Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Poco que celebrar»

Poco que celebrar cuando los españoles tienen dificultades para que en algunos territorios sus hijos puedan aprender, con absoluta normalidad en las escuelas

Iniciamos la semana que desemboca de pleno en las esperadas Fiestas de Navidad en las que, lamentablemente, los españoles vamos a tener bien poco que celebrar pues, tras periodos de esperanza en la contención del covid, esta semana es también en la que de nuevo España se coloca en riesgo muy alto de contagios al rebasar la incidencia los 500 puntos y subir, en sólo una semana, un 20% las hospitalizaciones, cuando España se resiste a restricciones más duras, mientras las CCAA, cada una por su lado, llaman a la prudencia ante esta sexta ola de covid y reclaman rastreadores militares ante la que se avecina (ya desde hace unos días hay 700 rastreadores colaborando con las distintas regiones). Y es que la variante ómicron se extiende con rapidez por España y Europa (un 30% de los contagios en hospitales de Madrid ya se deben a ella) y los expertos advierten de que la explosión de casos llevará a más mortandad, mientras los técnicos de Sanidad proponen limitar las reuniones familiares a seis personas, pues la triste realidad es que España llega a la Navidad con el triple de contagios de hace un año y está en máximo riesgo, y los expertos, haciendo autocrítica, que ya debieran hacer los gobernantes, dicen que «se ha cometido el error de decir que íbamos bien; debimos reducir la movilidad en los puentes, vamos tarde» y que ómicron es «la amenaza más significativa» desde el inicio del covid, que nos puso al borde del abismo el año pasado. Sin embargo, seguimos, aunque se prometió por parte del Ejecutivo, sin una cobertura legal o una ley de pandemias que garantice un mínimo de uniformidad en la lucha contra la pandemia, lo que al final obliga a Sánchez a convocar esta semana a los Presidentes Autonómicos para intentar frenar un virus desbocado, que se veía venir, y, de momento, descarta un nuevo estado de alarma como el del año pasado…..¿No hubiera sido más práctico, transparente, eficaz y objetivo haber hecho una ley de pandemias consensuada, tal como se prometió y pide la oposición? Por lo visto, no; ahora Sánchez llama a las CCAA, según él, para «compartir medidas», «reforzar la cooperación institucional» y «compartir decisiones»….y lo hace después de que España entre en riesgo muy alto, sin entender que de lo que se trata es de gobernar y apechugar con las consecuencias, negativas o positivas, derivadas, pues no se trata de un juego para compartir medidas y decisiones o reforzar cooperaciones institucionales, sino que se trata de gobernar y adoptar dichas medidas para que en todos los territorios españoles se apliquen en vez de jugar a «cogobernanzas» inventadas como si se tratara de relaciones entre países independientes que libremente deciden compartir responsabilidades conjuntas. Entretanto Sanidad aprueba la dosis de refuerzo de la vacuna para mayores de 40 años, el TSJ balear avala pedir «pasaporte covid» o PCR a los sanitarios, España sufre problemas de suministro de pruebas de antígenos tras la explosión de contagios y la cercanía de la Nochebuena, que han disparado la venta de dichos test, y las cancelaciones en hostelería suponen ya 1.000 millones de pérdidas, que inciden en la situación ruinosa por la que atraviesa nuestro país. Sin duda los españoles tenemos poco que celebrar en estas Navidades, cuando los ingresos por covid en planta y en la UCI se triplican en un solo mes y el Gobierno se limita a recordar que la presión hospitalaria es menor que en olas anteriores y cuando las CCAA exigen al Gobierno un plan claro para frenar el covid y Sánchez se limita a convocar la Conferencia de Presidentes dos días antes de Nochebuena sin concretar qué va a proponer y limitándose a pedir «tranquilidad», evidenciando la falta de un plan B pese a ver un «riesgo real» en las Fiestas….en tanto que Feijóo exige acelerar los trabajos previos y las CCAA del PSOE señalan que no hay una agenda concreta.

Poco que celebrar cuando los españoles tienen dificultades para que en algunos territorios sus hijos puedan aprender, con absoluta normalidad en las escuelas

Poco que celebrar cuando el Banco de España destroza el optimismo electoralista del Gobierno y, contra lo que éste sostiene, augura un lustro perdido en el PIB, bajando el crecimiento al 4´5% para este año y al 5´4% para 2022, frente al 7% de Calviño, y avisa de  que la inflación ya es  estructural y no coyuntural, afirmando que la recuperación es «claramente menos dinámica», coincidiendo con ello con la OCDE y el FMI, que tampoco respaldan las cifras del Ejecutivo español. Por su parte el BCE inicia la retirada de los estímulos, aunque promete actuar con «flexibilidad», y reducirá la compra de deuda española, en niveles descomunales, un 60% en 2022, estimando pasar gradualmente de los 100.000 millones de media  anual a 40.000, por lo que el Gobierno, le guste o no, tendrá que ajustar las cuentas públicas para disminuir la necesidad de endeudamiento, mientras el Banco de España cifra en 24.000 millones el desvío en el PIB, siendo la inflación, la pandemia y la caída del consumo las causas del error en las previsiones.

