Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Dejemos al Rey en paz»

Menos mal que Sánchez quita ahora presión al Monarca y olvida la Ley de la Corona, pues, aunque espera gestos de transparencia en Zarzuela, no abrirá "el melón legal"

Ya no sé si se trata de miopía política, incompetencia o simplemente de irresponsabilidad pero la realidad es que cada vez está más en entredicho nuestro Estado de Derecho, diseñado en la Constitución vigente que nos dimos los españoles en 1978 y que lo define como un «Estado social y democrático de Derecho» en que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado» y cuya forma política de Estado es la «Monarquía Parlamentaria» en la que el Jefe del Estado es apartidista y carece de poder político efectivo pues sólo tiene asignadas funciones representativas y simbólicas, arbitrales y moderadoras o mediadoras, por tanto nada puede ni debe hacer ante cualquier decisión del Ejecutivo y el Legislativo salvo ratificarla con su firmar. No se entiende pues que el Jefe del Estado sea cuestionado por buena parte del propio Gobierno o por los gobiernos territoriales secesionistas, que, como gobernantes, representan en sus respectivas circunscripciones al Estado de Derecho, cuyo máximo exponente es el Rey porque así lo ha decidido democráticamente el soberano pueblo español. Y menos todavía se entiende que desde el partido mayoritario de la oposición, el PP, un partido constitucionalista y con amplia experiencia de Gobierno al igual que el PSOE, actual cogobernante con Podemos, se desencadene una estéril y peligrosa polémica sobre el papel del Rey en los indultos que, obviamente, ha de ser ninguno, ya que, tal como Casado dice corrigiendo a Ayuso, en ningún caso nuestro Jefe de Estado, Felipe VI, sería «cómplice» de nada y, por tanto, ha de ser desvinculado del asunto pues su papel ha de limitarse, tal como tiene asignado constitucionalmente, a firmar dichos indultos, cuyo responsable único es el Gobierno,  por más que ello guste o disguste a quien sea. Es ya lo que faltaba, que al acoso y derribo a la Jefatura del Estado por parte de la parte comunista del Gobierno y de los gobiernos autónomos secesionistas, con el visto bueno del Ejecutivo, así como el acoso y derribo por parte de los partidos extremistas y radicales (sean de derechas, de izquierdas o mediopensionistas), se añada ahora el acoso y derribo por una parte del partido mayoritario de la oposición, hoy por hoy, alternancia gubernamental de cara al futuro. No en vano Zarzuela recuerda que el Rey está al margen de la lucha política y señala que se definió en su proclamación como «Rey constitucional» y que, como tal, se ciñe a su función. Y aunque Ayuso, ante la evidencia, rectifica diciendo que Felipe «no es cómplice de nada», implica a Casado en su campaña de utilizar al Monarca contra los indultos, insistiendo en que se «humilla» y se pone una «trampa» a Felipe VI y, volviendo a tensionar al PP, insiste en la «vergüenza» de hacerle firmar, mientras insiste en que «Pablo piensa como yo, es humillante» y en que el Rey «estará en tela de juicio haga lo que haga» con los indultos. Como mínimo, salvo que se trate de algo peor, un error garrafal por parte de Ayuso implicando al Rey en el asunto de los indultos a los secesionistas sediciosos; ni humillación, ni complicidad, ni vergüenza, ni trampa alguna, ni tela de juicio…..el Rey escrupulosamente cumple con el papel que la Constitución le tiene asignado y, esos apelativos, en todo caso habría que dirigirlos al Gobierno, único responsable del asunto para bien o para mal. Lo mejor que se puede hacer, tal como están las cosas, es dejar al Rey en paz, especialmente cuando está actuando con una escrupulosidad democrática que ya quisieran algunos.

Menos mal que Sánchez quita ahora presión al Monarca y olvida la Ley de la Corona, pues, aunque espera gestos de transparencia en Zarzuela, no abrirá «el melón legal»

