Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Ni la paz ni la libertad son graits»

El variopinto gobierno minoritario de España pone el acento esperpéntico ante la decisión de su Presidente socialista, Pedro Sánchez, de enviar contingentes militares a la zona con arreglo a lo que decida la OTAN

La crisis de Ucrania pone de relieve que ni la paz, ni la libertad son gratis y por ello los pueblos que han conseguido convivir en regímenes de libertades, con la democracia como estandarte, deben luchar con uñas y dientes para consolidarlos frente a quienes entienden el totalitarismo impuesto por la fuerza como ideal de convivencia. No valen pues demagogias maniqueas de «buenos y malos», para desviar la atención, agitando proclamas de «no a la guerra», que sólo los liberticidas utilizan, pues los demócratas, amantes de la libertad, lo dan por hecho ya que llevan como signo de identidad la convivencia en paz, libertad y progreso, aunque saben que dichos conceptos siempre estarán amenazados por quienes tienen como bandera el autoritarismo para imponer como sea, incluida la fuerza y el sometimiento, sus sacrosantas ideas. Los ucranianos lo saben muy bien y por eso en Kiev, ante el creciente y descomunal acoso militar ruso en la frontera, ni hay miedo ni llamadas a la paz pues «todo lo que dicen que pasará lleva ocurriendo desde 2014» y, por tanto, «estamos acostumbrados a resistir», después de haber sufrido, entre otras agresiones, la anexión por la fuerza de Crimea por parte de Rusia. Y todo porque la Rusia de Putin, añorando sus años de sovietismo totalitario, pretende imponer a las antiguas repúblicas, convertidas entonces en sus estados-satélite, que sigan obedeciendo sus dictados y no se consoliden como estados soberanos, renunciando, entre otras cosas, a la autonomía de ejercer la política exterior que consideren oportuna e impidiéndoles que intenten aliarse con el bloque europeo de la libertad representado por la UE y la OTAN, que, ante las agresiones rusas a Ucrania, se declara «en alerta» y envía refuerzos al Este, afirmando que tomará «todas las medidas necesarias» en defensa de sus socios y de la libertad soberana de los pueblos para decidir su destino, mientras Moscú aumenta la presión y da un ultimátum a Occidente, exigiendo a EEUU y a la OTAN que, por escrito, asuma sus demandas, a lo que EEUU y la OTAN responden que no aceptan sus condiciones ni vetarán la incorporación voluntaria de ex repúblicas soviéticas a la Alianza Atlántica, a la que, obviamente, nadie desde fuera dictará lo que debe hacer en el futuro. Así las cosas, con el  portazo a las demandas de Rusia, la pelota se sitúa ahora en el tejado de Putin ya que, como no podría ser de otra forma, «la puerta de la OTAN está abierta» y si Ucrania voluntariamente así lo quiere, como estado soberano que es, será bienvenido, como ya lo han sido otras exrepúblicas soviéticas. Biden, ante la advertencia de que la guerra contra Kiev está cada vez más cerca (evitarlo supondría someterse a los dictados totalitarios de Rusia) se prepara, junto a la OTAN y la UE, y envía tropas y material bélico para defenderse de la agresión de Putin, mientras algunos estados de Occidente van sacando de Ucrania al personal diplomático por lo que pueda venir. No obstante, EEUU y Europa, que es la que sufriría más las consecuencias de una confrontación bélica, divergen en su estrategia frente a la agresión rusa ya que Bruselas se desmarca de las advertencias de Washington sobre un ataque inminente a Ucrania y apuesta más por la presión pero sin romper la comunicación, lo que cada vez se hace más difícil. Por su parte Stoltenberg, el Secretario General de la OTAN, añade «es un momento crítico, estamos preparados para lo peor», mientras París y Berlín mantienen abierta la vía diplomática y negocian con enviados de Moscú y Kiev.

El variopinto gobierno minoritario de España pone el acento esperpéntico ante la decisión de su Presidente socialista, Pedro Sánchez, de enviar contingentes militares a la zona con arreglo a lo que decida la OTAN

