Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Consenso, comenzarlo en el Gobierno»

La ministra Belarra denuncia al ministro Marlaska por devolver a Marruecos a los menores sin cumplir la ley internacional

Dice Sara Aagesen, la Secretaria de Estado de Energía, que «necesitamos consenso político para acelerar la bajada de la luz»….. y lo dice con toda la razón del mundo, pues el consenso político en democracia es básico para sacar adelante con solvencia los asuntos más complejos que afectan a casi la totalidad de la ciudadanía y para dar estabilidad a los mismos y que no queden expuestos a los vaivenes coyunturales de la alternancia política. Pero Aagesen olvida que dicho consenso político, para tener sentido, debe comenzar en el propio seno del Gobierno, pues es difícilmente comprensible que se pretenda (y mucho menos que se consiga) un consenso político con la oposición cuando el disenso es el alma mater de la forma de proceder del Ejecutivo, como sucede en este Gobierno de coalición social-comunista, incapaz de consensuar casi nada entre el sector socialista y el comunista que lo forman. En efecto, para afrontar los problemas energéticos que tiene España, cuando los españoles venimos pagando veinte años de errores políticos en el desorbitado recibo de la luz, que es un 212% más caro que hace un año, se requiere para empezar un consenso político dentro del propio Ejecutivo para poder ofertarlo después a la oposición, pues si el Gobierno es incapaz de consensuar una propuesta, con todas las consecuencias, difícilmente podrá ser creíble ante el resto de fuerzas políticas que conforman la oposición. Pero este débil Gobierno de Sánchez, minoritario y mal avenido, cuya planificación económica se ve desbordada por la subida de precios y, especialmente, del desorbitado crecimiento del precio de la luz, es impotente para hilvanar una propuesta conjunta, salvo el planteamiento de la ministra Teresa Ribera de nacionalizar la hidroeléctrica al estilo Podemos (el PSOE, desbordado por la situación, asume el ideario de su socio comunista y amenaza con «disponer de esa energía a través de una empresa pública») a quien, por cierto, acusa de hacer «demagogia barata» en plena ola de indignación política, social y empresarial, cuando el IPC escala al 2´9%, impulsado por el turismo y los alimentos, y acelerado por el precio de la energía, forzando inevitablemente la revisión de pensiones, el SMI y los sueldos públicos. Un alza incontrolada del precio de la luz que diluye casi todo el ahorro de la rebaja del IVA a la que el Gobierno se vio obligado para intentar aliviar en parte la carga de los usuarios, mientras la escalada del precio de la energía agita el debate sobre la reforma profunda del sistema que, obviamente, tendría cierta solidez si ésta, como tantas otras pendientes (en Educación, Sanidad, Justicia, Política migratoria, Política Territorial……), se afrontara desde un sólido consenso político en el Congreso de los Diputados. Pero este gobierno minoritario es incapaz de concitar cualquier atisbo de consenso democrático al estar condenado a un disenso patológico, por la simple razón de que está conformado por dos ideologías incompatibles, la ideología socialdemócrata claramente democrática y la ideología comunista-populista con tendencia al totalitarismo, además de ser apoyado por ideologías ultranacionalistas que pretenden imponer al margen de lo establecido en el orden constitucional. El consenso político del que habla Aagesen es pues prácticamente imposible.

La ministra Belarra denuncia al ministro Marlaska por devolver a Marruecos a los menores sin cumplir la ley internacional, ya que Interior entrega en masa a los migrantes llegados a nado a Ceuta durante la crisis diplomática y migratoria de mayo

Y hablando de disenso, que no de consenso, el Gobierno nos ofrece el último de sus espectáculos con motivo de la repatriación de más de 700 menores a Marruecos, al activar parte del Gobierno español (la otra parte está en contra) por primera vez el pacto bilateral con Rabat para devolver a los niños y adolescentes que llegaron a Ceuta en la entrada masiva de mayo, lo que ha provocado una verdadera bronca (la enésima) en el seno del Ejecutivo, pues el Ministerio de Derechos Sociales, en manos de Podemos, arremete contra el Ministerio de Interior, en manos del PSOE, y, por ende, contra Marlaska, mientras Fiscalía abre diligencias ante las denuncias de ilegalidad de las ONG. En efecto, la ministra Belarra denuncia al ministro Marlaska por devolver a Marruecos a los menores sin cumplir la ley internacional, ya que Interior entrega en masa a los migrantes llegados a nado a Ceuta durante la crisis diplomática y migratoria de mayo. Pero además en este asunto, el socialista Fernández Marugán, Defensor del Pueblo, da un toque de atención sobre la legalidad, diciendo: «hacemos un llamamiento al ministro del Interior a que respete la ley» en medio de una lluvia de críticas hacia la gestión gubernamental por dicha repatriación, que el relator de la ONU descalifica. Así, mientras la Fiscalía investiga a Marlaska por el asunto, queriendo conocer los detalles del pacto con Rabat, la entrega de estos centenares de menores enfrenta otra vez a los socios del Gobierno, en tanto que los menores se meten en un verdadero callejón sin salida escapando de los centros para no ser repatriados.

