COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Más deuda, más déficit, más gasto»

Amparado en el nuevo espíritu europeo de mayor permisividad presupuestaria y menor exigencia de requisitos y reformas para acceder a las ayudas, Pedro Sánchez opta por un descomunal récord en el techo de gasto en todas y cada una de sus variables apostando, si se lo permiten, por más deuda, más déficit y más gasto público, sin plantear la más mínima reforma (recortes le llamaban en la anterior crisis cuándo Europa optaba por mayor austeridad y control para acceder a las ayudas, entonces llamadas rescates) tendente a reducir el derroche público que nos permita gastar lo justo y mejor en vez de gastar más y que quienes vengan después paguen los platos rotos. En efecto, aunque Calviño prevé ahora una caída del PIB del 11´2% este año, el Gobierno apuesta la presunta recuperación económica de España a un fuerte alza del gasto con los fondos europeos, mientras el FMI eleva previsiones para la economía mundial pero advierte de los riesgos. En román paladino, para que todo el mundo lo entienda, se asemeja a esa familia arruinada, endeudada y derrochadora que de pronto ve reducidos sus ingresos anuales con inciertas posibilidades de recuperarlos en breve plazo pero que, en vez de ajustar su nuevo nivel de vida a la nueva situación económica y reducir gastos, decide gastar más aún sin renunciar a ningún gasto superfluo gracias a que los amigos les ayudan y a que otros vecinos les prestan dinero. En efecto, Sánchez, para calmar a sus socios, cierra filas con Iglesias para lanzar este dudoso plan de recuperación elevando en sus cuentas hasta casi 200.000 millones de techo de gasto aunque calcule una caída sin precedentes del PIB, por más que el Banco de España le pida dedicar la ayuda europea a corregir una recuperación «frágil y desigual»; un insólito disparo del gasto en un 53%, estimando que la economía crecerá entre un 7 y un 10% en 2011, por más que otros organismos, como la AIReF, enfríen semejante optimismo avisando de que «hay riesgo de otros escenarios», mientras Podemos se lanza a celebrar «el fin de la austeridad» como antesala de unos Presupuestos que «aborrecerá la derecha» (esperemos que no los tenga que aborrecer el pueblo en su conjunto); y un desorbitado déficit de 240.000 millones de euros que llevará a España al agujero negro del 11´3% este año y al 7´7% en 2021, mientras el propio Gobierno empeora sus cálculos del hundimiento del PIB de 2020 en 25.000 millones. Y como, a pesar de todo, a nadie se le escapa que toda esta fiesta derrochadora al final habrá de pagarse, vuela en el ambiente la preocupación por un presunto hachazo fiscal descomunal (ya se rumorea, entre otras, subidas de IVA o cobro del impuesto a la Sanidad y la Educación privada, cuando ningún país de la UE lo cobra a su Sanidad y casi ninguno a su Educación) pues por mera lógica el incremento del gasto sin incrementar el ingreso conduce a la ruina directamente…..y, si ya se está en la ruina, directamente al cao y la miseria. Pues bien, mientras se desata la alarma de los Bancos de Inversión porque España es la «notable rezagada» (JP Morgan, Goldman Sachs y Morgan Stanley constatan el «deterioro» de la economía española), Pedro Sánchez con un entusiasmo inusitado anuncia un plan de recuperación de la economía española, que nadie se cree (seguramente ni él mismo), para todo lo que queda de legislatura, elaborado por él mismo sin previas conversaciones con la oposición, ni con las CCAA ni con los Ayuntamientos. Un plan, su plan, que anuncia a bombo y platillo sin opción a preguntas de los periodistas, con el que promete la creación en tres años de 800.000 puestos de trabajo (algunos bromean diciendo que no se sabe si lo que ha querido decir es 800 o 1.000 puestos de trabajo), que, en todo caso, supondría la recuperación del empleo perdido en la crisis gracias a los 72.000 millones del fondo de reconstrucción de la UE, si es que ésta acepta sus propuestas y no le exige nada a cambio de dicho fondo, y que, en todo caso, con dicho dinero europeo, la promesa supondría, en el mejor de los casos, la mitad del empleo que se creaba en España al llegar el gobierno de coalición social-comunista a Moncloa, aunque seguramente, salvo que todo sea propaganda, en esta ocasión los presuntos trabajos creados serán de alta calidad, definitivos y no temporales y bien remunerados, pues todo lo contrario era lo que, según ellos, sucedía cuando estaban en la oposición y se creaba semejante empleo. ¿Hay razones para estar eufóricos? Yo creo que no, que hay razones para estar muy preocupados por nuestro futuro, cuando en la propuesta de Sánchez no aparece referencia alguna a reducir los tremendos gastos públicos que se generan en el macrogobierno central (el más numeroso en ministros) y en las Cortes Generales (¿no se puede reducir al menos el número de parlamentarios como ha hecho Italia?), en los diecisiete gobiernos autonómicos (algunos presidentes cobran verdaderas barbaridades) y sus respectivas Cortes (¿no pueden funcionar con menor número de diputados?) y en buena parte de los grandes Ayuntamientos (algunos alcaldes cobran más que el presidente del Gobierno)….. Y, por cierto, ¿no se pueden reducir las innecesarias empresas públicas, plagadas de enchufados? ¿no se puede prescindir de la mayor parte de asesores de todos y cada uno de los que dirigen todas estas instituciones?. En fin, sin más comentarios. Gastar más y no mejor es la consigna….y hacerlo con dinero prestado o con ayudas. Entretanto, el 35% de los hogares con derecho al ingreso mínimo no lo cobrarán este año.

