Jorge Cremades Opinión

COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Por fin habló Sánchez»

Es obvio que se necesita algo más que una tardía condena genérica a "cualquier tipo de violencia" cuando además Echenique, portavoz del gubernamental partido de Podemos

Después de varios días de vandalismo y violencia callejera en varias ciudades, alentadas por el sector podemita del Ejecutivo y con el silencio cómplice de su Presidente, silencio que Moncloa defiende «por prudencia», Sánchez se digna por fin a hablar y, de pasada, corrige a su Vicepresidente Iglesias, aunque sin nombrarlo ni tomar medidas directas contra él, manifestando simplemente la obviedad de que «España es una democracia plena y resulta inadmisible cualquier tipo de violencia», mientras muchos de los barones socialistas, que ya no aguantan más, censuran la vergonzante actitud de su socio de Gobierno. Prudencia que, en todo caso, jamás debe confundirse con negligencia, como es el caso, dando la sensación de complicidad con aquellos que perturban casi permanentemente la paz y la convivencia social, usando la violencia callejera como arma adecuada para conseguir sus objetivos. En todo caso, aunque sea tarde e insuficiente, bienvenido sea el abandono del silencio por parte de Sánchez, posicionándose contra la violencia, aunque al añadir «cualquier tipo de violencia» sigue dando alas a su impresentable socio gubernamental para que éste siga equiparando, como suele hacer, la violencia callejera con la violencia policial, cuando esta última no es violencia sino la legal y legítima aplicación del uso de la fuerza que nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado tienen encomendada constitucionalmente como en cualquier otro Estado democrático. Equiparar y confundir churras con merinas es un cínico ejercicio de sinvergonzonería política, especialmente si se hace desde el propio Gobierno o sus aledaños, que es quien, por un lado, envía a la policía para afrontar las algaradas callejeras y, por otro lado, ningunea y critica su autoridad frente a los energúmenos, siempre bajo el prisma subjetivo de la famosa proporcionalidad en el uso de la fuerza, sin tener presente que los policías están haciendo su trabajo y los alborotadores sencillamente están delinquiendo, en lo que radica la diferencia abismal entre unos y otros. La triste e insoportable realidad es que Podemos, con la necesaria permisividad de Sánchez, fractura más aún al débil y mal avenido Gobierno de coalición apoyando las protestas callejeras violentas y dirigiendo encima sus críticas a la policía, que ya no puede soportar más esta situación de desamparo en su difícil tarea de contener la violencia callejera cada vez más organizada. Sánchez habló por fin, aunque no claro y contundente, pero sigue sin tomar medidas para erradicar del Ejecutivo la esquizofrénica actitud de su Vicepresidente pretendiendo ser Gobierno y oposición a la vez, mientras la oposición real, el PP, le reclama que, de una vez por todas, destituya o reconvenga claramente a Iglesias, quien sigue sin entender (o lo entiende demasiado, que sería peor aún) que ya no es un agitador de masas, demagogo y radical, sino que es el Vicepresidente de un Gobierno democráticamente elegido, por más que él sostenga que en España no hay democracia plena, lo que, en todo caso, implicaría paradójicamente que él mismo se auto-reconoce como un gobernante no democrático, es decir, totalitario…… probablemente confundiendo sus deseos con la realidad. En definitiva, el apoyo de Podemos a los radicales espolea la violencia callejera, mientras Iglesias mete presión a su propio Gobierno pidiendo el indulto para el delincuente Hasél y arremetiendo contra la Policía, mientras Sánchez sospechosamente permanecía en absoluto silencio, dando alas al desafío callejero al no desautorizarlo de forma rápida, clara y contundente. Y mientras Hasel, la sacrosanta excusa de los violentos para manifestarse, acumulaba una nueva condena por amenazar a un testigo de otro de sus juicios con un contundente «te mataré», Ayuso, la Presidenta de Madrid, exhibía en la Asamblea un adoquín arrancado de las calles y presuntamente lanzado a la Policía mientras preguntaba a los diputados de Podemos (aquí sí en la oposición) y de Más Madrid: «¿por fin, se van a poner de parte de la convivencia y de la paz en las calles, o van a seguir alentando a esa gentuza del adoquín?».

