COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Con amigos así, no se necesita enemigos»

Una vez más y en el momento más crítico se constata el garrafal error de Sánchez al elegir a sus «amigos» y socios de viaje para llegar a La Moncloa, primero con la moción de censura y después repitiendo con ellos una paupérrima investidura para conformar por la mínima un gobierno de coalición minoritario con Podemos, cuando el propio Sánchez ya intuía el fiasco poco antes afirmando que ni él ni la mayoría de los españoles podrían dormir tranquilos con Pablo Iglesias en su Gobierno. Sánchez era libre para elegir, incluso para  no presentarse a la investidura y convocar otras elecciones, y eligió su propio insomnio y la pesadilla para la mayoría de españoles que, cada vez más decepcionados, observan hoy cómo España se hunde sin que, desde ese mismo gobierno, se vislumbre el más mínimo atisbo de solución a los problemas que padecen. En efecto, a la ristra de evidentes desencuentros, incluso en cuestiones de Estado, entre la parte socialista y la comunista-populista del pintoresco gobierno de Sánchez, siempre superada hasta ahora por el mayor interés de ambos de permanecer en el poder (en caso contrario se les acabaría el chollo), se añade ahora la más crucial, como es la elaboración y aprobación de unos Presupuestos, pues sin ellos el camino es claro, la disolución del gobierno social-comunista y, salvo alguna otra solución, la convocatoria de nuevas elecciones para ver si los españoles apostamos ya decididamente por una sólida mayoría parlamentaria, del signo que sea, que garantice la estabilidad gubernamental de una vez por todas. Y, al efecto, cuando Sánchez intenta buscar esos apoyos en Ciudadanos para aprobar las cuentas, aunque a su vez haga guiños, por si acaso, a ERC (prometiendo incluir en ellas una partida de 759 millones pendiente del Estatuto Catalán y advirtiendo de que dichos fondos sólo podrían ir a la Generalitat con unos presupuestos nuevos), Unidas Podemos, su socio de coalición gubernamental, le lanza un desafío público en toda regla para excluir cualquier tipo de negociación con los naranjas de Arrimadas y, en caso contrario, se muestra tajante para no apoyar las cuentas, rompiendo así el Vicepresidente Iglesias la estrategia de su Presidente en el momento más inoportuno: justo ante la ronda con los partidos políticos y en medio de la presión al PP para que pacte. Podemos, con el veto a Ciudadanos, veta así cualquier opción que no sea ERC o Bildu….y, mientras Carmen Calvo pide asumir «posiciones» ajenas a la coalición, los de Iglesias reivindican la reedición de los pactos de investidura. Es tal el esperpéntico despropósito que, al final, Unidas Podemos decide suavizar su posición (lo contrario sería poner fin al chollo que tienen) y anuncia que no vetará totalmente a Ciudadanos (en fin, aquello de estar embarazada pero sólo un poquito), aunque exige a Sánchez que primero pacte las cuentas con ellos antes de negociar con otras fuerzas. ¿Es que no se da por hecho que los Presupuestos son del Gobierno y por tanto ya habrían de estar pactados si ese gobierno es de coalición? ¿A qué juega Podemos diciendo primero que por nada del mundo apoyarán unos Presupuestos negociados con Ciudadanos y al día siguiente manifestando que Sánchez podrá negociar con quien considere oportuno si antes los ha pactado con ellos? En definitiva, se da la paradoja de que al final se esté buscando (e igual se consigue) la aprobación de unos Presupuestos de un gobierno sin el apoyo de parte de dicho gobierno y con el apoyo de parte de la oposición al mismo. ¿Consideran que semejante insensatez es asumible por alguien que tenga dos dedos de frente? Lo trágico es que un presidente de Gobierno se encuentre atado de pies y manos por una parte de su propio gobierno, albergando sólo la esperanza de que al final las tragaderas de unos u otros propiciaran la aprobación de los mismos como sea por el mero motivo de permanecer en el poder y gracias a la ingenuidad de quienes pasaban por allí para echarles una mano en la aprobación de los mismos. A Sánchez, porque él mismo lo eligió, se le puede aplicar sin espacio para el error el dicho popular de que «con amigos así, no se necesita enemigos».

Sánchez intenta salir de este atolladero en que le meten sus propios socios de gobierno, sus amigos, rodeándose de empresarios y banqueros para presionar a Casado, convocándoles para hoy, un día antes de su cita con el Jefe de la oposición, a una reunión, que denomina «cumbre empresarial», bajo el disfraz de una especie de «conferencia de país»

No obstante Sánchez intenta salir de este atolladero en que le meten sus propios socios de gobierno, sus amigos, rodeándose de empresarios y banqueros para presionar a Casado, convocándoles para hoy, un día antes de su cita con el Jefe de la oposición, a una reunión, que denomina «cumbre empresarial», bajo el disfraz de una especie de «conferencia de país» con el título de «España puede» para reivindicar la necesidad de «unas cuentas de país» para superar la crisis, mientras los empresarios, en medio del desconcierto por una especie de «sumisión» de Garamendi, el presidente de la CEOE, ante el plan del Gobierno, que algunos califican de «mera propaganda», recelan de Sánchez (y muy especialmente de su socio Iglesias) considerando que en todo este juego «hay mucho humo» y lo califican de «mera propaganda». En dicha cumbre, reunión o acto propagandístico, que cada uno lo denomine como considere oportuno, Sánchez pedirá «unidad» para salir de ésta, cuando queda más que evidente que ni siquiera su Gobierno está unido. ¿A qué unidad apelará Sánchez si sus propios socios de Gobierno y quienes lo apoyaron abogan permanentemente por la división? En fin, sin comentarios. ¡Claro que se requiere unidad para conformar esas «cuentas de país» para superar la crisis! Pero qué unidad puede reclamar a la ciudadanía y al resto de partidos políticos si su propio gobierno anda desunido y enfrentado públicamente. Casado, a quien Podemos se lo pone como se lo ponían a Felipe II, manifiesta con razón que «no se puede pedir al PP apoyar unos Presupuestos de Podemos» y, aprovechando la ocasión, añade que su partido «siempre ha estado en el centro» y, ante el cese de Álvarez de Toledo, que dice «por el momento, me quedo: voy a averiguar hasta dónde llega la libertad de un diputado de base», recuerda que «lo difícil no es invocar la libertad de cada uno, lo valiente es defender la de todos».

Por su parte Educación, aunque tarde e insuficientemente, pacta con las CCAA unas mínimas reglas para la vuelta al cole, consensuando un amplio acuerdo de mínimos para retomar la educación presencial pese a los rebrotes, decepcionando a la comunidad educativa por esta especie de escenificación de acuerdo de mínimos centrado en aspectos sanitarios, sin contemplar cuestiones básicas como la ratio de alumnos por aula, el refuerzo del profesorado o el baremo para cerrar los colegios que será «sólo en caso de contagio descontrolado» (¿y quién decide dicho descontrol?). Un acuerdo que se limita a asuntos básicos, casi de sentido común, como llevar mascarillas en clase (desde los seis años), guardar la distancia social (casi imposible en muchos centros) o la higiene (lavado de manos cinco veces al menos). En definitiva, el Gobierno se lanza a por un curso escolar sin controles ni plan B, acordando con las CCAA un plan de clases presenciales sin previsión para confinamientos, sin distancias concretas para todos los territorios, sin la obligación de test PCR, sin vigilar que se cumplan los contenidos…..es decir, ni test, ni ratios, ni enfermeros en los centros, que es lo que haría falta y Educación no concede. Dice Celáa que «los beneficios de la escuela son superiores a los riesgos» pero habría que añadir que dichos riesgos han de minimizarse de forma drástica y para ello se requiere algo más que un acuerdo genérico y en asuntos menores con las CCAA. No en vano, profesores, padres y alumnos, ante el abandono de Celáa, se quejan de que «nos lo han dejado todo a nosotros», pues la comunidad educativa denuncia que, en definitiva, Educación y las CCAA han dejado «toda la responsabilidad a los centros» ya que no hay «medidas claras» y la «ausencia de criterios es absoluta».

Entretanto Sanidad registra 9.658 nuevos contagios, la cifra más alta de la segunda ola de coronavirus, y 3.781 sólo en un día, la peor cifra desde abril, mientras Defensa forma 2.000 rastreadores en cinco semanas con virología y técnicas de interrogatorio, ya a disposición de las CCAA, que seguro algunas considerarán una afrenta del maldito ejército español para sus territorios (menos mal que, al menos, ya son siete las que han solicitado su presencia). Y en semejante situación, el ministro Illa improvisa  una rueda de prensa, cuando rozamos 100.000 contagios, para anunciar los primeros ensayos en España de un laboratorio belga, sin ninguna financiación ni participación del Estado, en que se contempla que 190 voluntarios españoles sanos prueben su vacuna en tres hospitales españoles, dos de Madrid y uno de Cantabria, con la esperanza de obtener los primeros resultados en pocos meses, aunque  ello no suponga prioridad alguna en el futuro reparto de dosis. Al efecto España reclutará 190 voluntario para probar una vacuna anti-covid, autorizando por primera vez semejante ensayo, mientras el IBEX vuelve a la oficina tras las vacaciones con test, turnos rotatorios y aplicaciones para sus empleados.