Y en esta UE sin una política de defensa común e indefensa al carecer de Ejército propio, cada uno de sus estados miembros pone el acento según los intereses propios, aunque todos asumen la estrategia común de agotar hasta el infinito el diálogo diplomático pero sin descuidar medidas de disuasión vía OTAN, a la que casi todos ellos pertenecen, ante la amenaza de Rusia a Ucrania y, por tanto, al sistema de libertades que impera en Occidente. No obstante, lamentablemente, el variopinto gobierno minoritario de España pone el acento esperpéntico ante la decisión de su Presidente socialista, Pedro Sánchez, de enviar contingentes militares a la zona con arreglo a lo que decida la OTAN, a la que España pertenece por decisión propia, pues Podemos, el sector comunista de su Gobierno, saca a relucir la bandera del «no a la guerra» contra Sánchez para recuperar el protagonismo perdido por el partido acusando al Presidente y al PSOE de belicistas. Incluso se suma a la estrategia Pablo Iglesias, ex Vicepresidente del Gobierno de Sánchez hasta hace bien poco, agitando el «no a la guerra» contra Sánchez, mientras la Ministra de Defensa, la socialista Margarita Robles, lo achaca a que «tiene mucho tiempo libre» y «ninguna responsabilidad», en tanto que Yolanda Díaz, la actual Vicepresidenta, que sí tiene responsabilidades como sucesora de Iglesias, guarda silencio. Y mientras Moncloa justifica que Biden dejara fuera a Sánchez de su ronda europea sobre Ucrania argumentando que «hemos sido el país que ha tenido más contactos con EEUU en estas semanas», el equipo del Presidente intentaba templar la tensión con Podemos, su socio de gobierno, multiplicando contactos con Díaz y Belarra, las ministras comunistas, antes de la comparecencia del ministro de Exteriores, Albares, para dar explicaciones en el Congreso, donde acertadamente manifiesta que «la posición de Rusia es inaceptable, actuaremos con firmeza» y que España está «preparada para cualquier eventualidad», advirtiendo a Moscú de las «líneas rojas» que no debe traspasar ya que «no se negocia bajo amenazas». Una comparecencia que, siendo impecable en el contenido, resulta patética al pedir el ministro a todos los grupos «unidad» política entre las críticas de sus propios socios de Gobierno a la OTAN, mientras, por otra parte, la Ministra de Defensa respondía a las demagógicas proclamas pacifistas de la  ministra Belarra que «las Fuerzas Armadas dan su vida por la paz».

Entretanto, mientras Macron y Scholz, exhiben la unidad que, una vez más, no logra Sánchez entre sus propios ministros, Casado, reprocha a Vox la afinidad con Putin y le insta a definir su posición en el conflicto ruso-ucraniano, en tanto que el PP denuncia que Sánchez «está obligado a informar al Jefe de la Oposición», pero como no prevé llamarle, acumulando ya ocho meses sin contacto alguno, es Casado quien llama al Presidente para apoyar a su Ejecutivo en la crisis con Rusia, concediéndole, tal como debe ser, lo que le niegan sus propios socios de gobierno e investidura, aunque le insta para que sea él quien acuda a dar explicaciones en el Congreso de los Diputados sobre semejante asunto de Estado y no el ministro de AAEE. ¿Entenderá Podemos quién dice «sí a la guerra» en este grave asunto? ¿Defenderá que la paz es someterse a los objetivos de Putin en vez de intentar repeler la agresión? ¿Qué propondrá a los ucranianos y al resto del mundo libre si Rusia, como hizo con Crimea, invade otros territorios de Ucrania?….. cabe recordar a Podemos que un pacifismo mal entendido, dejándole hacer y mirando para otro lado, es lo que animó a Hitler a invadir sucesivamente territorios de otros estados europeos hasta que la situación se hizo insoportable y se declaró la Segunda Guerra Mundial.

          En cuanto al candente conflicto de la reforma laboral en España, la CEOE ata el apoyo de Ciudadanos si el Gobierno no cede ante ERC cuando el asunto entra en la semana decisiva; en efecto, Garamendi, con la intervención de la ex ministra popular Fátima Báñez, suma el respaldo de Arrimadas, mientras ERC y Bildu endurecen su posición en contra y amenazan a Sánchez con boicotearle, pues, de momento, el Gobierno se planta y no tocará la reforma laboral pactada, rechazando además ofrecer contrapartidas por aprobarla y tramitarla como decreto ley, en tanto que PNV advierte de que pactar con Ciudadanos dinamita el bloque de la investidura. Así las cosas, Sánchez pone en jaque lo que queda de legislatura ya que el giro hacia Ciudadanos, dando la espalda a sus socios, complicaría otras leyes en el futuro, aunque se especula con que el Gobierno podrá sortear la reforma laboral con el fondo europeo, no poniendo límites al empleo temporal para la gestión de las partidas. En definitiva, el Gobierno introduce cambios de tapadillo en la reforma, mientras Yolanda Díaz utiliza el decreto sobre la Sareb para colar modificaciones, lo que complica su trámite parlamentario, y ofrece a ERC subir otra vez el SMI para aprobar la reforma laboral. El caso es que la reforma, que no derogación como prometieron, de la reforma de Rajoy, vigente hasta la fecha y con la que se sigue generando empleo, salga adelante como sea para luego poder venderla como mejor convenga, aunque casi nadie esté de acuerdo con ella.