Poco que celebrar cuando los españoles tienen dificultades para que en algunos territorios sus hijos puedan aprender, con absoluta normalidad en las escuelas, el español, lengua común de todos los españoles, mientras Aragonés, President de la Generalitat de Catalunya, anuncia más inspecciones para «blindar» la inmersión lingüística ante la Justicia, que ha sentenciado que el 25% de clases se imparta en castellano, por lo que las entidades por el bilingüismo han de acometer una ofensiva para que se cumpla la sentencia del Supremo que los gobernantes secesionistas catalanes se niegan a garantizar y acatar. Entretanto la ocurrencia de la Generalitat consiste en prever dos maestros por clase para garantizar castellano y catalán, y Aragonés ordena la supervisión en las clases para que se imparta tal y como está fijado ahora, evitando hacer referencia explícita a una desobediencia a la sentencia que garantiza el 25% de clases en español, mientras los sindicatos y la Iglesia arropan a la Generalitat en la protesta por lo acaecido en Canet. Y entretanto Bildu, otro que tal baila, se dispara en los sondeos vascos tras su blanqueamiento por parte del Gobierno de Sánchez, mientras el juez Pedraz abre una vía para juzgar a toda la cúpula que dirigía ETA en el año 2.000.

Poco que celebrar cuando los socios de Sánchez aprietan contra la vuelta de Juan Carlos I, que, por cierto, reaparece en público en un partido de Nadal en Abu Dabi, y algunos ministros vaticinan la aparición de «nuevas informaciones» que retrasarían su posible regreso, mientras Gobierno y la Casa Real tienen miedo a que le pudiera suceder «algo» estando fuera de España, pero Moncloa enfría el polémico regreso con un lacónico «Zarzuela no nos ha informado», en tanto que Batet, es llevada al TC por amparar que La Moncloa oculte informes sobre los indultos, al recurrir el PP la negativa de la Presidenta del Congreso a reclamar los documentos que el Gobierno se niega a entregar a la Cámara Legislativa……¿Tan benévolos con unos y tan malévolos con otros?….nadie lo entiende.

Poco que celebrar cuando Castells, alegando motivos de salud, deja el Gobierno tras fracasar su ley universitaria, siendo muy discutido por rectores, alumnos y sindicatos, y es sustituido a instancias de Ada Colau por Joan Subirats, que estuvo preso con el famoso Carod Rovira y que se jacta de votar en el ilegal referéndum del 1-O; mal asunto que en el Gobierno más numeroso en ministros de los países la UE, se vaya uno, Castells, enfrentado con todos y sin aprobar su reforma (otro miembro más del Gobierno de coalición que se va sin sacar adelante sus planes) y en vez de suprimir el Ministerio y ubicar sus competencias en otros con rango de Dirección General, se mantenga dicho Ministerio, obsoleto como tantos otros, y además se nombre como titular del mismo a un personaje, Subirats, claramente identificado con las tesis secesionistas totalitarias del radicalismo catalán más antidemocrático.