Es obvio que se necesita algo más que una tardía condena genérica a «cualquier tipo de violencia» cuando además Echenique, portavoz del gubernamental partido de Podemos

Entretanto prosiguen las algaradas callejeras violentas, el destrozo e incendio de vehículos y enseres públicos, el desafío a una policía desbordada y puesta en entredicho por parte de los poderes públicos, el destrozo de sedes bancarias y cajeros, la rotura de escaparates y el saqueo de artículos de lujo de las tiendas… Es obvio que se necesita algo más que una tardía condena genérica a «cualquier tipo de violencia» cuando además Echenique, portavoz del gubernamental partido de Podemos, califica a los manifestantes vandálicos de «jóvenes antifascistas que piden justicia y libertad de expresión en las calles» mientras su partido critica la actuación policial. Nada más cínico ni alejado de la realidad, los delincuentes protegidos por Podemos como Hasel, Valtonyc, Bódalo, Alfon o Lanza, acumulan un historial delictivo que abarca desde el homicidio a las amenazas, pasando por agresiones y extremismos violentos de todo tipo, y son simplemente la excusa perfecta para que los energúmenos se lancen a las calles a practicar su vandalismo enfermizo y repudiable. Ni siquiera vale la estrategia de que Sánchez espere aprovecharse del desgaste de Iglesias y sus esquizofrénicos planteamientos o que cuide no criticarle para no tensionar más aún el débil gobierno de coalición, pues, al final, quienes sufren las consecuencias son los ciudadanos en su conjunto. Y mientras la democracia se deteriora cada vez más, adobada por la violencia callejera organizada y descontrolada, la policía no puede más, mientras policías catalanes denuncian el «respaldo político» a los radicales, convencidos de que «quieren la foto de un mosso ardiendo y no pararán hasta lograrlo», teniendo claro que «el motivo de las manifestaciones ya no es Hasel, ni el 1-O o un desahucio, sino ir contra la policía porque odian a la policía». Los de Iglesias, que no se sienten desautorizados, siguen a lo suyo e insisten en que el vandalismo está justificado, mientras el ala socialista estalla ante el juego sucio de los radicales, al extremo de que la gestión de la violencia agrava incluso la inestabilidad de Cataluña ya que el papel de los Mossos en las protestas condiciona la negociación del Govern. Por su parte Abascal manifiesta: «no voy a pedir la destitución de Iglesias, el problema es Sánchez», «el Gobierno es el aliado de los terroristas que incendian las calles, nos manda a la pandilla de la porra para amedrentarnos»…. y añade «no celebro el mal resultado de Ciudadanos y el PP en Cataluña; me preocupa, porque Vox no puede representar a todo ese espectro político», «sólo me queda descolgar el teléfono si algún día Casado decide llamarme, no vamos a tomar represalias por la moción de censura».

En cuanto a la pandemia se refiere cabe resaltar que la desescalada avanza aunque el nivel de los contagios sigue siendo muy alto, mientras los expertos afirman que la pandemia va a dejar cicatrices sociales y económicas que pervivirán durante años. No obstante, ocho CCAA quedan ya fuera del riesgo extremo por Covid, mientras la vacuna de Pfizer ya no necesita ultracongelación (buena noticia) y los científicos vuelven a pedir a Sanidad una auditoría externa sobre la gestión….en tanto que la pandemia deja en España un rostro preocupante de pobreza, ya que las colas del hambre de los más necesitados han pasado de dar 400 comidas al mes a 4.000 diarias, evidenciando la gravedad del problema.

Por otro lado, parece ser que se vislumbra una cierta salida al bloqueo del CGPJ, pues el PP ve más cerca un acuerdo sobre la renovación del Poder Judicial ya que Moncloa acepta la exigencia de los populares de dejar a Podemos fuera del Gobierno de los Jueces. ¿Se imaginan una especie de Iglesias en el CGPJ con actitudes similares a las que practica en el Gobierno? Así las cosas los populares confían en cerrar esta misma semana un acuerdo para renovar el organismo pese a las presiones de Iglesias, y el CGPJ, que se fractura mientras Moncloa y el PP ultiman la cumbre para renovarlo, está dispuesto a seguir con la renovación aunque no haya pacto, pero con un bloque conservador dividido ante el Pleno del próximo jueves.