Asimismo el Gobierno de Sánchez es el único responsable de negociar con la Generalitat mientras ésta planta al Rey una vez más en su visita a Cataluña, pues ni Aragonés (máximo representante del Estado español en Cataluña), ni su Vicepresidente, le reciben a su llegada a Barcelona, como protocolariamente debieran hacer, ni asisten a la cena del Monarca con empresarios, disculpando así Moncloa otro plante a nuestro Jefe de Estado por parte de Aragonés, su interlocutor en la mesa bilateral de diálogo y negociación, quien boicotea la visita del Rey a Barcelona delegando sin éxito en su «número dos», que, por cierto, en su día llamó «mongoles» a los españoles. Ya ven todos los desplantes institucionales quedan justificados porque «es su ideario», por más que ello implique el desprecio más absoluto a las reglas de juego democráticas establecidas. Menos mal que, al menos en esta ocasión, Aragonés, forzado  por los empresarios, aunque se negó a salir a recibir a Felipe VI, aceptó finalmente posar con el Monarca al coincidir en un corrillo junto al Presidente de Corea del Sur en las jornadas del Círculo de Economía, por lo que el plante no fue total como en tiempos de Torra. Y menos mal que Sánchez quita ahora presión al Monarca y olvida la Ley de la Corona, pues, aunque espera gestos de transparencia en Zarzuela, no abrirá «el melón legal», en tanto que Moncloa está decidida a activar los indultos antes de la reunió Sánchez-Aragonés y dice que «el Rey está al tanto de toda la negociación con ERC», mientras el PSOE apoya a Podemos y los nacionalistas para, entre otras cosas, debatir la despenalización de injurias a la Corona. Indultos sobre los que Margarita Robles firmó en 2012 un manifiesto contra el uso de la medida de gracia «como fraude» y que, fraude o no, serán aprobados a final de mes, en tanto que el recurso contra el indulto depende ya de Delgado y no de los fiscales del procés. Por otro lado se genera alarma en el Supremo por la ley que desarma al Constitucional frente a los separatistas ya que el PSOE apoya derogar la reforma que le dotó de los medios para imponer sus resoluciones, lamentando algunos magistrados que ya «no se podrá hacer lo que se hizo frente al 1-O». Ya ven la negociación interesada con el secesionismo con apariencia de rendición sigue adelante a costa de lo que sea, cuando un informe de la Guardia Civil señala que los detenidos en septiembre de 2019 disponían de «laboratorios» y «material» para elaborar explosivos, pues los CDR idearon «atentados» y tenían como objetivo a la Benemérita y a la Fiscalía del TSJ de Cataluña, por lo que se les señala como grupo con «fines terroristas».

Pero este Gobierno de coalición, más interesado en la propaganda y en vender humo que en resolver los problemas, no deja de dar espectáculos ante la opinión pública, como el protagonizado en el encuentro Sánchez-Biden, que Moncloa había vendido como una «cumbre bilateral» y que finalmente quedó en un fugaz encuentro casual de menos de un minuto en un pasillo y gracias a la humillante búsqueda de Sánchez para colocarse al lado de Biden cuando éste se dirigía a hacerse la foto oficial en Bruselas. Y no hubiese pasado nada, salvo la evidencia del escaso peso de España en el concierto internacional con este gobierno social-comunista, si Biden y Sánchez no se hubieran ni saludado siquiera, el ridículo consiste en haber vendido Sánchez como encuentro bilateral con Biden un breve encuentro casual y buscado, después de seis meses de intentar hablar con su homólogo. Una caminata de unos pocos metros, en la que Biden tiene una actitud de total indiferencia con Sánchez, apresurado en caminar junto a él, no se puede vender previamente como una «cumbre» o encuentro bilateral, por más que la ministra de Exteriores pretenda ahora incluir en el encuentro la media hora en la que el mandatario departió con todos los jefes de gobierno asistentes, que no sólo con Sánchez. En fin, una vez más las expectativas sembradas por Moncloa, como en otros asuntos, se saldan en este caso con una «breve conversación» de pasillo en Bruselas. ¿No sería más razonable revisar la errada política exterior de este gobierno social-populista?

Expectativas fundadas propagandísticas, tan del agrado de este gobierno de Sánchez, que a la postre generan frustraciones innecesarias, obligando, por ejemplo, al Ejecutivo a incumplir su agenda social, vendida a bombo y platillo, bien en el recibo de la luz, el alquiler, los desahucios o el ingreso mínimo, que lleva un año sin satisfacer las expectativas creadas por el Gobierno, convirtiendo en una «desesperación diaria» a sus posibles beneficiarios, pues sólo el 21% de las peticiones se ha concedido entre críticas por el «desconocimiento de la pobreza», al extremo de que mientras el Gobierno dice que el sistema ya es más ágil y beneficia a 300.000 familias, las ONG y Podemos (siendo parte del Ejecutivo) hablan de «trama burocrática», «lentitud» y «limitado alcance contra la pobreza». Y mientras los expertos del Ministerio de Trabajo piden elevar el salario mínimo hasta el 10% para 2023, planteando el comité una horquilla de 1.012 a 1.047 euros y proponiendo varias opciones sobre el ritmo de subida, Calviño y Montero frenan a Díaz y a su plan de subir dicho salario mínimo este año, descartando cerrar un aumento para este ejercicio mientras quieren vincular su negociación al Presupuesto. ¿No sería más razonable que en vez de ir cada ministerio a la suya estudiaran las medidas con antelación y vieran si hay recursos suficientes para aplicarlas en vez de jugar a ministerios buenos y ministerios malos dentro del mismo Gobierno? Entretanto Bruselas reclama consenso para aplicar el plan español tras dar la Comisión Europea un sobresaliente al programa que permitirá recibir 140.000 millones, aunque pide responsabilidad a los partidos para sacarlo adelante (aquí, hasta la fecha, no se ha consensuado nada de nada); de momento la UE deja a España con 8.000 millones menos en los fondos y Sánchez se compromete ante Von der Leyen a acometer las reformas requeridas.

