COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Respeto y unidad»

En la ceremonia civil de Estado para homenajear a las víctimas del coronavirus el Rey Felipe instaba a superar la crisis con entendimiento, «tenemos un deber cívico» decía, invocaba «el espíritu de superación del pueblo español», recordaba la «obligación moral» de honrar a los fallecidos y pedía «respeto y unidad»……valores todos ellos de trascendental importancia para nuestra convivencia pacífica, pero que hoy, lamentablemente, se pisotean con bastante frecuencia y cinismo cuando conviene a unos u otros. No obstante, un emotivo homenaje a las víctimas en el Palacio Real que exhibía el valor de la unidad reuniendo a autoridades, fuerzas políticas y sociedad civil, en el que la enfermera Aroa López recordaba «hemos trabajado al límite de nuestras fuerzas», pero en el que, lamentablemente por unas razones políticas u otras, se ausentaban Vox, ERC, Bildu y BNG, con lo que eso de la unidad en realidad brillaba por su ausencia incluso en un acto de homenaje a las víctimas de un virus que, lamentablemente, sigue golpeando de nuevo……¡imaginen la ausencia de unidad en otros actos de naturaleza más imputable políticamente a unos u otros!, que es lo que cotidianamente venimos respirando y lo que pone en evidencia la desunión política en España. Desencuentros políticos, la mayoría de las veces absurdos, que generan un ambiente preocupante para afrontar con éxito los serios retos que nuestro país tiene planteados, empezando por la superación de esta pandemia infame que día a día nos sigue amenazando, pues el aumento de casos dispara el temor a un brote generalizado mientras España tiene menos de la mitad de rastreadores de los que precisa (según se publica, hay 3.500 y serían necesarios al menos 8.500), cuando la falta de estos profesionales complica la evolución y el control de la pandemia. En plena subida de rebrotes, que nos llevan a las mayores cifras diarias de contagios desde mayo, el Gobierno de Aragón ya pide no salir de Zaragoza, la Generalitat de Catalunya recomienda no salir de casa a los cuatro millones de personas que habitan el área de Barcelona y las mascarillas se imponen finalmente como obligatorias en casi todas las CCAA, mientras, al parecer, los datos diarios de Sanidad sólo reflejan una cuarta parte de los contagios reales, ocultando Simón que estamos en transmisión comunitaria desde el 20 de junio, para finalmente reconocer que «en Cataluña hay una transmisión comunitaria nada desdeñable» en tanto que se dispara el temor a un brote generalizado y descontrolado, que podría llevar a Francia a cerrar las fronteras. En definitiva, con este desmadre de control de la pandemia en los diferentes territorios españoles, se inicia una semana clave para frenar los rebrotes y evitar la transmisión comunitaria, cuando, al parecer, los contagios entre jóvenes evidencian el riesgo del ocio nocturno, llevándose la palma los rebrotes de discoteca y botellón. Y para atajarlo se va poniendo de moda esta especie de régimen de confinamiento «voluntario», ya establecido en Barcelona y ampliado a otras tres localidades catalanas…..¿será suficiente con estas apelaciones a la responsabilidad individual para frenar la expansión del virus? Me temo que no. Lo cierto es que se requieren más medios materiales y humanos para intentar evitar una nueva catástrofe cuando la actual todavía no se ha ido…..y, sobre todo, se requiere mayor unidad a nivel nacional entre las diversas instituciones del Estado y mayor control jerarquizado territorialmente para evitar que cada autonomía y cada municipio actúen cómo mejor consideren mientras en el territorio vecino se hace todo lo contrario. Ahora que tan de moda está revisar la Constitución, no estaría de más que en dicha revisión se afrontara también, de una vez por todas, el polémico Título Octavo que entiende «De la Organización Territorial del Estado», cuya evolución nos ha llevado a la actual situación insostenible desde el punto de vista económico, político e institucional al abocar a unos españoles contra otros en vez de a todos hacia el interés general.

Entretanto prosigue el culebrón «Corinna», quien, según cartas secretas enviadas por la amiga de Don Juan Carlos a la Casa del Rey a través de un despacho de abogados londinenses en nombre de su clienta, comunicó en marzo de 2019 que el anterior monarca le exigió «en 2014» el reintegro de los 65 millones saudíes y que ella se negó para evitar cometer un delito por lo que el Emérito la acusó de «robarle sus bienes». Y según estos documentos epistolares, Zarzuela frenó en seco este intento de Corinna de «involucrar» a Felipe VI en el turbio asunto pues el Jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, respondió el 21 de marzo del 19 con rotundidad al abogado de Corinna y a sus «insinuaciones y advertencias» rechazando «abrir un canal de comunicación para abrir un proceso de negociación», aclarándole que «ni el Rey ni esta Casa tienen conocimiento o responsabilidad alguna en los hechos que menciona en sus cartas» y advirtiéndole de que, ante las amenazas, «se reserva las acciones judiciales que considere procedentes». Por lo visto Corinna exigió a Don Juan Carlos que el Rey le resolviera sus problemas legales, pues en una segunda carta, dos días después de la visita secreta del Emérito en su residencia británica en marzo del 19, Zarzuela rechazó con rotundidad la mediación y remitió todas las «insinuaciones» sobre Felipe VI a las «autoridades competentes» y Corina amenazaba con socavar «el corazón de la Casa del Rey» enviando en abril del 19, tras la contundente negativa de Zarzuela, otra carta con un ultimátum en el que aludía a las finanzas y al papel del CNI en el asunto, advirtiendo con desvelar nuevas informaciones sobre «otras estructuras» off shore, a lo que Alfonsín respondió con una última misiva en la que reiteraba su rechazo a tratar nada con ella. Un culebrón, en definitiva, que separatistas y populistas radicales aprovechan para arremeter directamente contra la Monarquía Constitucional como modelo de Jefatura de Estado, haciendo responsable a la institución de las supuestas fechorías de su anterior titular, Juan Carlos I, en vez de diferenciar las responsabilidades de éste y salvaguardar la institución. Así las cosas, parece ser que Juan Carlos, según su entorno, asume dar un paso al lado alejándose de Zarzuela pero sin renunciar al título de Rey, mientras Torra, aprovechando que el Pisuerga  pasa por Valladolid, se escuda en los rebrotes de coronavirus y pide a Felipe VI que no visite Cataluña, advirtiendo de que «las medidas son válidas para todos los visitantes» mientras recomienda no salir de casa en Barcelona. Y Zarzuela, por su parte, prevé que el Rey Emérito se traslade a La Quinta o a El Pardo, como nuevo gesto para proteger a Felipe, decisión que se conocerá en los próximos días, en tanto que, al parecer, ya se ha debatido la retirada de título a Don Juan Carlos.

Actitud bien distinta por parte de separatistas y populistas radicales frente a las fechorías de toda la familia Pujol, distinguiendo obviamente, como debe ser, las responsabilidades del ex President del prestigio de la Generalitat, institución que, como cualquier otra, no tiene por qué pagar las irresponsabilidades de ámbito personal cometidas por su titular de turno. En efecto, mientras se arremete contra la Monarquía Constitucional como la primera institución del Estado, se preserva a la Generalitat (como debiera ser en ambos caso) como la institución más importante de Catalunya e incluso casi se pasa de puntillas ante las graves acusaciones judiciales a Pujol y su familia, a quienes el juez pide juzgar por «organización criminal», creyendo el magistrado instructor que el ex Molt Honorable President, su mujer y sus hijos delinquieron durante décadas para enriquecerse por lo que les envía al banquillo para esclarecer los hechos. Obviamente dos varas de medir bien distintas….y entretanto la Generalitat concede el tercer grado a los sediciosos del procés y el Gobierno de España no ve trato de favor, una burla, sin duda, a la Justicia y a todos los españoles; los citados presos son recibidos en la calle por el independentismo al grito de «lo volveremos a hacer» mientras son ovacionados. Los 23 años de corrupción en Cataluña, durante los cuales decenas de contratistas pagaron al clan de los Pujol grandes cantidades por servicios ficticios, desembocan hoy con éste éxito parcial de los condenados por el procés, envalentonados frente al Estado de Derecho, mientras el informe del TS será clave para su posterior indulto, aunque la Fiscalía ve muy difícil apoyarlo…..pero todo se andará, sin lugar a dudas. Por su parte Pere Aragonés, Vicepresidente de la Generalitat, mientras el Jefe de su partido, Junqueras, sale de la cárcel a pesar de estar condenado por sedición, saca pecho y manifiesta cínicamente que «por más espionaje que haya, no regalaremos la bandera del diálogo», el mismo diálogo que les llevó a declarar unilateralmente la independencia de Cataluña si el Estado no se plegaba a sus caprichos totalitarios y anticonstitucionales. Menos mal que, al menos, el otrora todopoderoso Pujol, en su ocaso inevitable, ante el juicio por corrupción «está solo y obsesionado por su honor», según personas cercanas a la familia…… la realidad es que, de cara a las elecciones, para los neoconvergentes del PDeCat y Junts per Catalunya el juicio se presentará como un ataque a las esencias independentistas, mientras en Esquerra Republicana lo ven como una buena oportunidad de depurar los turbios asuntos de aquella época de la Generalitat en que sus dirigentes eran nacionalistas pero no secesionistas y Pujol era el profeta de todos en las tierras catalanas.

Italia y España se enfrentan a Holanda por las condiciones de las imprescindibles ayudas derivadas del reparto de fondos, en una cumbre de la UE de resultado incierto que apenas avanza pero con condiciones más exigentes, con la última propuesta de recortar subvenciones en 50.000 millones

Así andan las cosas mientras Holanda pide a España e Italia reformas a cambio de ayudas, en tanto que Sánchez y Conte reiteran su interés en modernizar la economía pero rechazan que Rutte fuerce cambios laborales y en pensiones. En efecto, Italia y España se enfrentan a Holanda por las condiciones de las imprescindibles ayudas derivadas del reparto de fondos, en una cumbre de la UE de resultado incierto que apenas avanza pero con condiciones más exigentes, con la última propuesta de recortar subvenciones en 50.000 millones; así, la Europa del rigor contable exige control y reformas, mientras los 27 alargan las negociaciones con la cuantía del fondo y con la fiscalización de los países beneficiarios como principales escollos. En este ambiente el Consejo Europeo pretende avanzar hacia un acuerdo histórico de reconstrucción mediante un recorte de las ayudas directas para convencer a los «duros» de Europa, que alegan motivos para desconfiar de España mientras Sánchez evita afrontar las reformas pendientes y los países del Norte le exigen fuertes recortes, con lo que todo apunta a que habrá una rebaja de las ayudas y más condiciones de las previstas en primera instancia. El meollo de la cuestión está en la cuantía de las ayudas, que tensan al máximo la Cumbre Europea, pues el ala más dura, liderada por el holandés Rutte, propone una drástica rebaja de los subsidios y propone reducir las transferencias en, al menos, 150.000 millones. El Norte, en definitiva, sólo apoyará un pacto de mínimos o recortes en España e Italia, dejando bien claro que «queremos ayudar al Sur, pero con reformas»; más o menos como ha sido siempre, incluso cuando Zapatero instaba a Grecia en 2011 a hacer reformas y ajustes si quería obtener 12.000 millones del fondo europeo, coincidiendo entonces con el recién llegado Rutte y con Merkel en que «el pueblo griego debe hacer esfuerzos»……la historia posterior ya la conocen y casi siempre se repite, variando sólo las circunstancias de quien es el gobernante de turno. De momento, la presión de Bruselas complica al Gobierno de España los cambios en la reforma laboral, pues el Ejecutivo no considera ahora una prioridad la contrarreforma, aunque asegura que no renuncia a ella.

Y mientras Podemos se desangra en los diversos territorios a causa, según algunos, del hiperliderazgo de Iglesias sumiendo al partido en una grave crisis, según NCReport, el líder podemita también se hunde en las generales y sólo sube el PP, pues Podemos, que duplica su caída en un mes, perdería más de 697.000 votos desde el 10-N, mientras la derecha se impone a la izquierda, pero la gobernabilidad seguiría en manos de los independentistas; los resultados serían: PSOE 26´4% de votos y entre 110-112 escaños, PP 25´2% y 108-110, Vox 14´9% y 49-51, UPodemos 10´7% y 26-27, ERC 3´6% y 13-14, JxCat 2´4% y 8-9, Ciudadanos 5´5% y 7-8; PNV 1´6% y 6-7, EHBildu 1´3% y 5, y Otros 7´5% y 11……por cierto, no estaría de más, para aquellos partidarios de poner patas arriba la Constitución, que se les recordara la necesidad de una verdadera reforma electoral con el objetivo de ajustar mucho mejor los porcentajes de votos con el número de escaños obtenidos por los partidos territorialistas frente a los obtenidos por los partidos de ámbito nacional….. un agravio comparativo antidemocrático cada vez más insoportable.

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que el Real Madrid de Zidane conquista la Liga más anómala y sella su 34º campeonato; que PP-Cs arrebata un diputado a Bildu en el País Vasco tras el recuento definitivo de votos; que muere a los 87 años Juan Marsé, narrador de la España del siglo XX; y que España redobla su esfuerzo militar en el Sahel, ofreciendo a la UE la presencia de 300 soldados más, dos helicópteros y un avión.

Y del exterior destacar que una juez de EEUU investiga el programa espía que se usó contra Torrent; que Asad celebra una farsa electoral para consolidar su triunfo militar; y que, según Jens Stoltenberg, Secretario General de la OTAN, «Rusia y China aprovechan la pandemia para difundir propaganda».

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