Entretanto sigue haciendo estragos la segunda ola de la pandemia de coronavirus que lleva a confinar a 5´2 millones de españoles

No obstante esta especie de presentación apoteósica del plan de recuperación económica de Sánchez con dinero europeo, queda nublada mediáticamente por el «caso Dina» pues el juez García Castellón, pide al Supremo que investigue al Vicepresidente Iglesias por presuntos daños, delitos de revelación de secretos, mentir al juez y denuncia falsa. Pide García Castellón al Supremo en su auto que investigue a Iglesias por su «uso torticero» de la Justicia y su intento de hacer creer que era víctima de las cloacas del Estado para obtener ventaja electoral, dejando claro que los hechos son una «consciente y planificada actuación falsaria desplegada por Iglesias con su personación, fingiendo ante la opinión pública y ante su electorado haber sido víctima de un hecho que sabía inexistente pocas semanas antes de unas elecciones generales» ya que vio «una oportunidad para lograr rédito electoral, aparentando ser víctima de una actuación de Villarejo». En definitiva, Iglesias, que no tiene ya la condición de investigado por su aforamiento, lo que obliga a García Castellón a elevar el asunto al Supremo, presuntamente se presentó como víctima de las cloacas del Estado cuando la cloaca era él mismo, sabiendo de primera mano que los mensajes procedían del propio partido (él tenía la tarjeta de Dina) pero fingía ser «una víctima» con fines electorales acusando al PP, entonces gobernante en España. Un turbio asunto que, cuando por fin Iglesias tuvo que reconocer que la tarjeta de Dina la tenía él y no las cloacas del Estado, argumentó que no se la entregó a Dina porque es una mujer muy joven y no la quería someter a mayor presión (la vena machista del Vicepresidente vuelve a relucir en sus explicaciones). Obviamente el juez García Castellón, un héroe para Podemos mientras investigaba los casos Kitchen, Púnica o Lezo, que afectan al PP, pasa a ser ahora un villano al servicio de los poderes fácticos del Estado desde el momento en que osa investigar el «caso Dina» sin dar la razón a las tesis de Iglesias, quien, a pesar de todo y contraviniendo su cacareado código ético, se aferra al poder, mientras Sánchez le expresa su apoyo y Casado exige su cese inmediato por mentir a un tribunal, en tanto que Podemos dice «no dar crédito» a lo que está pasando y ataca al juez, otrora aplaudido, dejando claro que no apoyará el pertinente suplicatorio en el Congreso para que pueda ser juzgado mientras presiona a los socialistas para que dé un «no» al mismo, cuando es sabido que a los obligados suplicatorios para que los parlamentarios puedan ser juzgados por el Supremo siempre se les suele dar el visto bueno. ¡Sólo faltaría ya que el PSOE se negara en el Congreso a que Pablo Iglesias sea investigado por los presuntos delitos que le imputa el juez instructor y que no puede proseguir con el caso por la condición de aforado del Vicepresidente! Sería ya el colmo de los colmos de los despropósitos. Curiosamente Irene Montero, ministra y compañera de Iglesias, madre de sus hijos, anuncia inesperada y sorpresivamente la reversión de la ley del aborto para eliminar el permiso paterno de las menores y que puedan abortar sin el previo consentimiento paterno….un asunto de vital trascendencia en España, cuya coincidencia con los escándalos de su marido o compañero, Pablo Iglesias, alimenta la especulación de que pueda ser una estrategia para desviar la atención, pues a Podemos se le pueden achacar muchas cosas pero nadie les puede negar que son maestros de la demagogia y la propaganda política.

