COLUMNA DE OPINIÓN de Manuel Avilés: «Cazando cerdos salvajes»

He visto hoy, desde mi balcón que da al norte,  dos pájaros que caían  fulminados desde el alero de los juzgados – antigua cárcel de Benalúa-, para que luego digan que mi casa no tiene vistas. Al mediodía, a una abuela expuesta al sol imprudentemente, se le salía la sesera licuada por las orejas en plena calle. ¡Ayyy señor, la que está cayendo y el verano no ha hecho nada más que empezar!

Me he comprado un sofá – cama, por si vienen visitas, pagado a plazos con el cero de interés-, veo el teledeporte porque las noticias  me causan ardor de estómago, taquicardia, aburrimiento, depresión y ganas de tomar al asalto la Moncloa, como en mis tiempos de la mili tomábamos los montes de León en El Ferral del Bernesga. Tirado como una colilla y como Dios me da a entender, porque con la calina que   está cayendo no tengo ánimos ni para acercarme a Luceros a meterme una jarra entre pecho y espalda. Veo en la pantalla a unos negros corriendo una maratón, van los tíos tan frescos, como si no estuvieran haciendo nada. Despatarrado, estrenando el sofá – que va a estar fundido cuando empiece a pagarlo en octubre- parezco un sindicalista en un curso de formación, o un político en plena faena. No hago nada y me comporto como si estuviera salvando al país.

Mientras los negros maratonianos devoran kilómetros como el que cose y canta, abro internet y veo que la derecha ha votado en contra del rescate – perdón del programa de ayudas europeas-. Son patriotas los tíos. Se alinean con los holandeses y con los austriacos, con los suecos y los daneses para hacernos la pascua. Lo mismo que los que sacan pecho con la patria para arriba y para abajo y, luego, cobran en negro y amasan las fortunas en cuentas cifradas en Panamá y las Bahamas. No hablamos solo de  nobles y ultraderechistas, que también hay liberales y supuestos rojeras con esas cuentas oscuras.

Ciento cuarenta mil millones. Me mareo al pensar en el pastón. Señores de la derecha: como ustedes siempre han sido unos privilegiados y han tenido nombre, abolengo, haberes y algunos hasta sociedades opacas y cuentas en paraísos fiscales, negras como la conciencia de un fascista, no saben lo que es el hambre. Exíjanles y vigilen a Sánchez y a su colega Iglesias para que empleen esos fondos bien, pero no puteen el ambiente – me ha salido la frase de la mili- que hay mucha gente muy necesitada y pasándolo mal.

Europa nos da una pasta, dividida entre subvenciones a fondo perdido y préstamos. El objetivo de esa pasta es recuperar la economía, hacer que renazcan los creadores de riqueza

Recapitulemos: El coronavirus cabrón nos tiene a todos contra a pared. Ha ocasionado una ruina importante en el país. Solo hay que darse una vuelta por Alicante y ver que cada diez metros hay dos locales cerrados y con el cartel de “se alquila”. Nadie lo alquila porque nadie se atreve a montar nada para estrellarse y partirse la cara. Ningún empresario es una organización de caridad, invierte para rentabilizar el dinero y el trabajo que expone. Hay que armonizar intereses para que empresario y trabajador ganen. No es admisible – y los hay, que yo los he visto y sufrido- organizar el sistema blindado para golfos y maleantes que, o bien quieren ganar mucho o quieren no dar un palo al agua y ganar como si trabajaran.

Europa nos da una pasta, dividida entre subvenciones a fondo perdido y préstamos. El objetivo de esa pasta es recuperar la economía, hacer que renazcan los creadores de riqueza.

Ahí iba yo. Además de reducir los políticos a la mitad. Todos, los de todos los estamentos y corporaciones. Además de llevar a cabo un plan de rentabilidad efectiva de la función pública. Además de terminar con todas las televisiones y televisioncillas oficiales que solo valen para publicitar al político de turno que es el patrono de ellas y que las paga con dinero de todos. Además de eso hay que usar ese pastizal para crear puestos de trabajo, industria, turismo, laboratorios, investigación… puestos productivos. O sea, nada de montarle unas cuantas sucursales a Tezanos para que loe y haga predicciones favorables al gobierno. Y quien dice Tezanos dice Arriola que era su alter ego de derechas. Nada de crear oficinas supuestamente altruistas para atar votantes agradecidos.

Puestos de trabajo para crear riqueza y bienestar porque es lo que quiere la gente. Ahora mismo hay más de cuatro millones de parados y no encuentran una mierda por mucho que busquen. Un puesto de trabajo digno, necesario, útil… hace a la persona feliz porque la gente de una edad – descuento a los que ya tenemos picado el billete y andamos esperando a La Parca y con las últimas orejas puestas- necesita levantarse a las siete de la mañana y tener algo que hacer. El trabajo no es una maldición bíblica como nos dice el cuentecillo del Génesis. Un trabajo hace digna a la persona, le hace crecer la autoestima y le proporciona los elementos para poder proyectar  y hacer frente a su vida. Un parado es un paria, un esclavo y un inútil.