Y para poner la guinda a este pastel de despropósitos, Colau, socia de gobierno de los socialistas, facilita una moción contra Juan Carlos I y contra el propio Gobierno de Sánchez, pues en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, por quince votos independentistas a favor, 10 abstenciones de la alcaldesa, y 14 votos en contra del PSC, Ciudadanos y PP, más la inasistencia al pleno del ex primer ministro francés y su compañera de partido (los hay para todos los gustos) se reprueba al Gobierno de Sánchez como «cómplice» de Don Juan Carlos I por ser «colaborador necesario en la huida» del anterior Jefe del Estado y además se retira la medalla a Don Juan Carlos (los socios y amigos de Sánchez no dejan de dar sorpresas). Por su parte el prófugo Puigdemont  pone en marcha en secreto el próximo 1-O (las Fuerzas de Seguridad detectan que «elementos clave del 1-O» ya encabezan otra «sedición-rebelión» y los jueces ya han autorizado 15 órdenes de escucha), mientras la inestabilidad política en Cataluña se agrava con la baja de cargos del PDeCat, pues concejales y senadores abandonan el partido heredero de Convergencia para sumarse al antidemocrático proyecto del fugado Puigdemont….y, entretanto Torra, en plena guerra del independentismo, quiere que Mascarell le sustituya cuando sea inhabilitado para evitar que ERC se haga con la Presidencia de la Generalitat antes de las elecciones. Por otro lado, fuera de Cataluña también cuecen habas: mientras la Guardia Civil acusa al Gobierno de «pasividad» por permitir el «día del odio» en Alsasua, el PSOE facilita que Cádiz elimine de su callejero al Rey Juan Carlos, permitiendo, con la abstención de los cinco ediles socialistas, que el alcalde radical-populista Kichi saque adelante su moción.

En fin, es el país y los políticos que tenemos, mientras los españoles, desde la llegada de Podemos para debilitar al PSOE (es decir a la izquierda) y la de Vox para debilitar al PP (es decir a la derecha), finiquitando el bipartidismo moderado, seguimos enrocados en las urnas para no poder salir de este laberinto político infernal que nos conduce al caos (político, social, económico e institucional) si es que ya no estamos en él. Como muestra valga la última encuesta de NCReport (aunque sólo se trate de encuestas) que predice que el Gobierno de coalición se deja 1´4 millones de votos con un Podemos que es el que más sufre pero con un PSOE que no rentabiliza la caída de su socio, mientras el bloque de la derecha sumaría hasta 166 escaños (23 más que el de la izquierda) pero con la moción de censura de Vox, dando algo de aire a Sánchez y frenando al PP en un mes, lo que, al final, deja en manos del secesionismo y el nacionalismo la futura gobernabilidad…..según la encuesta los resultados serían los siguientes: PSOE 26´9% y entre 113-115 escaños, PP 24´7% y 105-107, Vox 15% y 49-51, UPodemos 10´7% y 26-27, y Ciudadanos 5´7% y 8-9. Es lo que hay.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el consumo de luz en hoteles cae un 43% en el peor verano de la historia; que España pierde un total de 27.592 pensionistas tras el coronavirus; que, según la ministra de Exteriores González Laya, «el PP casi ha rozado lo desleal con el fondo europeo»; que un incendio forestal sin control devasta 10.000 hectáreas en Huelva; y que el PP exige al ministro Escrivá que explique por qué no se paga el ingreso mínimo.

Y del exterior, destacar que el Tour de Francia arranca con dos meses de retraso, mascarillas y muchas caídas de ciclistas; que Lukashenko no quiere testigos de su represión y anda a la caza del periodista internacional, mientras una gran marcha por la democracia desafía su despliegue militar, pues 100.000 manifestantes se enfrentan a la represión en el día del cumpleaños del dictador bielorruso; y que en EEUU los republicanos agitan el miedo al caos social y Trump responde a los disturbios apelando a «la ley y el orden» y anunciando un largo periodo de tipos de interés cero, mientras el espíritu de Luther King revive con una gran marcha en Washington contra el racismo tras el cierre de la convención republicana para conmemorar el discurso genial de King en 1963 y su mítica frase «tengo un sueño»…..un sueño que, desgraciadamente, sigue siendo una pesadilla.

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