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COLUMNA DE OPINIÓN de Pedro Nuño de la Rosa: «¿Susto o muerte?»

El colmo de los dislates lo ha protagonizado nuestro presidente autonómico Ximo Puig, al intentar ejercer una autoridad salomónica en contra de cualquier legalidad vigente, mandando que no se le ponga la segunda dosis a la panda de sinvergüenzas políticos municipales

Somos el hazmerreír de la desgracia. Aquí el más tonto quiere hacer relojes de madera, y el más listo no sabe, no contesta. Todo dios se sube al jaco del Apocalipsis, pero en lugar de cuadriga polifónica a las órdenes de un solo auriga dominador de las bridas, son caballada dispersa, desbocada y tronante encaminándose al precipicio. Si Bruselas dice una cosa, cada país de la UE hace un sayo distinto de su capa protectora, que debería ser común a todos. Si Pedro Sánchez deja la manga ancha, desertando de sus responsabilidades y autoridad como democrático presidente de una nación de naciones, los taifas autonómicos van por libre hasta el absurdo de dictar normas distintas en sus feudos colaterales. Ni hay unidad competente, a lo que parece, tampoco la esperamos, mientras el parte de guerra contra la covid-19 testifica cada día más contagiados a miles, más comatosos en las UCI a punto de reventar, y, lo que es peor, más fotocopias de actas de defunción a las que solo se les cambia el nombre del finado/a porque el diagnóstico es el mismo.

Mario Conde y su socio Abelló se cargaron en almoneda los laboratorios españoles fabricantes de distintas vacunas, y que hoy nos permitiría una mayor y mejor independencia de Pfizer y Moderna, cuyos fabricantes están cerrando el grifo por motivos todavía no aclarados, mientras ni el Gobierno central ni el gallego, por poner un ejemplo autonómico, impulsan, de grado económico o por la fuerza de la presión social, a laboratorios como Zendal (no confundir con el hospital madrileño de la impredecible Ayuso); o en Andalucía, que ya tiene un proyecto cuajado para fabricar millones de vacunas, no se pone en marcha de inmediato con patentes, ya muy adelantadas (Zaragoza) made in Spain.

¿Vamos de victoria en victoria hasta el desastre final? Si digo que sí, soy un pesimista bien informado; si digo que no, probablemente me tachen de negacionista. Por tanto, me quedo en la perplejidad, el desasosiego y la impotencia, mirando las mismas caras en las tertulias, de presuntos sapientes virólogos y estructuralistas de la Sanidad pública que, de tanto vocearnos confinamiento absoluto, se nos hacen antipáticas y deleznables como agoreros guardianes que se asoman por el enrejado de la televisión, a las claustrofóbicas celdas de nuestras casas.

El colmo de los dislates lo ha protagonizado nuestro presidente autonómico Ximo Puig, al intentar ejercer una autoridad salomónica en contra de cualquier legalidad vigente, mandando que no se le ponga la segunda dosis a la panda de sinvergüenzas políticos municipales

Mi buen amigo de muchos años, José Tuells, doctor de la Cátedra Balmis, quien tuvo en este Canal 12 TV su primera intervención avisando de la que se nos venía encima, y hoy convertido por la fuerza de sus razones, que no, como otros/as, de interés figurón, en estrella mediática. Y me cuenta, como buen conaiseur, que en menos de un mes pueden subir los muertos, mientras bajan los contagios, y ello será causa de no habernos confinado a cal y canto antes de Navidades. Todo lo que entonces predijo se está cumpliendo.

Aunque el colmo de los dislates lo ha protagonizado nuestro presidente autonómico Ximo Puig, al intentar ejercer una autoridad salomónica en contra de cualquier legalidad vigente, mandando que no se le ponga la segunda dosis a la panda de sinvergüenzas políticos municipales que, pasándose cuatro pueblos vecinos, y listillos insolidarios ellos/as han interpretado el abominable sainete de: «ande yo caliente y cabreesé la gente poniéndose en la cola que guardan los demás».

Siento decirlo, pero es y además parece obvio que nuestros políticos: «No tienen ni puta idea», como denuncia el grito común de las bocas tapadas por evitar contagios y diluirse en el anonimato. Nueva Zelanda es modelo que no hemos sabido seguir y nuestras distintas curvas estadísticas deberían avergonzar a quienes dirigen la Sanidad nacional y autonómica. Otro tanto pasa con los israelitas, inmunizándose todos ellos primero, y después a los currantes palestinos, y a cada cual que atraviese sus fronteras, incluidos los territorios ocupados. Y así decenas de países que nos dan ciento y raya.

Ni para hacerlo mal somos los mejores. Nos hemos quedado en el limbo de los incompetentes, y solo espero que vayamos al preventivo purgatorio, porque las secuelas del posvirus pueden traerlos otro infierno semejante al que dejaron la peste negra o la gripe mal llamada española.

Ningún futuro será igual cuando mañana hablemos del pasado con sus sustos y sus muertes.

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