Entretanto sigue haciendo estragos la segunda ola de la pandemia de coronavirus que lleva a confinar a 5´2 millones de españoles (León y Palencia aplican el cierre perimetral, Zaragoza y Huesca reducen los aforos, mientras París o Nueva York toman medidas más drásticas que las vigentes en España), en tanto que los científicos alertan de pruebas «abrumadoras» del contagio por vía aérea (¡lo que faltaba!). Y también prosigue el desencuentro entre el Gobierno de Sánchez y la Comunidad de Madrid, a quien la Justicia acaba de dar la razón en el asunto del obligado confinamiento de la capital. Madrid pide a Illa levantar las restricciones pese al repunte de infecciones (España suma en un solo día 261 muertes, la mayor cifra de la segunda ola) e Illa da por buenas las cifras de Madrid, que pide el fin del confinamiento (ahora afirma el ministro que «jamás» puso en duda los datos del Ejecutivo de Ayuso, cuando el día anterior dudaba públicamente de la veracidad de los mismos, mientras el consejero sostiene que «nuestras medidas funcionan»). Por otro lado la crisis de Ayuso con Ciudadanos  y con Sánchez aboca a elecciones en la Comunidad, donde creen que su socio naranja es «desleal» y que ya «no pueden fiarse», por lo que desde la Puerta del Sol trabajan con que Génova acabará apoyando ir a las urnas. Mientras tanto se siguen publicando datos concretos sobre los avisos que Seguridad Nacional hizo en su día al Gobierno acerca del desbordamiento de la pandemia como que, según actas confidenciales, ya el 7-M fue alertado de la «amenaza» del virus manifestando que «no se descarta que la cifra de fallecidos ascienda en las próximas horas», que «el incremento de casos en las últimas horas ha sido mayor de lo habitual» y que «los casos se concentran fundamentalmente en la Comunidad Autónoma de Madrid»; el PP pide la comparecencia de Carmen Calvo y de Iván Redondo por desoír dichas alarmas y la senadora popular Ana Camins, mostrando en el Senado la portada del periódico que informa de las citadas advertencias, dice al Gobierno «su problema no es Ayuso, sino explicar por qué ocultó las alarmas», cuando Simón pidió no difundir «miedo ni bulos» el día en que Seguridad alertaba de un «riesgo alto»: en efecto, el 29-2-2020 Seguridad Nacional alertaba de que «se ha elevado a muy alto el riesgo de propagación» y Simón afirmaba que «la cancelación de eventos no puede basarse en el miedo ni en los bulos; no hay razones objetivas para suspender las Fallas». ¿No hubiera sido lo más razonable que todas estas cuestiones se investigaran con pelos y señales en una comisión parlamentaria que la mayoría de la investidura niega a la oposición? No extraña pues que se tome con recelo que Sanidad designe un comité del PSOE que fijará las reglas para evaluar la pandemia.