En cuanto a la gestión sanitaria de la pandemia se refiere, el Supremo avala en dos sentencias el estado de alarma para decretar el confinamiento domiciliario que decretó Sánchez, por lo que contradice el criterio del ponente del Constitucional que sostiene que el instrumento adecuado sería el de estado de excepción, mientras prosigue la campaña de vacunación, que continuará por grupos de edad hasta llegar a los adolescentes, cuando las CCAA empiezan ya a vacunar a la franja de edad de 30 a 39 años y el acuerdo para quitar las mascarillas en exteriores si se guardan 1´5 metros de distancia ya está en marcha.

Prosigue entretanto la investigación sobre las fechorías y corruptelas en el seno del PP de la época de Aznar y Rajoy, siendo «desolador» el relato de las maniobras del partido para tapar la trama Gürtel, que escandalizan al juez por el intento del Gobierno de Rajoy de frenar las pesquisas, al extremo de que el inspector Manuel Morocho revela las «anomalías y presiones» que sufrió; un boicoteo indecente a la investigación que incluye los encargos a Villarejo y el espionaje ilegal a Bárcenas. El juez, por tanto, investiga si el Gobierno de Rajoy espió a Bárcenas y a su abogado en la cárcel de Soto, pues el instructor de Kitchen, en que, según se publica, se borró a Rajoy, Arenas y Cospedal de la «caja B» (los mandos impidieron al inspector del caso nombrar a políticos del PP), interroga al ex tesorero popular sospechando que el Ministerio le grabó en los locutorios de prisión, así como que Villarejo planeó una extorsión al «abogado de referencia de Rajoy». En fin, un turbio asunto de corrupción intolerable en el seno de un partido y de un gobierno que no se sabe hasta dónde va a llegar.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el buque que encontró a Olivia dejará hoy la búsqueda de Anna, tras 19 días de intenso rastreo; que Ferraz activará una gestora en Andalucía si Susana no presenta ya su dimisión; que Jordi Pujol y sus siete hijos irán al banquillo por crear una trama de corrupción, pues Justicia les envía a juicio y reclama una fianza de 7´5 millones; que el PP invita a Aznar y Rajoy a su convención «como público» pues Génova no ve conveniente que tengan protagonismo con sus discursos; que una España sin pegada empata, 0-0, ante Suecia en su debut en la Eurocopa de Fútbol; que repetir curso no dependerá sólo del número de suspensos pues Educación planea un vuelco en la evaluación para atajar el fracaso; que la Justicia da un ultimátum a Marlaska para que informe de los etarras beneficiados, dando el TSJ de Madrid 20 días de plazo para que remita los expedientes que oculta, respondiendo así a un recurso de las víctimas; que los alquileres quedarán congelados en las zonas tensionadas, resolviendo así PSOE y Podemos sus disputas sobre la ley de vivienda; y que el Ejecutivo sopesa suspender impuestos para bajar la luz (en IVA, por ejemplo, se paga un 21% como si se tratara de un artículo de lujo), pues la electricidad y la gasolina se disparan 37 euros por hogar en sólo quince días y esto no puede seguir así, ya que en sólo dos semanas la factura de la luz se ha incrementado un 45% y repostar es un 22% más caro, por lo que el Ejecutivo estudia suspender temporalmente el impuesto a la generación y no descarta revisar el IVA si persiste la escalada del precio.

Y del exterior, destacar que la OTAN califica a China como un desafío para la seguridad y pide a Pekín que respete el orden internacional, señalándole por los ciberataques y las campañas de desinformación; que la UE y EEUU cierran 17 años de conflicto comercial por Airbus y Boeing, acabando así con la guerra arancelaria entre ambas compañías; y que Putin y Biden siguen muy distantes tras su primera cumbre, constatando sus diferencias en un frío deshielo, escenificado en su reunión en Ginebra «sin hostilidad», pero con claras divergencias en derechos humanos y ciberataques, aunque, no obstante, acuerdan la vuelta de sus embajadores y diálogo sobre ciberseguridad….algo es algo.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: