COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Sánchez, deshojando la margarita»

Negar a Sánchez la habilidad para sobrevivir políticamente como sea en situaciones adversas sería no reconocer una de sus principales habilidades y ahora la más adversa situación por la que atraviesa es la aprobación de los Presupuestos, pues de ello depende en buena parte la continuidad de su gobierno de coalición social-comunista o, por el contrario, la anticipación de elecciones generales. Sus socios de gobierno, que han proclamado a los cuatro vientos que jamás apoyarían unas cuentas pactadas con Ciudadanos, ya van reculando y, salvo que los naranjas mantuvieran su palabra de no apoyar unas cuentas de Podemos, todo apunta a que lo que llaman «gobierno progresista» puede sobrevivir gracias a un acuerdo presupuestario con Ciudadanos y PNV, es decir con la derecha, con el beneplácito de Unidas Podemos. Al efecto Sánchez ya escenifica una cercanía con los empresarios en pleno desplome económico y éstos le piden más ayudas públicas, prorrogar los ERTEs e incentivos fiscales, mientras los desacuerdos entre Sánchez e Iglesias retrasaban «sine díe» el proyecto presupuestario, pues las exigencias del podemita dejaban en el aire el calendario de Hacienda, en tanto que el socialista trata de atraerse a los grandes empresarios (a esos que Podemos pretende crujir a impuestos) con las ayudas europeas y aparcando de momento la subida de impuestos. Así, Sánchez sigue deshojando la margarita asegurando a las empresas la estabilidad de su Gobierno (les promete «40 meses» de legislatura) y pidiendo unidad (que ni su Gobierno garantiza a nivel interno), mientras los altos ejecutivos (es decir, la «casta», según Iglesias) apoyan dicho consenso pero, visto lo visto, lo ven difícil con el PP, que, en todo caso, exige que para intentarlo con Sánchez, éste debe prescindir de Unidas Podemos. La realidad es que Sánchez, sabedor de que a nadie le interesa la convocatoria de nuevos comicios en estos momentos, no da su brazo a torcer y por ello convoca, previamente a su cita con Casado, a empresarios del Ibex y a representantes de la sociedad civil, después de evitarle durante medio año, para pedirles que todos «arrimen el hombro» y que acepten sus propuestas, que no detalla, para permitir renovar el CGPJ y aprobar unos Presupuestos que garanticen una legislatura «larga y fecunda». Y en este ambiente previo de incertidumbres de estos últimos días ya se van despejando algunas incógnitas….. y que después cada quien que apechugue con las consecuencias. En efecto, Sánchez, tras usar el Ibex contra el PP sin romper con Podemos, inicia la ronda de contactos con Casado y Arrimadas mientras Iglesias cede y se pliega a negociar las cuentas con Ciudadanos, exigiendo participar en la negociación, en tanto que PSOE, invitando a no ser «ciegos a la situación», y Podemos, consciente de ello (la permanencia de ambos en el poder les va en ello), pactan negociar juntos con Ciudadanos intentando finiquitar de momento la tensión. Así las cosas, Casado durante la cita mantiene el veto contra Podemos, tal como había prometido, y rechaza renovar las instituciones si Podemos continúa en el Gobierno al igual que rechaza apoyar los Presupuestos, aunque le oferta a Sánchez diez medidas a pactar, entre ellas la creación de una Agencia Nacional para la recuperación económica, pero el Gobierno le acusa de practicar el «frentismo» y Sánchez lo descalifica por no aceptar su «trágala» y lo califica de «obstruccionista». Por su parte Arrimadas, contra lo que venía sosteniendo, se dispone a negociar incluso con Podemos «para frenar su ideología», por lo que Sánchez aúpa a la líder naranja colocándola como socio preferente, mientras el Vicepresidente Iglesias, tras sostener por activa y pasiva que jamás pactaría con Ciudadanos, marca ahora la línea roja en la reforma de los impuestos y exige negociar con las cuentas con los independentistas y con Bildu, aunque acepta la negociación con los naranjas. Al final Sánchez sigue deshojando la margarita con los Presupuestos pero cada vez con más posibilidades de que le salga un «sí», cuestión distinta es si serán los Presupuestos adecuados para sacar al país del profundo agujero en que está metido.

Mientras el turismo extranjero cayó en julio un 75%, un desplome sin precedentes, y el gasto se hunde un 80%, la CEOE exige alargar los ERTEs hasta junio

Entretanto, España destruye más empleo que ningún país europeo, mientras Podemos pide, de entrada, más gasto, más impuestos y cero recortes con un Iglesias tutelando la negociación presupuestaria con Ciudadanos, imponiendo un representante en la cita con los naranjas que hasta ahora rechazaban unas cuentas con Podemos, mientras Moncloa busca consolidar la vía con PNV al margen de los independentistas. Y mientras el turismo extranjero cayó en julio un 75%, un desplome sin precedentes, y el gasto se hunde un 80%, la CEOE exige alargar los ERTEs hasta junio, pues, según Garamendi, «iremos a muerte con el turismo, el Gobierno no ha hecho los deberes» en tanto que empresarios y sindicatos retoman el diálogo sobre su duración este viernes y los empresarios cubrirán los costes de quienes trabajen un 30% de su horario en casa. La cruda realidad es que sólo se ha recuperado el 20% del empleo perdido por la Covid-19 y tenemos 29.780 parados más, pues el último día de agosto se destruyeron nada menos que 211.566 puestos de trabajo.

Por otro lado, cuando ya comienza el curso escolar, se constata que el ritmo de contagios se multiplica por cinco en el mes de agosto, un «agosto negro» con 174.000 nuevos contagios, un 344% más que en julio, provocando que Simón admita ya un incremento «importante» y añada que controlar el virus en Madrid «no es fácil», volviendo a señalar a Díaz Ayuso al resaltar que «la gran parte de los diagnósticos y muertes se deben a Madrid» que suma ya un tercio de casos y hospitalizados de España, donde la pandemia avanza con casi 50.000 nuevos contagios en una semana. Las CCAA andan a la caza de los que incumplen la cuarentena, siendo el perfil de esta nueva oleada de brotes joven, mujer y asintomática; por su  parte los expertos alertan de la presión sobre la Sanidad si no hay ya medidas drásticas (Castilla y León impone restricciones de fase 1 a Valladolid y Salamanca) y el Instituto de Salud Carlos III confirma una segunda oleada de muertos en España desde finales de julio y desmonta el triunfalismo de Sánchez, desmintiendo también al Gobierno en su cifra de 29.152 fallecidos, pues, según el Carlos III serían 46.096, y según el INE 50.420. Por su parte el ministro Illa desborda de asesores Sanidad en plena pandemia al contar con dieciocho personas, el doble que el departamento de Simón, con seis de los contratos exclusivamente para el Gabinete del Ministro.

Y mientras Celáa amenaza con sancionar a quien no lleve a sus hijos a clase de cara a un polémico inicio de curso escolar por causa de la pandemia, la Universidad endurece las medidas para la vuelta a las aulas, en tanto que en Madrid se suspende el proceso de hacer test a los profesores ante la aglomeración de éstos que no podían ni guardar la distancia social decretada. La realidad es que hay más que preocupación sobre cómo se va a garantizar el mínimo riesgo de contagios en los escolares (parece que incluso «los niños de 3 a 6 años deberán llevar mascarilla en el colegio») y sobre cómo se podrá conciliar la vida familiar en caso de que los alumnos queden contagiados, lo que ha generado nuevas discrepancias internas en el Gobierno, pues mientras la portavoz anunciaba que los padres sólo podrán acogerse a  una baja si su hijo da positivo (si el niño está en cuarentena por un compañero con covid o por cierre escolar, los progenitores deberían pactar con la empresa un permiso o el teletrabajo), el Vicepresidente Iglesias corrige a Hacienda dejando bien claro que se pagará a los padres con hijos en cuarentena.

Celáa amenaza con sancionar a quien no lleve a sus hijos a clase de cara a un polémico inicio de curso escolar por causa de la pandemia, la Universidad endurece las medidas para la vuelta a las aulas, en tanto que en Madrid se suspende el proceso de hacer test a los profesores ante la aglomeración de éstos que no podían ni guardar la distancia social decretada

Además, por si todos los problemas anteriores fueran pocos, el secesionismo catalán se prepara de cara a la celebración de la Diada, cundo se constata que Barcelona quedó por detrás de Madrid a causa de la tensión política en Cataluña que, sin duda, aceleró el «sorpasso» económico de la capital de España. Un secesionismo dividido (como sucede con el Gobierno de Sánchez) en que cada grupo va a la suya: Puigdemont rompe el carnet y consuma así la ruptura con el PDeCat, Mas repudia a Puigdemont «por convertir el PDeCat en la CUP», Torra plantea desobedecer al TS y la ANC convoca, con la venia de Torra, una Diada de 48.000 personas pese a los rebrotes. Y ERC esperando su momento, mientras decide si apoyará o no los Presupuestos de Sánchez como prefiere Podemos.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el CNI alertó a Moncloa de un hackeo masivo a ministros; que Álvarez de Toledo busca condicionar la oposición de Casado como hizo con Rajoy; que Colau se une a los alcaldes rebeldes contra Hacienda para exigir los 5.000 millones; que el constructor Marjaliza dice en el «caso Púnica» que «pagamos en negro al PSOE como al PP, y a IU un poquito para callarla»; que Marlaska rechaza el recurso del coronel Pérez de los Cobos por su destitución; que Telefónica lanzará el 5G antes de fin de año para un 75% de la población; que Irene Montero se niega a decir los nombres y los salarios de sus asesores (su ministerio cuenta con cinco asesoras y tres consejeros designados a dedo); que el Rey retoma su agenda en un curso político que asume «difícil» pues Zarzuela da por hecho que seguirá la ofensiva contra la Corona; y que una jueza ordena a los Franco devolver el pazo de Meirás, estimando así en su integridad la demanda del Gobierno de Sánchez al declarar el palacio como propiedad del Estado, aunque los herederos del dictador recurrirán ante el Supremo para no entregarlo.

Y del exterior destacar que Biden acusa a Trump de haber alentado la violencia, mientras éste agita la ira en su viaje al epicentro de la protesta racial, Kenosha, la ciudad de Wisconsin donde se desató una ola de disturbios tras los disparos de la policía a un afroamericano, y llama a los manifestantes «terroristas domésticos»; que Navalni fue envenenado en Rusia con un agente nervioso y Merkel pide una respuesta a Putin por el veneno hallado en el cuerpo del opositor ruso; y que Maduro, a las puertas de las elecciones, indulta a varias decenas de presos políticos y perseguidos, para presionar con su gesto a la oposición para que participe en los comicios del 6 de diciembre, que trata de blanquear con esta liberación de opositores e invitando a la UE y a la ONU a supervisarlos.

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