamente posible», mientras el Parlamento ruso debate reconocer la independencia de dos regiones ucranias limítrofes con Rusia; y es que Putin retira tropas pero aumenta sus amenazas denunciando un «genocidio» en las regiones prorrusas y pidiendo que Occidente atienda las demandas del Parlamento de Moscú y que Ucrania acepte la soberanía de dichas regiones y acepte su independencia; y mientras Kiev informa de un ciberataque, Putin abre el diálogo con Occidente pero manteniendo la presión fronteriza en tanto que la OTAN desmiente a Rusia y afirma que aun acecha a Ucrania y la UE exige a Moscú «señales tangibles» dudando de que la supuesta retirada de tropas es falsa y que el repliegue no es real, mientras advierten de que «no hay ninguna prueba».

Fdo. Jorge Cremades Sena

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