Y, en definitiva, poco que celebrar cuando Gobierno y oposición, se dedican a insultarse mutuamente y son incapaces de sentarse a negociar, entre otras cosas, la renovación del CGPJ para garantizar la independencia de los jueces o sacar adelante reformas pendientes de marcado interés general, enfrascándose ambos en sus propias paranoias. En efecto, a las manifiestas discrepancias internas del Gobierno de coalición, cabe añadir que el PP, principal partido de la oposición, está inmerso en plena guerra interna por el poder, cuando dice Miguel Ángel Rodríguez, jefe de Gabinete de Ayuso, a García Egea, el «número dos de Casado», que «tú y yo lo arreglamos en tres minutos», mientras otros se preguntan que de ser tan fácil por qué no lo hacen si la propia Ayuso manifiesta «no soy una amenaza para Casado porque soy parte de su equipo», «España necesita al PP, necesita que Casado llegue a La Moncloa», «tenemos un debate en la organización que nos está tensionando», «yo, la política sanitaria de Madrid la defiendo por encima del PP», en tato que López Miras, el Presidente de Murcia, añade «todos tenemos que remar con Casado, no hay otra dirección posible», «hablar de cuestiones internas no genera confianza ni credibilidad», «el único partido que garantiza la estabilidad de un gobierno es el PP», «la mayoría de las decisiones de Sánchez son un despropósito». ¿Alguien entiende algo de este guirigay? Entretanto, según GAD3, casi el 40% de los votantes del PSOE discrepa de las grandes políticas de Sánchez, pues el precio de la luz, el acoso al castellano, la pérdida de peso internacional, el uso partidista de los indultos y el empecinamiento por cambiar la reforma laboral, le pasan factura al Presidente (de los votantes del PSOE el 88% piensa que la luz está más cara que hace tres años, el 54% cree que el castellano está discriminado en Cataluña, el 39% considera que no se ha ganado peso internacional, el 35% estima que el indulto de Juan Rivas es por causas políticas y el 38% está convencido de que la reforma laboral no ayudará a crear empleo de calidad) y Yolanda Díaz consigue la misma valoración que el Presidente entre los votantes socialistas, mientras el PP, que no apoyará la candidatura de Calviño en el FMI, mantiene la presión y cree que la ministra de Economía «es la única pieza que une a Sánchez con Europa». Así las cosas, según GAD3, el bloque de derechas acaba el año con una mayoría consolidada, pues el PP tiene una estimación de voto del 28´5%, casi ocho  puntos más que en 2019 y 122 escaños, mientras el PSOE cae al 25´1%, tres puntos menos que en las elecciones y se queda con 99 diputados.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que la ministra Díaz desayuna con Garamendi mostrando cierta cercanía a la espera de la polémica reforma laboral; que el Gobierno y los camioneros alcanzan un acuerdo que evita la huelga tras el compromiso del Ejecutivo de atender sus principales exigencias; que Escrivá, Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dice que «necesitamos mucha inmigración para mantener el nivel de ocupación»; que los negocios del Presidente de RTVE amenazan su cargo, pues Pérez Tornero facturó 12 millones con sus empresas cuando era directivo en la UAB; y que Sánchez se da un baño de masas tras recomendar prudencia desde la Delegación del Gobierno en Barcelona y participar después en la clausura del Congreso del PSC que ha aupado a Illa al liderazgo de la formación, donde Iceta, respondiendo con ironía a Casado por decir que «hay profesores con instrucciones de no soltar en el lavabo a niños porque hablan en castellano», replica con sarcasmo que «los niños catalanes hacen pipí»…..es el nivel político que tenemos ante un asunto de trascendental importancia, sin duda, los españoles tenemos bien poco que celebrar.

Y del exterior, destacar que el Gobierno holandés decreta un mes de confinamiento estricto ante el incremento de contagios de covid; que el izquierdista Gabriel Boric logra la presidencia de Chile en las elecciones más polarizadas desde el retorno de la democracia, convirtiéndose en el mandatario más joven en la historia del país, y su rival de derechas le felicita; que EEUU y Reino Unido suben tipos para frenar la inflación y la UE se desmarca; que la CDU entierra el legado de Merkel al girar a la derecha con un nuevo líder, Friedrich Merz, de 66 años, liberal en lo económico y conservador en los social, que presidirá la Unión Cristiano Demócrata tras lograr el 62% del voto de los afiliados; que la Iglesia abre una investigación inédita sobre abusos en España, pues El Vaticano supervisará el examen de las denuncias contra 251 miembros del Clero, entregadas al Papa Francisco y al cardenal Omella; que la UE ignora las medidas del Gobierno español para controlar la subida del precio de la luz, tras un duro pulso por los precios de la energía en la cumbre europea, en que los 27 pactan una posición común sobre la pandemia y cierran filas frente a Rusia en la crisis de Ucrania, pero la vertiginosa subida de precios de la luz abre fisuras con España entre las voces más airadas contra la  pasividad de Bruselas; y que Luisa Ortega, ex fiscal general de Venezuela, afirma «he entregado pruebas de 8.000 asesinatos políticos en Venezuela», «he aportado al Tribunal de La Haya pruebas de una limpieza social en el país», «Maduro autorizó el uso de las armas de fuego contra manifestantes» –ya van 131 víctimas- y, sobre Zapatero añade «me gustaría cambiar impresiones con él sobre la democracia en Venezuela»…..y es que ese insólito apoyo del ex presidente ZP a lo que pretende Maduro no lo entiende nadie…. sin duda, los españoles tenemos bien poco que celebrar en estas Fiestas Navideñas.

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