No extraña que con semejantes comportamientos se extienda la idea de que el Gobierno abusa de la autorización previa para controlar al Jefe del Estado

Por otro lado sorprende que Sánchez vaya ahora con el Rey a Barcelona para rebajar la tensión cuando hace apenas unos días el Jefe de Estado fue vetado. En efecto, Moncloa busca ahora mostrar normalidad en un evento económico y se lleva a Felipe VI tras el alud de críticas recibidas por el veto anterior y lo hace, tras vetarle en el acto judicial, improvisando una visita del Monarca a Cataluña para asistir a un encuentro organizado por una institución controlada por el PSC que la Generalitat boicoteará. Moncloa «cuela» así en la agenda del Rey un acto en Barcelona que se habló la semana pasada pero que no fue publicado el viernes en la nota a la prensa de Zarzuela. No extraña que con semejantes comportamientos se extienda la idea de que el Gobierno abusa de la autorización previa para controlar al Jefe del Estado, mientras los juristas advierten de que Sánchez vulnera la Constitución al someter la actividad pública de la Corona a un refrendo permanente desde La Moncloa. En todo caso Felipe VI y Sánchez, que acaban de coincidir en la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, coincidirán en Barcelona donde el populismo y el secesionismo, socios y sustentadores del Gobierno de coalición, mostrarán su hostilidad hacia el Jefe del Estado dando «plantón», consumando así Podemos en Cataluña por primera vez dicho desplante y a su vez un nuevo desafío también al Presidente del Gobierno al que prometió lealtad institucional….en efecto, ni la alcaldesa de Barcelona, ni ningún miembro podemita acompañará al Jefe de Estado, vacío que obviamente secundará el Govern de JxCat y ERC e incluso el President del Parlament. ¿Y nadie pone remedio a semejante desbarajuste institucional? ¿nadie rompe pactos de gobernanza con semejantes personajes? Está bien claro que vamos de mal en peor. Entretanto un juez falla contra la Universidad de Barcelona por «vulnerar las libertades y la neutralidad ideológica», una condena a los rectores del secesionismo pues varios de ellos se adhirieron al documento en contra de la sentencia del 1-O, mientras los constitucionalistas (es decir, los demócratas) avisan de que la sentencia ayudará a frenar el dogmatismo y dejan claro que «no nos vamos a callar» en tanto que los profesores que lograron esta condena a la Universidad de Barcelona tienen bien claro que «la Universidad catalana está al servicio del poder político». Además la Generalitat queda obligada a hacer público cuántos mossos purgó Torra. Es obvio: si la democracia y el Estado de Derecho no pone límites a los liberticidas, éstos cada vez se sentirán más fuertes para imponer sus totalitarias decisiones…..y los límites son las leyes emanadas de la Constitución. En el País Vasco por su parte los radicales de izquierda protestan por la detención de tres ex miembros de ETA que vigilaban un zulo con armas relacionadas con atentados.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que los barones del PP piden votar «no» en la moción de Vox y los de Abascal se ofrecen a Ayuso en Madrid para dar estabilidad a la Comunidad si rompe con Ciudadanos diciendo «seremos un socio fiable»; que las CCAA podrán superar el 2´2% de endeudamiento; que Industria promete apoyar al sector del automóvil, su electrificación y digitalización, situándolo «en primera línea de las ayudas europeas»; que la Seguridad Social plantea que los autónomos coticen según sus ingresos; que Interior espió a Bárcenas en prisión durante la «operación Kitchen» y un ex mando policial declara que el «dos» del Ministerio daba las órdenes en dicha operación; que miles de coches VTC están aparcados y en venta; que García-Page manifiesta «necesitamos una armonización fiscal, existe una competencia indebida»; y que las aulas de la pandemia no están listas para el invierno cuando deben prevenir contagios por vía aérea lo que obliga a extremar la ventilación de las mismas.

Y del exterior, destacar que el partido neonazi griego Aurora Dorada es tachado por la Justicia como organización criminal; y que Trump sale del hospital y quita importancia a la enfermedad, se quita la mascarilla e insta a que «no tengáis miedo al Covid-19, no dejéis que domine vuestra vida», concluyendo «¡me siento mejor que hace veinte años!».

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