          En vender como mejor se pueda está un asunto peliagudo que Sánchez acaba de cerrar con la Conferencia Episcopal, las inmatriculaciones indebidas por parte de la Iglesia. Por dicho acuerdo, la Iglesia española admite que un millar de inmuebles que puso a su nombre no son suyos y, por tanto, acepta devolverlos, lo que supone que el Gobierno acepta que las otras 35.000 posesiones inmatriculadas son correctas y se dan por válidas. El Presidente de la Conferencia Episcopal, en la cumbre Sánchez-Omella, presenta un estudio que avala las adjudicaciones de la Iglesia, aunque, según Argüello, el Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, «no consta la titularidad de un millar de bienes que nos fueron adjudicados por Justicia» y se han detectado 2.575 errores en el informe del Ministerio de Justicia. El Estado recupera esos mil bienes y la Iglesia consigue adjudicarse los otros treinta y cuatro mil….ya ven, todos contentos. Y, en otro orden de cosas sobre la Iglesia, mientras los maristas investigan casos de abuso sexual por 107 religiosos en 31 colegios, Podemos, ERC y Bildu piden una investigación en el Congreso sobre los abusos en la Iglesia.

          Entretanto el FMI avisa de un frenazo en la recuperación y de la inflación persistente, pues ésta no será pasajera. Con ello desploma la previsión de crecimiento, dinamitando las expectativas del Gobierno español entre otros, mientras Bruselas da un segundo revés a la denuncia del PP por la gestión de los fondos europeos. En efecto, mientras Gobierno y Oposición no se ponen de acuerdo ni para ir a recoger dinero, el FMI sitúa a España a la cabeza de un crecimiento que genera muchas dudas, pues calcula para nuestro país un 5´8%, el mayor entre los países del entorno, frente al 7% previsto por el Gobierno en los Presupuestos de 2022, que quedarían más desfasados todavía.

          Y mientras Francisco Igea, desde Ciudadanos, dice sobre el popular Mañueco, que «no le voy a dar las llaves del piso al atracador», Tezanos cocina un CIS que resta hasta nueve puntos al PP y tres a Vox, desmarcándose así del resto de encuestas para dar impulso a la izquierda en las elecciones de Castila y León, dándose la circunstancia de que horas antes de que la encuesta fuera publicada los resultados ya estaban en manos de Pablo Iglesias, contraviniendo la obligatoriedad de que ningún partido político ha de tener acceso al resultado antes de su publicación. En fin, cosas que pasan. Entretanto se desencadena un debate en el PP por el recelo a un acuerdo con Vox en Castilla y León, pues el freno en los sondeos agita la preocupación por la futura relación de los  populares con el partido de Abascal, ya que el electorado popular cree que el PSOE ya no es rival y esa confianza frena la movilización, pues las encuestas que maneja el PP moderan su tendencia al alza.

          Por lo que se refiere a otros asuntos cabe citar que la futura Ley de Vivienda sigue adelante pese al varapalo del Poder Judicial, pues el CGPJ la censura como «nociva» y cuestiona la «incisiva vigilancia» de los  propietarios; que España es el país en el que más subió la gasolina y ya es más cara que en Alemania o Francia; que los infectados de covid deben esperar cinco meses para la tercera dosis y España alcanza el pico de pacientes hospitalizados en esta ola del virus; que los expertos de Hacienda ponen la lupa en las criptomonedas y la comisión apuesta por aflorar las rentas en divisas digitales; que Sanidad confirma que ya hay «ómicron silencioso» en España, la nueva variante del covid, y contabiliza 215 muertos en un día; que cuatro CCAA socialistas se desmarcan del plan fiscal de la ministra Montero; que la Audiencia procesa a otros dos etarras por el asesinato de López de Lacalle, cuando el Gobierno ha trasladado ya a 97 etarras al País Vasco, cuatro de ellos ayer mismo con delitos de sangre; que la pensión media de jubilación supera por primera vez los 1.200 euros; que Urdangarín y la infanta Cristina se separan o «interrumpen» su matrimonio, tras poner en jaque a la Corona; que alcaldes separatistas presionan a la Generalitat para que apoye unos JJOO de invierno en 2030 con Aragón; y que Pedro Crespo, Fiscal-Jefe del Constitucional, declara que «los nombramientos no pueden desatender el mérito y la capacidad», que «si circula la imagen de que no tienen una mínima garantía de rigor se destruye la confianza en el Ministerio Fiscal» y que «hay situaciones que no favorecen la imagen de imparcialidad y eso perjudica la confianza de los ciudadanos» (a buen entendedor…….).

          Y del exterior, además de la grave crisis ruso-ucraniana, destacar que Scotland Yard investigará las fiestas de Boris Johnson en Downing Street; y que en Méjico la diana está puesta en la prensa, dándose movilizaciones tras el asesinato de la periodista Lourdes Maldonado, pues en lo que va de 2022 un periodista es asesinado cada semana en el país.

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