Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Pugna partidista maniquea»

Para poner la guinda en esta España crispada política, social, económica y territorialmente, donde obviamente proliferan los delitos de odio y la violencia de todo tipo

En la inauguración del nuevo curso judicial Carlos Lesmes, Presidente del Supremo y del CGPJ, urge a renovar ya el Poder Judicial lo antes posible y pide apartar al organismo de la «lucha partidista», insistiendo en su llamamiento al Parlamento a pactar de una vez por todas ante una situación «insostenible» y reprochando al Gobierno que oponga resentimiento a concordia en los indultos. En efecto, el hartazgo de Lesmes es evidente y tilda de «insostenible» el bloqueo, culpando del «debilitamiento» de la Justicia a la pugna partidista, pero además reprocha a Sánchez que califique de «revancha» decisiones judiciales que no son de su agrado, como lo fue el rechazo del Supremo a los indultos del 1-O, impugnando la estrategia de Sánchez para controlar la Justicia. Dice Lesmes que «la autonomía del juez no es indiferente a la UE, que puede frenar ciertas reformas de los Estados, como se ha visto en el caso español», que sobre el bloqueo «ha agravado la situación la Ley 47/2021, que impide al CGPJ hacer nombramientos, sobre la que solicitó opinar y fue desatendido», que «la necesaria renovación del Consejo no resulta del cambio de composición de las Cámaras, sino de la finalización del mandato» y, sobre los indultos, que «se llegó a contraponer la concordia frente al resentimiento, como si aplicar la ley fuera un obstáculo para la convivencia». En definitiva, verdades como puños sobre la triste realidad que estamos viviendo en asuntos de Justicia, pues PSOE y PP llevan seis meses sin contactos para renovar el CGPJ y Lesmes, con toda la razón del mundo, reclama que lo renueven «en semanas» y recuerda al Gobierno que, en todo caso, en los indultos del procés se aplicó la ley y no la «revancha», contra lo que el Presidente dio a entender en su día. Una pugna partidista maniquea, entre buenos y malos, que sólo conduce al caos y a la sinrazón, por la que el Gobierno rechaza de plano la oferta del PP para renovar el CGPJ (Casado exige cambiar la ley y después renovar el Consejo con la vieja norma) al descalificar la ministra portavoz la propuesta con un «basta ya de excusas», mientras el PP, que desconfía del Gobierno de forma contundente, no está por la labor de renovar el Poder Judicial salvo que haya un acuerdo tácito y la garantía de que, tal como exige la UE, en lo sucesivo se garantizará la independencia del CGPJ, cuyos vocales se niegan a dimitir en bloque para forzar su renovación. Y ante este rechazo del Gobierno a la propuesta popular de cambiar la elección del Poder de los Jueces en paralelo a su renovación para que esté menos politizada la Justicia, como exige Bruselas, no extraña que, tras el discurso de Lesmes, el Rey Felipe diga a los partidos políticos que el Presidente del Consejo «os ha leído la cartilla», pues es obvio que la legítima pugna política no puede ni debe rebasar los límites de deteriorar las instituciones democráticas ni los procedimientos establecidos para garantizar una convivencia ciudadana en paz y libertad. Y mientras Sánchez rechaza la oferta de Casado de reunirse para pactar una renovación que garantice en el futuro que sean los jueces los que elijan a los vocales del CGPJ, no son pocos los que opinan que el cese de la Fiscal General, nombrada por Sánchez en dicho cargo a pesar de ser ministra de Justicia, podría ser un hecho positivo para desencallar el bloqueo del Gobierno de los Jueces, que tanto daño está haciendo a nuestra democracia.

Para poner la guinda en esta España crispada política, social, económica y territorialmente, donde obviamente proliferan los delitos de odio y la violencia de todo tipo

Y, para colmo, resulta que, según el ponente del Tribunal Constitucional, el segundo estado de alarma decretado por Sánchez para combatir la pandemia también fue inconstitucional, como el primero, tumbando así el cerrojazo del Presidente al Congreso de los Diputados al rechazar que decretara seis meses, nada menos, de excepción sin control «efectivo real» del Parlamento al Ejecutivo, y considerando ilegal además delegar en las CCAA competencias estatales para restringir libertades con la famosa y pintoresca «cogobernanza», que tanto desmadre ha traído luego y sigue trayendo en la desescalada. Por otro lado, el fiasco de las ayudas directas fuerza a Calviño a pedir a la UE una prórroga, pues el Gobierno no ha entregado ni la mitad de los 7.000 millones prometidos por el covid. Y mientras las residencias exigen la tercera dosis y Sanidad lo descarta con un «iremos valorando», el 75% de adolescentes empieza el curso escolar con una dosis de vacuna, los médicos quieren vincular vacunación y acceso al ocio para inmunizar a los jóvenes y el PP, que no quiere a Simón, pregunta cómo se elegirá al Director del Centro de Salud Pública. Y así va transcurriendo esta quinta ola de la pandemia que todavía sigue haciendo estragos.

