COLUMNA DE OPINIÓN de Pedro Nuño de la Rosa: «Un nazi disimulado en bolchevique»

A lo que parece el señor vicepresidente de Gobierno, y camarada-compañero, amén de Secretario General de Podemos demasiadamente Pablo Iglesias, o no cree en lo que leyó como doctrina y dogma para formar su banda de bolches posmodernos; o no escarmienta en cabeza ajena de un partido comunista (PCUS) mucho más longevo, con millones de militantes y poderío universal, que acabó desmoronándose con el castillo de naipes montado por Gorbachov cuando la Unión Soviética volvió a ser la Madre Rusia.

El líder podemita debe su éxito y tirón inicial buscándolos ardientemente con una televisión propia, pero sobre todo mendigando minutos en las cadenas privadas que lo esperaban para que soltase sus boutades de enfant terrible contra Rajoy, amén de asustar conventos de clausura y a guarderías de derechas. Entonces Iglesias era un ferviente defensor de la libertad de prensa como paradigma de la democracia; ahora, sensu contrario, vuelve al primitivismo chavista del que fue principal teórico y soporte intelectual a cambio de buenos petrodólares venezolanos. Ahora y a semejanza de lo que pergeñó en el país caribeño, ha dispuesto la caseta de feria para colocar en la línea de tiro libre a cuantos periodistas no nos sometamos a sus demagógicos mandamientos (la inmensa mayoría) y se nos puedan lanzar pelotas de insultos gruesos y cañeros hasta hartarse de «leña al mono que es de goma».

El líder podemita debe su éxito y tirón inicial buscándolos ardientemente con una televisión propia, pero sobre todo mendigando minutos en las cadenas privadas

Pero los «monos» ni eran de goma, ni se han estado quietos en el anaquel podemita. Si para un periodista resulta obvio atacar cualquier tipo de dictadura, más obligado es ir directamente contra la soberbia que la sustenta. Y claro, al camarada Iglesias le han llovido hostias (de información y de opinión) como chuzos de punta hasta desmontar a ese personaje gramciano en que quiso convertirse sin tener el talento del filósofo-político italiano, ni un mayoritario Partido Comunista que lo respaldase.

Por eso,lLa neurosis de «pablemos» quejándose de que todo el mundo está contra él, no ha dado resultado en Galicia ni en el País Vasco; la hecatombe en la primera al no sacar un solo diputado/a, y quedarse en fuerza residual en la segunda comunidad autónoma se deja a las claras tres perspectivas de futuro:

  1. El discurso de Robin Hood social se les ha gastado en todos los campos cara a la opinión pública. Robarle a los ricos para entregárselo a los pobres, pero partiendo de un chalet en Galapagar; intercambiándose fotos guarras con una secretaria a la que le ha robado la tarjeta del teléfono durante seis meses; dando consejos a diestra y siniestra que para él no quiere; colándose por la gatera en un gobierno socialdemócrata cual caballo de Troya para raptar la democracia liberal; y decantándose decididamente por el ultraindependentismo de izquierdas presumiendo de hacerse con sus votos, cuando ha resultado todo lo contrario, son jugadas y presunciones de un vesánico por el poder al que todo le ha salido al revés.
  2. Se quedó solo cuando sus principales lugartenientes, como le pasó a Stalin con Trotsky y Zinoiev, tuvieron que abandonar Podemos descorazonados e impotentes ante el nepotismo de un matrimonio despótico y arbitrario. Basta repasar las declaraciones de Errejón, Luis Alegre, Carolina Bescansa, Urbán, etc.
  3. Si en Galicia y en el País Vasco antes de las elecciones todo han sido divisiones, escisiones, dimisiones… de «históricos podemitas», y aquí en la Comunitat Valenciana ya hemos vivido broncas similares (la última entre las dos candidatas a la Secretaría General del País Valencià), solo podemos esperar en Unidas Podemos hecatombe similar cuando los valencianos-alicantinos-castellonenses volvamos a las urnas. O sea, pronto.

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