Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Tiempos difíciles»

La inflación crece en el tercer trimestre en 359.000 empleos hasta superar los veinte millones de empleados, el mejor dato desde 2008

La realidad es tozuda y se impone, al extremo de que es obvio que, no sólo ya a nivel de España o de la UE sino a nivel mundial, la crisis global es un hecho que deben tener presente en la toma de decisiones tanto los diversos gobiernos nacionales como los organismos internacionales, pues no es tiempo de despilfarros, ni demagogias electoralistas, sino de sacrificios y ajustes no siempre del gusto de la ciudadanía. En efecto, en plena pandemia del covid, de la que apenas estamos saliendo en el llamado mundo desarrollado y que sigue azotando a los países en vías de desarrollo, la crisis global en varios sectores de la cadena productiva amenaza, sin duda, con un problema global de abastecimiento, pues la escasez de materias primas, el déficit de componentes esenciales, el alto coste de la energía y el atasco en la distribución marítima y terrestre frenan sin lugar a dudas la recuperación económica tras la grave crisis mundial provocada por el covid. En estas circunstancias, mientras Biden quita aranceles a la UE e insta a proteger la cadena de suministros, se celebra en Roma la reunión del G-20, para, entre otros asuntos, impulsar el histórico impuesto global para las grandes empresas y negociar avances sobre la crisis climática, fenómeno que cada vez preocupa más a los diversos pueblos del Planeta; en España, por ejemplo, según sondeo de 40dB, el 89% de ciudadanos ve urgente actuar y crece la preocupación por los fenómenos extremos, el 63% respalda que se ponga fin a los vehículos de combustión en 2035, y un 60% estaría dispuesto a comprar un coche eléctrico, aunque un 53% lo ve demasiado caro. Una reunión del G-20 en la que, al margen de anécdotas (como la de Biden, recibido en la víspera por el Papa en El Vaticano, halagando a Francisco diciéndole «eres el mayor luchador por la  paz que he conocido» y calificándole como «guerrero por la paz» y éste mostrando su sintonía con el católico presidente de EEUU manifestándole «debes poder seguir comulgando»; o como la de Pedro Sánchez consiguiendo otros anhelados 30 segundos con Biden en charla improvisada), los líderes mundiales ratifican por fin un impuesto global mínimo del 15% a las multinacionales y prevén implantar en 2023 una fiscalidad a los gigantes digitales, pero siguen discrepando sobre la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera, aunque prometen esfuerzos para frenar el calentamiento global sin concretar cómo hacerlo y acuerdan dejar de financiar instalaciones de carbón en terceros países, mientras convencen a India y China para limitar el calentamiento a 1´5º, marcando el camino a la Cumbre del Clima de Glasgow, aunque, como ven, de momento sólo se comprometen a frenar el carbón. Algo es algo; menos mal. En fin, una reunión del G-20 en la que Sánchez afirma que España donará 50 millones de vacunas contra la covid, mientras Calviño pone patas arriba la reforma laboral de Yolanda Díaz y se salta el liderazgo que el Presidente otorgó a Trabajo al marcar cuatro puntos clave: simplificar contratos, negociación colectiva, mecanismos de flexibilidad y las subcontratas. Tiempos difíciles pues para todos y, por supuesto, también para España, ya que la economía española crece a un ritmo menor del previsto por el Ejecutivo, en tanto que el descontrol de los precios se come 9.000 millones del ahorro familiar, mermando sustancialmente el poder adquisitivo……un disparatado incremento del IPC que lamentablemente eclipsa la buena noticia de la evolución del empleo en España que hace caer la tasa de paro al 14´57%, eso sí, en plena vigencia de la reforma laboral de Rajoy que Yolanda Díaz quiere derogar mientras Sánchez, de alguna manera, la valida ahora, salvo «algunas cosas» y ve «fundamental» lograr el «sí» también de los empresarios y ya no habla de poner «punto final» al régimen laboral de 2012, refrendando a Calviño antes de la cita de «coordinación» con Yolanda Díaz.

En España la inflación, que se dispara en octubre hasta el 5´5%, la más alta desde 1.992 subiendo así al máximo en veintinueve años, eclipsa desgraciadamente el buen dato del avance del empleo que crece en el tercer trimestre en 359.000 empleos hasta superar los veinte millones de empleados, el mejor dato desde 2008

En efecto, en España la inflación, que se dispara en octubre hasta el 5´5%, la más alta desde 1.992 subiendo así al máximo en veintinueve años, eclipsa desgraciadamente el buen dato del avance del empleo que crece en el tercer trimestre en 359.000 empleos hasta superar los veinte millones de empleados, el mejor dato desde 2008, pues la realidad, guste o no guste, es que, frente a la sangría del empleo en tiempos de Zapatero, con la reforma laboral de Rajoy, vigente todavía, se sigue generando puestos de trabajo, por muy precarios o temporales que estos sean. Tristemente el crecimiento desbocado de la luz, la crisis energética mundial y el desabastecimiento agravado por la recuperación del consumo disparan un IPC que amenaza con desencadenar un efecto dominó en pensiones, sueldos y alquileres y con dañar el ahorro, alarmando al BCE, pues amenaza con retrasar todavía más la recuperación económica, al extremo de que Lagarde eleva el nivel de preocupación ante este periodo de encarecimiento, espectacular en algunos países como España, que «está durando más de lo esperado», erosionando el poder de compra familiar y encareciendo la factura de las pensiones, vinculadas al IPC, con lo que habrá mayor gasto cuando los ingresos son menores. Entretanto la crisis de la luz destapa la grave dependencia energética del exterior que sufre España, pues el 80% de la energía consumida en nuestro territorio es importada, cuando octubre marca un nuevo record en el precio medio de la electricidad e importamos el 100% del petróleo, el 99% del gas y el 100% del uranio…..Y mientras Argelia corta el mayor de sus gasoductos con España por la crisis con Rabat, aunque promete seguir suministrándolo por otras vías, la falta de gas y la inflación son amenazas más allá del apagón, pues la alarma social oculta las debilidades reales de la red eléctrica y la economía, mientras por razones ideológicas vamos cerrando nuestras centrales nucleares para comprarle a precio de oro la energía nuclear a Francia.

Y mientras Sánchez consigue encarrilar los Presupuestos a cambio de cesiones a PNV y ERC, se prepara para el embate de sus socios de Gobierno asumiendo que serán los últimos Presupuestos de la legislatura, quedando Sánchez y Díaz condenados a entenderse hasta terminar la legislatura porque saben que un adelanto electoral los puede apartar directamente del poder. De entrada, por ejemplo, el PSOE se queda solo en su intento de sancionar a los clientes de la prostitución pues UPodemos, Bildu y ERC descartan sancionar a los usuarios, Ciudadanos pide diferenciar prostitución forzada y voluntaria, y PP y PNV no se pronuncian. No obstante Sánchez recuerda que sólo él puede convocar elecciones y evita compararse al Gobierno socialista luso que está a punto de caer tras haberle retirado su apoyo sus socios de izquierda, desmarcándose así de Portugal y anunciando que irá a las urnas en 2023, pues al final ha superado las amenazas estratégicas de ERC de provocar una ruptura a la portuguesa con la estrategia de tumbar los Presupuestos con una enmienda a la totalidad y con el PNV que se mostraba reticente a apoyarlos. En efecto, Sánchez salva con ERC y PNV el primer trámite del Presupuesto al ceder en la futura ley audiovisual a las exigencias de ERC y en el ingreso mínimo vital a las exigencias del PNV cediéndole su gestión al Gobierno vasco, encarrilando así unas Cuentas clave para agotar la Legislatura, mientras Podemos, su socio de coalición, muestra su malestar y prepara enmiendas parciales, así como ERC y PNV, que aunque de momento salvan los Presupuestos de Sánchez, exigirían más contraprestaciones todavía en su tramitación, nuevas prebendas aunque estas no coincidan con el interés general de todos los españoles.

Malos tiempos pues para el Gobierno de Sánchez en plena guerra fría de sus vicepresidentas en Trujillo, durante la cumbre hispanolusa en la que se hace evidente la frialdad entre Calviño y Díaz, por más que Moncloa intentara escenificar una especie de deshielo exhibiendo un paseo cordial de ambas vicepresidentas, por más que entre ellas ni se dirigieran la palabra, apenas se miraran y no estuvieran juntas en ningún corrillo. Díaz quiere que los sindicatos negocien los convenios de las Pymes y Trabajo sólo permitirá comisiones de empleados en casos excepcionales y, aunque se da por cerrada esta mayor crisis gubernamental, la reforma laboral deja evidentes cicatrices en la coalición, mientras Sánchez pide más fondos a la UE a cambio de neutralizar las pretensiones de Díaz, cuando no contaría con el apoyo de Podemos para llevar a cabo las reformas comprometidas y cuando la vicepresidenta comunista es vista como la Varufakis española (¡recuerdan al radical ministro griego que tuvo finalmente que dimitir por sus discrepancias con la UE!), mientras Calviño intenta tranquilizar a Bruselas.

Malos tiempos pues para el Gobierno español, pero no mucho mejores para el principal partido de la oposición, el PP, por más que las encuestas le den ganador en caso de elecciones. En efecto, el PP sufre un varapalo judicial ya que la Audiencia Nacional condena a Bárcenas, su ex tesorero, y al propio partido por pagar con la caja B parte de las obras de su sede central en la calle Génova, probando que fueron pagadas con dinero negro de donaciones privadas y condenando por ello a Bárcenas a dos años de cárcel y considerando al partido responsable civil subsidiario, pues, a diferencia de lo que sostenía la anterior dirección del PP, parte de los papeles del ex tesorero es «real», mientras la dirección actual del partido guarda silencio y el PSOE reclama a Casado que dé explicaciones; una sentencia que, además, muestra las trabas del PP a la Justicia y demuestra que actuó sin control alguno por parte de la dirección, mientras, a mayor abundamiento, una serie de negocios cuestionan al candidato del PP para el Tribunal Constitucional, pues los correos de Enrique Arnaldo a Matas, ex presidente balear, no dejan lugar a dudas al decirle «no te olvides tampoco de mí», y mientras la confesión de siete arrepentidos cerca al partido en otro juicio, ya que la Audiencia examina los tratos de la «trama Gürtel» en Bobadilla. Y por si no fuera poco todo esto, se evidencia un resquebrajamiento interno en el PP, pues los afines a Ayuso creen que se retrasa el Congreso regional madrileño para «mangonear» el resultado, ignorando la dirección nacional las peticiones de la Presidenta de Madrid al decidir que se celebre en junio, cuando Aguirre lidera las voces en la Junta Regional exigiendo que sea en marzo y, por su parte, Génova insinúa que las prisas son por el miedo a una derrota en dicho congreso y un informe apoya el pulso de Ayuso por dicho asunto ya que la gestora regional vulneraría la Ley de Partidos Políticos y los Estatutos del PP, dando así el análisis jurídico munición a la petición de la Presidenta madrileña en un asunto que no se sabe cómo va a terminar.

Entretanto el asesinato en La Rioja de Alex, un niño de nueve años, por Francisco Javier Almeida, asesino y violador reincidente que llegó a disfrutar de hasta 38 permisos durante su permanencia en la cárcel, desata la indignación en toda España y pone en aprietos a los defensores de no implantar en España la prisión permanente revisable para que este tipo de monstruos si no están reinsertados jamás vuelvan a disfrutar de libertad, evitando así el derramamiento de sangre de más seres inocentes y el dolor innecesario de sus familias y allegados. En efecto, Almeida, agresor sexual reincidente que ha sido detenido por la muerte de Alex y es acusado por dicho crimen, tenía también antecedentes por asesinato y, al parecer, creyó que el niño era una niña por el disfraz que llevaba y lo engañó diciéndole que le iba a regalar un cachorro que tenía en su casa del barrio de Lardero, después de haber intentado, sin éxito, llevar a dicho domicilio a otras niñas según dicen algunos vecinos del barrio. Al parecer la Junta de tratamiento de la prisión de El Dueso, donde Almeida cumplía condena por delitos anteriores, dilató tres años su puesta en libertad porque desconfiaba de su recuperación y reinserción, pero Instituciones Penitenciarias se inclinó por liberarle ante la división de la Junta de la cárcel y los vecinos de Lardero le descubrieron cuando iba a ocultar el cuerpo del pequeño Alex, mientras ahora, sus familiares cargan contra Interior y Justicia convencidos de que «podrían haber hecho algo en diecinueve meses» y no ha sido así….. esperemos que los detractores de la actual pena de prisión permanente revisable reflexionen y se convenzan de que hay monstruos que jamás debieran salir de prisión salvo que se demuestre su reinserción y no, como sucedía hasta ahora, dejarlos en libertad antes o después tras cumplir su condena, por larga que esta sea, con lo que Alex, como otros muchos inocentes, que tenemos en mente, seguirían vivos entre nosotros y sus asesinos privados de libertad que es donde debieran estar hasta el final de sus días si son incapaces de reinsertarse de nuevo en la sociedad.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que los accidentes laborales más graves no disminuyen ni durante la pandemia,  pues en 2020, año de menor actividad laboral de la historia reciente, se registraron casi dos muertos al día; que el Grupo Mutua compra por 555 millones el 8% de El Corte Inglés y lo valora en 7.000 millones; que los propietarios responden a la nueva Ley de Vivienda con la subida de las rentas de alquiler y las garantías exigidas a los inquilinos; y que el proyecto de Ley que prepara el Gobierno fija por primer vez un plazo para desclasificar los documentos más sensibles para los intereses de España, dejando en cincuenta años el periodo para hacer públicos los «altos secretos» del Estado.

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