          Ante semejantes discrepancias internas del Ejecutivo, cuya gestión está plagada de improvisaciones y rectificaciones permanentes, no extraña que, según NCReport, los españoles no vean futuro a la coalición gubernamental, permanentemente a la gresca, por dichas tensiones internas (el 45´2% cree que agotará la legislatura y un 58´1% suspende la gestión de la pandemia por el Ejecutivo) y desconfían de que la reciente remodelación gubernamental pueda servir para algo, ya que tres de cada cuatro españoles creen que la remodelación no ha supuesto ninguna mejoría, por lo que, en definitiva, suspenden a los nuevos ministros de Sánchez, pues sólo Margarita Robles aprueba con un 5, seguida de Calviño con un 4´9, mientas Irene Montero y Alberto Garzón son los peor valorados con un 2´8 de nota. Entretanto, mientras el Parlamento catalán cuesta 62´9 millones y el madrileño sólo 32´1 (las cámaras autonómicas en su conjunto gastan 406 millones), el genuino Rufián, socio de Sánchez, tiene la cara dura de criticar que «el nacionalismo identitario y excluyente ha crecido en Madrid», cuando él es genuino ejemplo paradigmático de hipernacionalismo excluyente y secesionismo totalitario, y añade que «en política tienes que tener tres o cuatro ideas graníticas; en el resto puedes cambiar»….. se le olvida que, al margen de las ideas graníticas que cada uno tenga, en democracia no puede caber la idea, como él tiene, de pretender imponerlas al margen de la ley, asunto que Sánchez debiera recordarle y exigirle rectificar antes de sentarse con él y los suyos a negociar. Entretanto el PP desarma la crítica de Puig a Madrid con el «agravio» de Valencia con Alicante, esgrimiendo Mazón, el Presidente popular de la Diputación de Alicante, la infrafinanciación de la provincia y los agravios en asuntos como la centralización de los centros de urgencias CICU o el desigual reparto territorial de las ayudas a la innovación.

          Y mientras España, convertida en un «infierno», se ahoga de calor con temperaturas que superan en algunos lugares los 45 grados (más de 40 grados registrados en 33 ciudades y 13 CCAA en alerta) y en plena alerta roja por riesgo de incendios, como el virulento en Ávila que ha arrasado 10.000 hectáreas, se inicia el Campeonato de Liga con aforos limitados de público, después de que la Liga sacara delante su nueva vía de financiación con el fondo CVC, aprobada en la Asamblea de la Patronal, de lo que se descuelgan Real Madrid, Barça, Athletic y Oviedo; así comienza una Liga desfigurada y sin grandes estrellas. En efecto, Tebas saca adelante el pacto millonario sin Madrid ni Barça, aprobando un contrato millonario de 2.000 millones con el fondo CVC, un pacto a la baja que permite que el futbol arranque con el menor gasto en fichajes de las Ligas europeas.

          Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que seis CCAA siguen con toques de queda por la incidencia de la covid, mientras la Justicia tumba el certificado para el ocio; que el plan de ayudas directas a las Pymes ha sido un verdadero fracaso, pues sólo se ha tramitado el 60% de las ayudas previstas; que las cuotas de los militantes ya sólo suponen el 13% de los ingresos de los partidos políticos; que la armonización fiscal divide a ERC porque reivindicarla es contradictorio con la independencia; que Vox quiere dar la batalla ideológica a la izquierda y presionar al PP, con el objetivo de reforzarse Abascal como alternativa de gobierno, aunque no pondrá en peligro los ejecutivos del PP; que Yolanda Díaz aún medita si acepta encabezar la lista de Podemos, pues los ataques al Gobierno de Belarra hace que aumenten sus dudas; que los enchufados de última hora del PSOE andaluz cuestan 30 millones, pues cobran mejores sueldos sin tener tareas porque la Junta socialista obligó al Servicio de Empleo a sumir 1.664 empleados de la fundación donde colocaba a sus afines; y que, según GAD3, dos de cada tres españoles quieren que la Princesa Leonor tenga formación militar y el Rey es el mejor valorado de la Familia Real con un 6´8, seguido de Doña Sofía con un 6´6 y de la heredera con un 6´4.

          Por lo que respecta al exterior, destacar que en Turquía se pasa de los incendios a las lluvias torrenciales, pues, mientras el suroeste no deja de arder, el noreste se empieza a ahogar en agua y barro; que la ola de calor asfixia a Europa, abrasando las altas temperaturas Italia, mientras sube el termómetro en España, Grecia y Portugal; y que un fuerte terremoto de 7´2 grados sacude Haití y causa más de mil muertos, lo que hace temer una catástrofe como la de 2010, mientras se busca supervivientes entre los escombros. Pero, junto a Haití, el asunto más preocupante es Afganistán, donde los talibanes, tras ir tomando las principales ciudades del país en un avance vertiginoso, entran en Kabul, su capital, provocando la huida del Presidente, Ashraf Ghani, y el desmoronamiento del Gobierno, mientras el mulá Haibatullah Akhundzada se perfila como hombre fuerte del nuevo régimen integrista y las mujeres comienzan a ser vetadas en la universidad o las oficinas y el burka vuelve de nuevo al emirato; una victoria talibán que supone un mazazo a Biden, mientras los EEUU, al igual que el resto de países occidentales, incluida España, se dispone a evacuar a sus ciudadanos y a los afganos que colaboraron con ellos, en tanto que el miedo se extiende por doquier tras la humillación de los talibanes al ejército afgano y provoca un éxodo masivo, veinte años después de que los talibanes fuesen derrocados.

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