COLUMNA DE OPINIÓN de Manuel Avilés: «Forges, el genio, sigue vivo»

Esta “calorasa” me está volviendo filósofo. Me doy dos picos con una conocida en una terraza de La Rambla y me pilla mi señora en el feliz evento. Me araña y me da dos hostias. Eso no es violencia de género, es pedagogía.

El éxito se tornó fracaso cuando intentaba explicarle a mi prójima las tesis de Ludwig Feuerbach contra la religión y el concepto freudiano de la misma como neurosis de inseguridad. Mi señora frustró la clase, una catequesis al contrario, cuando no habíamos comenzado ni siquiera a “intimidar”.

Les juro que me he vuelto filósofo. A lo mejor es que las hostias, y los dos tirones de pelo que me han dejado una calva notable, me han afectado a las neuronas y las han tornado clarividentes. No hay como un buen meneo para desatascar las empanadas mentales.

Ya no le tengo miedo a la muerte. El padre Arcadio – lean el artículo de la semana pasada- que me acojonaba todas las noches durante mi infancia, con la muerte y el infierno que me esperaban por causa de mi vida de pecado, se puede ir directamente a la mierda.

He tenido – en un término rebuscado para que todo parezca más importante- un “insight” como el de los filósofos posthegelianos alemanes, una iluminación momentánea que me ha dejado resuelto el problema. Me he hecho epicúreo.

Epicuro, trescientos años antes de Cristo dio con la tecla: El temor a la muerte nace de la angustia por la desaparición del yo. O sea, no quiero irme, pero veo que la gente palma irremediablemente y, como no soy imbécil del todo, se que algún día me tocará a mí  y me angustio ante esa idea. La muerte no existe dice el filósofo, porque cuando ella es, no soy yo y, mientras soy yo, no es ella. ¿Se entiende el trabalenguas? Si está la muerte, yo no estoy. Mientras yo estoy, la muerte no me ha tocado aún.

¿Cuál es el problema? Las promesas de vida eterna no acabamos de creerlas y el irnos de este mundo no nos hace mucha gracia porque nos hemos dado cuenta de algo importante: nos vamos para siempre. Como diría José Mota, “no pa un rato, no. Pa siempre”. Y eso jode porque pensamos como aquella monja a la que el cura intentaba consolar en su tránsito: Hermana, esté alegre. Va usted a estar con Dios, con los santos, con la virgen…” Y la vieja moribunda respondió: “Si padre, pero como en la casa de una…en ningún sitio”.

¿Creen que me he vuelto loco? En absoluto, me he hecho epicúreo. Hace unos días un amigo me pidió por favor que lo acompañara a un entierro en Murcia. No quería ir solo. Me maqueo, me alicato hasta el techo para no ir hecho un pordiosero con las chanclas y el bañador de hace doce temporadas.

Llegamos al tanatorio y estaba desierto como los secanos del norte de Almería. No había nadie. Ni Dios, siquiera, estaba en el tanatorio. Mi amigo se había equivocado de día y el entierro ya había sido. Esa fue la imagen de mi iluminación. Donde debía haber doscientas personas para rendir homenaje al difunto, había una sala vacía y un silencio sepulcral porque la muerte y las ceremonias anejas ya habían tenido lugar.

Punto y aparte y…el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Al volver, no sé por qué a mi amigo le dio por cantar en el coche.

Con Franco recién muerto Antonio Fraguas, El Forges, saco un disco que se llamaba “Los Forrenta años”, las letras eran suyas y la música la puso Luis Eduardo Aute. Mi amigo se lanzó con una canción de ese disco que parece haber sido compuesta ayer por la mañana.

“Con las maletas bien repletas de pesetas, vuelo a Lausana una vez a la semana…¡Ay Suiza, patria querida, ay Suiza de mis amores! ¡Yo tengo una cuenta en Suiza con muchísimos millones!¡Vivan las cuentas en clave, la fuga de capital, el tráfico de divisas, viva la Suiza neutral! Ser patriota no es sinónimo de idiota, yo la bandera, la llevo en la billetera.

Las redes sociales son contundentes. ¿Se acuerdan del señor Iglesias hace unos años? Cuando prometía de manera lenguaraz y falsa:  “Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”.

¿Les suena a ustedes a algo todo eso?

Estoy harto de leer en periódicos de tirada nacional – me estoy pensando dejar de leer prensa y de ver noticias y dedicarme solo a releer a los clásicos- noticias relativas al rey emérito y sus cuentas, comisiones, regalos…, y vida disipada – todo presuntamente porque ni siquiera hay aprobada una comisión parlamentaria de investigación, ni una causa abierta. ¡Viva la igualdad ante la ley!

Leo en una primera página de un gran diario nacional: Los sesenta y cinco millones no son comisiones del AVE. La amiga íntima es una  mujer despechada – la que levantó el caso de las bolsas de basura de los Pujol, también-. La pasta saudí era un reglado de amistad – mucha amistad me parece-. En fin, no sigo porque todos estamos al cabo de la calle del asunto.

La derecha se lanza en bloque a defender a la monarquía y hacen de ello un “casus belli” de defensa del estado. No confundan por favor. ¿Se puede estar continuamente hablando de patriotismo, mientras se lleva dinero a espuertas a paraísos fiscales? Vamos a ser serios de una puta vez. Sánchez pone parches y hace equilibrios imposibles. Deje de ponerse de perfil y de mirar para otro lado y que abran una causa judicial que aclare todas y cada una de las responsabilidades como a cualquier otra persona porque la impunidad es un insulto en cualquier democracia.

La peña es cruel e inmisericorde con quienes los engañan. Las redes sociales son contundentes. ¿Se acuerdan del señor Iglesias hace unos años? Cuando prometía de manera lenguaraz y falsa:  “Somos los de abajo y vamos a por los de arriba”. “A los clasistas de las piscinas hay que coserlos a impuestos”. “Me parece una cosa vergonzosa que un diputado se pueda meter seis mil quinientos euros en la cuenta cuando la mayor parte de los ciudadanos de su país no llega a mil”. ¡Maldita hemeroteca!

Hoy, después del batacazo de Podemos en Galicia y en Euskadi – porque la gente no es tonta- me llega al guasap una reflexión de un ciudadano. Pablo Iglesias se pone humilde y reflexiona: “Nuestro espacio político ha sufrido una derrota sin paliativos. Perdemos buana parte de nuestra representación en el Parlamento vasco y quedamos fuera en Galicia. Nos toca hacer una profunda autocritica  y aprender de los errores que, sin duda, hemos cometido”. Pura verborrea hueca, juegos de prestidigitador.  Un ciudadano que atiende por Udacio, en internet le contesta brevemente: “Quizá climatizando la piscina vuelva la ilusión. Mira a ver”.

¿Se dan cuenta cómo la muerte no es algo tan terrible en esta sociedad esquizofrénica donde lo que se predica y lo que se hace no tiene nada que ver?

 

One thought on “COLUMNA DE OPINIÓN de Manuel Avilés: «Forges, el genio, sigue vivo»

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.