COLUMNA DE OPINIÓN de Pedro Nuño de la Rosa: «A Carlos le llegó su hora»

Carlos Mazón era un joven de la vieja guardia pepera hace ya bastantes años, pero no ha olvidado aquella triste travesía del desierto a la que les obligaron Paquito Camps y el Beato Contino en paz descanse, simple y llanamente porque Carlos fue cachorro político amamantado por Eduardo Zaplana. Hoy, flamante secretario del PP en la quinta o cuarta (según se mire) provincia de España, ha recuperado para su ejecutiva a aquellos cachorros de las Juventudes Populares, como José Antonio Rovira, Macarena Montesinos, María Teresa Rico… pongamos por caso singularizados, en la convicción de que estos cincuentones pueden volver a asaltar el poder en manos de los socialistas. Por otra parte, algo aprendido en la Cámara de Comercio, incluir en la extensa nómina de su ejecutiva están contempladas todas las comarcas provinciales, si cabe con una mayor incidencia de la Vega Baja que fue, otrora, por donde conquistaron la supremacía derribando al entonces todopoderoso socialista valenciano Joan Lerma.

Ahora no tiene enfrente a un circunspecto y bisoño President de la Generalitat que aún no había acabado sus estudios universitarios cuando se sentó en el trono valenciano, quién de la provincia alicantina sabía tanto como del Estado de Guanajuato, sino a un viejo encantador de serpientes, Ximo Puig, capaz de ensombrecer hasta tal punto al secretario de los socialistas del sur de la C.V. como para que nadie conozca su nombre, pero todos sepan quién manda aquí al punto de disolver la pólvora nacionalista de Compromís, mientras los podemitas se mandan solos como demuestran las encuestas reduciéndolos a poco menos que nada.

Alicante necesita revindicase ante el Cap i casal para no ser ninguneado como otro Castellón adlátere y menor; pero y también mostrarse como alternativa Valencia cual ya lo hiciera Zaplana en sus más exultantes tiempos de vencedor absolutista

Y ahí está el nudo gordiano de Monzón. Ahora el vocinglero actor Toni Cantó, que ayer se subiera al púlpito de los mass media para atacar sin clemencia alguna al Molt Honorable, hoy coquetea con él, requebrando posibles amoríos target liberalismo alemán. Sin embargo, y esa es la gran ventaja de Carlos, en Alicante las cosas pintan distintas mientras Julia Parra, de Ciudadanos, mujer de carácter impertérrito algo despectivo, y vicepresidenta primera de la institución siga dejándose engatusar por el presidente diputacional, gracias a un sueldo magro y responsabilidades como Diputada de Cultura y Transparencia, amén de la portavocía adjunta del Gobierno provincial: en la Diputación dispone, y en su pueblo, San Juan, se encara como líder de la oposición.

Al presente sabremos si aquel «Carlitos» (talmente le llamábamos al principio cuando ejercía de fontanero político) Monzón que nos pedía consejo y ahora nos lo da, o al menos lo intenta, pasando de promesas juveniles (aquellos tiempos locos en Valencia la nuit como Director General de Comercio) a titulares senior con mando único en plaza, da la talla. En primer lugar, enfrentándose a Isabel Plàcida Bonig i Trigueros, sosegada mujer para tiempos de guerra que ha dado poco trigo electoral al PP, aunque justo es reconocer que lo recogió hecho unos zorros en su doble acepción metafórica. Alicante necesita revindicase ante el Cap i casal para no ser ninguneado como otro Castellón adlátere y menor; pero y también mostrarse como alternativa Valencia cual ya lo hiciera Zaplana en sus más exultantes tiempos de vencedor absolutista, y hoy recluido y pavorizado en el mismo Benidorm desde donde se encumbró, y cuyo actual alcalde, Tony Pérez bis, intenta emularlo y ya va como segundo en la alineación de Mazón. Y, por último, tomando decisiones en los tiempos del cólera, actualmente Covid 19, no siempre coincidentes con las emanadas de la Generalitat, pero nunca porque en ello vaya el desgaste de Ximo Puig, sino porque cada provincia es un mundo y Alicante varios submundos.

Carlos ha sabido controlar a la mayoría de medios de comunicación, incluidos los más hostiles al PP, algo que ni siquiera su maestro Eduardo Zaplana logró. Pero también es consciente que siempre puede quedar alguno, sea en papel o en imágenes que ataque su gestión (y ése será el más seguido por la gente porque para vanagloriar ya están los anuncios pagados con los impuestos de todos); por ello y porque Ximo Puig, incluso Mónica Oltra ahora le dan el abrazo de Vergara, mañana intentarán darle el del oso, al fin y al cabo en política lo que importa es el poder. El reloj de arena ha dado la vuelta: es su hora.

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