COLUMNA DE OPINIÓN de Olga Avellán: «Las personas rosas»

Un año. Este mes se cumple justamente un año desde que hice crecer la cifra de mujeres que padecen cáncer de mama. Celebro mi aniversario cuando el mundo se tiñe de rosa. Hoy, 19 de octubre, se conmemora el Día Internacional de la lucha contra el Cáncer de Mama.

Cada año se diagnostican unos 33.000 nuevos casos en España -según datos del Observatorio del Cáncer de la AECC-. En lo que llevamos de 2020 se han registrado 3.550 casos en la Comunidad Valenciana. Lejos de reducirse, la cifra va aumentando ligeramente cada año. Dicho así, en números altos, yo tampoco me hacía una idea. Para saber lo que esto supone, concretaré que el riesgo de padecer cáncer de mama a lo largo de la vida se estima en una de cada ocho mujeres. Ahora piensa en tu grupo de amigas, madres del cole, compañeras de trabajo, familia… cuenta hasta ocho y piensa que una de ellas puede ser un caso. Ahora sí impacta.

Como si de una película de Almodóvar se tratase, las mujeres de tu alrededor se movilizan

El cáncer de mama lo padecemos personas y somos las personas las que podemos con él. Necesitamos la medicina y la ciencia, por supuesto, pero en el fondo es cosa de personas.

Cuando te diagnostican tiemblan los cimientos de tu mundo. Lo que parecía vital se vuelve intrascendente. La mente se bloquea y entra en fase de sobresaturación. Por la información de qué te está pasando, los consejos y hasta por las muestras de cariño. Cuesta canalizar en apenas unos días todo lo que sobre ti recae.

Como si de una película de Almodóvar se tratase, las mujeres de tu alrededor se movilizan. Se vuelcan para que tú te centres en ti, en cuidarte. No es fácil, pero es importante dejarse cuidar y querer. En ese momento estamos dañadas, rotas por dentro, y cuesta mucho recomponerse solas.

Reclamo una revisión de la política y una reflexión a los políticos. Sobre ellos recaen las decisiones, al nivel que sea. Al Gobierno del país, al de la Autonomía o al del Ayuntamiento.

No es justo que algo tan crucial como la Sanidad se vea influenciada por las prioridades de los políticos que gobiernan en un determinado momento. Hay que sacarla de la agenda ideológica y construir un modelo consensuado, con decisiones blindadas a largo plazo. Sería adecuado que se dejasen aconsejar en las decisiones sanitarias por el personal médico especializado. Si así fuera, las políticas de salud podrían enfocarse un poco más a la prevención -por la que tanto abogan los expertos en la medicina en estos tiempos tan convulsos-. Déjense de reversiones, de crispaciones y de invasión de competencias. Vayan todos a una a por este enemigo que –como otros- no entiende de ideologías, ni de partidos políticos.

Cuanto antes se consiga detectar a este enemigo silencioso, antes se puede actuar para eliminarlo. Yo estoy en ello

El tiempo es vital. Detectarlo antes, poner el foco en la investigación e invertir lo que haga falta en lograr métodos de hallazgo del cáncer de mama, reduciendo los efectos secundarios tan agresivos que provoca la radiación de la mamografía, ni tan ineficaces como una exploración mamaria. No podemos esperar a tener más de 45 años, incluso a más de 50 en algunas comunidades autónomas –depende de dónde vivas- para entrar en un programa de pruebas mamográficas. Yo aún no los tenía. A mis 38 años me tuvieron que hacer una mastectomía con urgencia. No sé qué habría pasado de haber esperado a llegar a los 45. Lo mío fue casualidad. Un bulto raro, un golpe casual que me provocó dolor y un médico audaz que no se fiaba de los bultos, sin importancia para otros. Pero no siempre es así, y a algunas se les detectó demasiado tarde.

Así que os voy a poner a todos una tarea. Decidles a todas las mujeres que estén alerta. Que ante cualquier anomalía: un bulto sin importancia, una rojez, un pecho hinchado… cualquier cosa que se noten, que no lo dejen pasar. Que consulten con su médico –aunque sea vía teléfono en estos tiempos covid-. Que reclamen pruebas. Que no les frene la pandemia ni la indiferencia. Cuanto antes se consiga detectar a este enemigo silencioso, antes se puede actuar para eliminarlo. Yo estoy en ello.

Unas semanas antes de decretarse el Estado de Alarma tuve el honor de escribir y leer el manifiesto de la asociación de Mujeres Afectadas por Cáncer de Mama de Aspe (Macma) en la cena de su aniversario. Me despedí con un poema de Carlos Pellicer titulado “En este asunto del amor”, que dejo aquí para inyectar energía en este señalado día de ‘Las personas rosas’:

Yo había puesto

encima de mi pecho,

un pequeño letrero que decía:

“Cerrado por demolición”.

Y aquí me tiene usted

pintando las paredes,

abriendo las ventanas,

adornando la mesa con la flor amarilla

con que paga el otoño sus encantos.

… Y es tanta la alegría, que uno ignora catástrofes y duelos.

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