Feijóo da un aviso de los barones a Casado, manifestando que «del pasado no se reniega, se aprende» y media con él para evitar la ruptura tras el 14-F mientras critica la venta de la sede

Y mientras Vox, según SigmaDos, recorta terreno al PP tras el 14-F pero sigue a ocho puntos de distancia y el 90% de los encuestados considera un grave problema la okupación (otra aportación demagógica de Podemos), en Ciudadanos siguen las aguas turbias, tras los resultados del 14-F. Juan Marín, Vicepresidente de Andalucía, sostiene que «Arrimadas debe seguir liderando Cs pero tiene que hacer cambios» y que «el mensaje debería haber sido que podemos cambiar Cataluña como hacemos en Andalucía»; y, por su parte, Toni Cantó, portavoz del partido en Valencia, desvela «me han pedido que lidere Ciudadanos, pero Inés es indiscutible», añadiendo «el PP y Vox renuncian a pactar con el PSOE, nosotros estamos siendo útiles contra el nacionalismo y el populismo», «Ciudadanos está lejos de UPyD….estamos en gobiernos y eso nos hace fuertes», «el sanchismo y sus socios están llevando a la batasunización de las calles» (dicho queda). Entretanto Arrimadas insiste en que no es posible la fusión con el PP, mientras la popular Ayuso se pone al frente del acercamiento a cargo de Ciudadanos y defiende la fusión del PP con los naranja, reuniéndose al efecto con miembros del equipo de Aguado. ¿En qué quedará el asunto? Está por ver.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que los bancos presionan para frenar un rescate exprés de las pymes, considerando que no hay urgencia en aprobar las quitas y proponiendo un análisis «caso por caso»; que, según informe del FBBVA, el 66% de los españoles teme que el Gobierno les controle en internet y la mitad cree que el Ejecutivo usa la red para vigilar a la población en la pandemia; que, tras la concesión a Córdoba de una instalación del Ejército, Jaén se rebela con el lamento de «no tenemos nada más que aceitunas; y los hijos se van»; que el desacuerdo sobre los límites al alquiler retrasa la Ley de Vivienda, pues Podemos propone bajar o congelar las rentas, y el PSOE, incentivos fiscales; que Zarzuela y Moncloa negocian la vuelta de Don Juan Carlos, creyendo que es buen momento ante la ausencia de elecciones a corto plazo; que el juez que imputó a Monedero detecta al menos tres irregularidades en Podemos; que Feijóo da un aviso de los barones a Casado, manifestando que «del pasado no se reniega, se aprende» y media con él para evitar la ruptura tras el 14-F mientras critica la venta de la sede; que Grecia ya destrona a España como primer destino turístico en reservas, superando Creta por primera vez a Mallorca en las ventas de TUI para este verano, mientras las agencias de viaje exigen un fondo con el Estado para poder devolver los bonos; que Villarejo reflejó en su diario su complicidad con Lola Delgado, revelando que tuvo contactos con la élite política y judicial hasta su caída; que el PSOE intenta que Bruselas no vuelva a poner límites de déficit antes de 2023; y que la Audiencia ordena repatriar el botín suizo de Bárcenas y Correa, reclamando a Suiza que envíe de inmediato a España 50´3 millones de la trama Gürtel, dinero que está bloqueado en cuentas del ex tesorero, de Francisco Correa y de Pablo Crespo, quien se compromete por primera vez a colaborar con la Justicia «sin restricciones».

Y del exterior, destacar que Australia desata el primer gran duelo entre las tecnológicas y los medios; que Israel pone en marcha un salvoconducto para vacunados de Covid; que Biden abre una vía para nacionalizar a indocumentados y en su primera cumbre internacional dice «Estados Unidos ha vuelto»; que en Bielorrusia el régimen de Lukashenko encarcela a dos mujeres periodistas de 23 y 27 años sencillamente por informar; que la pandemia ya retrocede, cayendo los diagnósticos con fuerza y comenzando las muertes a seguir el mismo camino por las restricciones en Occidente y la estacionalidad del virus; que Bill Gates dice que «el cambio climático tendrá efectos peores que el coronavirus» y defiende la unión política, tecnológica y mercados para evitarlo; y que llega a Marte la mayor misión espacial al salvar con éxito un complejo amartizaje el vehículo de exploración espacial Perseverance, que ya ha enviado su primera imagen, con el objetivo de encontrar restos de vida en el Planeta Rojo…..es la misión más ambiciosa de la NASA dando el primer paso para la creación de futuros asentamientos, mientras Diana Trujillo, ingeniera y directora de vuelo de la Agencia estadounidense tiene claro que «algo de vida tiene que haber en Marte».

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