Para poner la guinda en esta España crispada política, social, económica y territorialmente, donde obviamente proliferan los delitos de odio y la violencia de todo tipo (de género, por razones de sexo, de creencias religiosas, raza, machismo, xenofobia, homofobia, okupación, robos……) una brutal agresión homófoba con cuchillo en el centro de Madrid, perpetrada por ocho encapuchados contra un joven al que marcan en sus glúteos la palabra «maricón» y denunciada en comisaría por la «víctima», desencadena inmediatamente no ya sólo la lógica repulsa ciudadana generalizada y la conmoción en la ciudadanía, sino además y en paralelo una furibunda y precipitada campaña política por parte de los partidos que conforman y apoyan al Gobierno contra la derecha y la extrema derecha (es decir, contra la oposición) a la que acusan de incitación al odio. Una campaña maniquea en la que participa irresponsablemente el mismísimo Gobierno, a través especialmente de Marlaska, ministro de Interior, y del propio presidente Sánchez, que se apresura a convocar la comisión de delitos de odio buscando coger la bandera LGTBi contra la derecha española (el maniqueo de los buenos y los malos), mientras se investiga incluso la participación de bandas latinas en la intolerable agresión homófoba de Madrid y se desencadena un tsunami mediático de posicionamientos políticos contra la atrocidad del suceso, la convocatoria de manifestaciones no ya contra la homofobia, que, como otras fobias, existe indudablemente, sino contra los partidos de derechas y el despliegue de varias decenas de agentes investigando tan execrable suceso. Pero hete aquí que después de cuatro días de persecución política y acusaciones a la oposición, el denunciante de la agresión homófoba deja en evidencia al Gobierno y a sus palmeros al retractarse de la acusación y admitir que las lesiones sufridas fueron consentidas por él durante una relación sadomasoquista con dos individuos y que se inventó la denuncia para evitar que su pareja, al ver las lesiones, conociese las prácticas sexuales que con otros practicaba. Así este falso delito de odio (hay diariamente otros muchos que desgraciadamente no son falsos) desinfla la campaña demagógica interesada contra el PP y Vox, tras el ridículo de Sánchez por convocar de «urgencia» tras el suceso una comisión sin esperar a la investigación policial con el pertinente perjuicio al castigado movimiento LGTBI, que lamentablemente sufre demasiadas agresiones diariamente, y no merece la utilización política de las mismas sino la decisiva firmeza por parte de los poderes públicos contra semejante odio, como tantos otros, latentes en nuestra compleja sociedad. No son pocos quienes tras esta demagógica y precipitada campaña por parte del Gobierno y sus socios contra la oposición, piden ahora, tras demostrarse la farsa del caso, la dimisión al menos del ministro Marlaska, que, al menos, debería pedir perdón por su falta de prudencia. Que una mentira no sirva para enturbiar la verdad de cientos de casos reales, por supuesto…..pero que ninguno de estos casos, falsos o verdaderos, se utilicen políticamente con el único objetivo de anatemizar al contrincante para sacar ventaja política también.

Y mientras el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tumba las primeras demandas por las cargas del 1-O, considerando «infundadas» las denuncias de dos heridos leves, y la Abogacía del Estado rechaza el recurso de los ex altos cargos del procés, Sánchez garantiza a ERC que irá a la Mesa de Diálogo, aunque no prevé confirmar su asistencia hasta el último momento para evitar el desgaste (ya ven, todo en clave electoralista) y cuando Moncloa prevé eclipsar la presencia de Yolanda Díaz con los ministros Bolaños e Iceta. Pero, hete aquí, que, una vez más las improvisaciones propagandísticas tienen al final escaso recorrido pues, tras haber anunciado el Gobierno una inversión de 1.700 millones para ampliar el aeropuerto de El Prat en Barcelona tiene que suspender ahora dicha ampliación por los recelos de la Generalitat, al extremo de que Transportes da por roto el pacto ante la «pérdida de confianza» y la ministra cree que el Govern secesionista catalán «no tiene una posición madura sobre el plan», con lo que las críticas y la polémica por razones ecologistas que se han levantado en el seno del Govern independentista (y también en el seno del Gobierno de coalición de Sánchez) provoca que Cataluña pierda esta inversión millonaria para alargar la tercera pista del aeropuerto barcelonés, mientras Aragonés y su entorno secesionista acusan al Gobierno de Sánchez de «chantaje» y de no querer invertir en Cataluña, justo en vísperas de la convocatoria de la patética Mesa de Diálogo.

Entretanto el Ejecutivo planea extender la rebaja fiscal de la luz, que ya es insoportable, mientras Ribera se dispone a alegar «falta de competencia» para obligar a las eléctricas a vender barato y repesca el sistema de subastas de Zapatero para hacerlo fuera del mercado y las eléctrica apuntan al gas y a los impuestos ante la imparable subida de la luz, que tanto Podemos como el PSOE prometieron controlar cuando estaban en la oposición. Entretanto Naturgy lanza una tarifa fija para mitigar el impacto de la subida de la luz que genera un descontento generalizado en la ciudadanía.

Por su parte Casado, aupado por las encuestas, se compromete a derogar, si llega al Gobierno, las leyes estrella de Sánchez, como la de Memoria Histórica o la Ley Celaá, y, para neutralizar la de Eutanasia, prepara una ley de Cuidados Paliativos y anuncia reformar la de Universidades de Castells. Por otro lado Casado descoloca a Ayuso y da alas a Almeida en Madrid, mientras el alcalde cambia de postura y no descarta competir con la Presidenta por el liderazgo regional del PP, en tanto que Casado no se moja y manifiesta «lo decidiré llegado el momento». Todo apunta a que se cierne una marejada en el PP madrileño pues Ayuso irá «hasta el final» para «dar normalidad al PP de Madrid», rechazando una «tercera vía» entre ella y el alcalde para capitanear el partido regional ya que considera que «lo normal» es que lo lidere quien preside la región. Se vislumbra pues marejada popular en tierras madrileñas sin lugar a dudas.

          Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que la Fiscalía insta al juez a seguir la pista de Rajoy en «Kitchen»; que el Gobierno fuerza un alza del SMI pese a que seis CCAA rebasan el 40% de paro juvenil, mientras la cuantía de la subida y la fecha bloquean el acuerdo; que los ex presidentes Aznar y Rajoy participarán en actos «menores» de la Convención del PP; que la reforma de Castells contempla que copiar al compañero no conlleve la expulsión y que plagiar una tesis doctoral sea falta «muy grave»; que Fiscalía insiste en ver indicios contra Cospedal en Kitchen; que un error humano cambió el destino de dos bebés para siempre pues un hospital de Logroño  entregó a dos recién nacidos a las familias equivocadas en 2002; que Antiblanqueo dice que Banco Madrid no lavó dinero seis años después de su intervención; que el reparto de los fondos de la UE ya privilegia a las grandes empresas frente a las pymes; que se sancionará al médico que no atienda en catalán en Baleares, pues la socialista Armengol cede a la exigencia de sus socios nacionalistas y abrirá expediente a los sanitarios que sean denunciados por los pacientes; que Moncloa ignora cuántas fosas se han exhumado por la memoria Histórica, arguyendo en una respuesta al PP que la información no está «informatizada» tras gastar 31 millones; que la España vacía se enfrenta a la España rica por la financiación ya que Page impulsa un frente común de comunidades de PP y PSOE para rebajar el peso de la población en el reparto de fondos; y que correos del «caso puertos» apuntan a Armengol, pues un mail del ex jefe de los Puertos de Baleares intervenido por la Guardia Civil implica a la Presidenta al decir «me presionan para prevaricar; mañana veré a Francina y se lo plantearé», mientras, dos meses después, el grupo que ejercía la presión se llevó la adjudicación (ya ven, blanco y en botella….leche segura).

Y del exterior, destacar que el Supremo de Méjico dicta la despenalización del aborto; que muere Jean-Paul Belmondo, icono del cine francés; que China redobla la presión militar a Taiwan mientras la isla estrecha lazos con la UE; que Ángela Merkel se despide del Bundestag con polémica, pues después de 30 años como diputada y 16 como canciller hace un discurso de claro tono electoral alertando del riesgo para el país de una coalición de izquierdas; que con máxima seguridad se celebra el juicio por la matanza de Bataclán en París, el mayor proceso antiterrorista de la historia de Francia, con 20 acusados por los atentados del 13 de noviembre de 2015, que dejaron 130 muertos, y cuyo único autor vivo del ataque y principal acusado del mismo dice «soy un soldado del Estado Islámico»; y que los talibanes proclaman su victoria en la última provincia afgana que los desafiaba, Panshir, aunque Masud siga la lucha, mientras apenas consiguen formar un Gobierno en el que ponen figuras del núcleo duro de la milicia, situando como ministros a un jefe buscado por terrorista por el FBI, que dirigirá la Seguridad en Afganistán, o al hijo del mulá Omar, mientras los desplazados por el avance talibán se hacinan en un parque de Kabul muertos de miedo a volver a sus casas en este nuevo Afganistán radicalmente islamizado.

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