No cedan, don Pedro y sus adláteres, a la tentación del clientelismo y empiecen a inventarse subvenciones y subsidios para generar vagos de siete suelas que solo calientan la silla de formica en el bar de la esquina jugando a las cartas, entendiendo que todos esos paniaguados los van a votar dentro de dos años. El paro es un pozo negro y sin fondo, una fuente de insalubridad mental. Hasta los golfos que viven – se creen que muy bien y excluyo a los realmente enfermos, me refiero solo a los que andan trampeando- cobrando de aquí y de allá sin dar golpe – les puedo dar una lista- tienen un “tocao”.

Leí hace unos días una parábola, magnífica, que hablaba de cómo cazar cerdos salvajes. Se diseña un cuadrado amplio y se le pone solo una parte de la alambrada. Se tira allí comida y los cerdos salvajes van a comer gratis. Se pone otro lado de la alambrada y se vuelve a tirar comida. Los cerdos siguen yendo y comen gratis – el concepto gratis es esencial-. Se cierra la alambrada y se le pone una puerta. Se tira comida y los cerdos vuelven porque la comida no requiere esfuerzo. Cierras la puerta y ya están cazados sin el menor problema. Los cerdos comen gratis y pierden su libertad. Nada es gratis, siempre hay una trampa detrás de esa apariencia.

¿Saben ustedes, señores Sánchez e Iglesias, que se llenan la boca con fórmulas altisonantes y huecas, cuál es el mejor modo de “Inclusión Social”? Trabajar.

Hasta San Pablo, en una de sus cartas del Nuevo Testamento lo dijo claramente: “el que no trabaje que no coma”. Una carta escrita a los primeros cristianos de Tesalónica. Vivir de las subvenciones, de los subsidios, de las rentas vitales mínimas, de las limosnas, en definitiva, es una indignidad. Vale para el enfermo, para el anciano – mi caso, tras cotizar cuarenta años-, para el discapacitado…pero a un hombre en la plenitud de su vida lo que hay que proporcionarle es un trabajo y no un dinero miserable y una comida recogida en la cola de un lugar de beneficencia porque eso lo hunde como persona. Yo quiero acostarme cada día con la certeza de haberme ganado lo que he comido y no haber sido un cerdo salvaje esclavo, capturado con engaños y con “la sopa boba”. Eso es un gobierno en condiciones, el que es capaz de crear las infraestructuras económicas y sociales suficientes para que sus ciudadanos puedan ganarse la vida, que nunca una expresión, ganarse la vida, fue tan acertada.

¿Saben ustedes, señores Sánchez e Iglesias, que se llenan la boca con fórmulas altisonantes y huecas, cuál es el mejor modo de “Inclusión Social”? Trabajar. No me vengan con monsergas de pagas mínimas que se cobran desde la cama, no quiero oír historias de beneficencia alienante, quiero que creen puestos de trabajo porque con ellos la gente se inserta, se valora, saca pecho pensado… esto me lo he ganado yo. Y vamos a terminar con la limosna clientelista que genera un voto por cada uno de los  tontos que la coge con cara de lástima.

Un trabajo te pone en el mapa. Con un trabajo y un sueldo puedes alquilar, pedir un préstamo, intentar comprar un coche o un piso, planear una vida en común o solo. Sin trabajo solo puedes mendigar, aunque a la limosna la llamen salario de inclusión.

2 thoughts on “COLUMNA DE OPINIÓN de Manuel Avilés: «Cazando cerdos salvajes»

  1. Esrot muy de acuerdo con tus comentarios,pero esto se debe realizar a medio plazo ya que hay necesidades perenrorias que no pueden esperar a que se recupere la,economía y no cubrir unas necesidades básicas podría ser el caldo de cultivo de estallidos sociales de consecuencias imprevisibles, muy a menudo violentas según nos enseña la historia.

  2. Manuel, has dado en la diana. No se puede seguir criando pedigüeños adeptos. Tampoco se puede dejar sin ayuda a la gente necesitada. Pero hay que pedirle una contrapartida, y que curren en trabajos sociales, como cualquier mortal desde las 8 de la mañana; hay cantidad de montes con pinos que tienen las ramas partidas (secas) y son un polvorín durante el verano, y no hablemos de la cantidad de temporeros que tienen que venir de fuera a recoger nuestras cosechas, porque ningún españolito en paro se digna hacer esos trabajos que consideran de esclavos. En todas las poblaciones tenemos jardines poco cuidados y que necesitan mano de obra. Pero claro mover a toda esa gente que está habituada a recibir subvenciones sin dar el callo casi rasga los derechos humanos.
    Encantado de leerte Manuel, tu ironía está llena de verdades.

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