COLUMNA DE OPINIÓN de Sonia Gonzálvez: «No progresamos adecuadamente»

Al contrario de lo esperado y tan deseado, Alicante sigue en Fase 0  ¾me resulta indignante la idea de los que aseguran que se trata de una decisión política porque la estupefacción ayer entre los hosteleros de las zona era justificada, nadie lo esperaba¾.

¿En serio sorprende a alguien? ¾obviando el tema político que dicen ha sido el baremo para decidir¾ Las normas de distanciamiento social y restricciones horarias no se respetan. La mayoría parece más preocupado por no ser multado que por ser contagiado, y así nos va. La “recomendación” de llevar mascarilla y lo mucho que reduce el porcentaje de contagio tampoco se asimila y las horas destinadas al paseo se convierten, en la mayoría de espacios, en una especie de romería propia de ciertas fiestas locales que me recuerdan a las películas de zombies por lo esperpéntico del desfile.

Las personas somos diferentes. Cada uno tiene su carácter y España es un país en el que se vive en las calles porque se socializa de cerca, compartiendo, tocando, besando y las nuevas circunstancias implican asumir una “nueva normalidad” que sí es nueva pero no normal y que el 90% no va a respetar porque supondría cambiar décadas de comportamiento y costumbres… demasiado pedir.

Se me ha reprochado en numerosas ocasiones que soy rígida, metódica y estricta, me da la risa y suelo responder: “es que soy muy sueca”. Quizás merezcamos el modelo sueco  en su gestión de esta crisis  ¾descarnado y criticado ¾ que considera que, sin vacuna, el avance de la enfermedad no va a poder detenerse con un confinamiento, como mucho, ralentizarse, y que, al final, las curvas de contagios y pérdidas iban a ser similares para todos los países… Y lo han hecho: se “aconsejó” a la gente salir poco, realizar teletrabajo, y se exigió distancia social  ¾algo que es ya común en los países nórdicos y no es necesario pedir¾ se limitaron determinados aforos como los de restaurantes y se prohibieron reuniones de más de 50 personas porque consideran que el confinamiento puede retrasar los contagios pero  pagando un precio muy elevado de desempleo y quiebra de empresas para llegar al mismo lugar porque  ¾parece ser¾ el éxito en la reducción de muertes depende del número de personas vulnerables. Los suecos han decidido que no puede cortarse el paso al virus, que hay que reconducirlo para minimizar sus daños. Sin embargo, nuestro país, ha optado por un enfoque radicalmente opuesto con un largo proceso de apertura escalonada  ¾pasito a pasito y con derecho a rectificación¾.

No hay un modelo perfecto para gestionar una pandemia. Si algo ha quedado claro es que no hay país preparado para lidiar con esto que nos ha caído. Pasan los días y la curva sueca no diverge de la media europea. Su número de fallecidos es superior al de Noruega o Alemania pero inferior al de Holanda, Gran Bretaña y, por supuesto, España o Italia  ¾aunque no me creo ninguna de las cifras proporcionadas, las oficiales, a las que te acostumbras pese a que se refieren a pérdidas humanas, a familias minadas¾.

Seguir en la Fase 0 es seguir alargando el desastre económico y la imposibilidad de remontar. La mayor parte del levante español vive por y para el turismo. Los bares y restaurantes, nuestras terracitas no son un lugar al que uno va a realizar la función biológica de comer o beber, son espacios para socializar. Después de dos meses podemos salir a pasear a determinadas horas y cumpliendo con restricciones, protegidos con mascarillas y muy atentos de guardar dos metros con cualquier otro que nos encontremos. Ni los tramos, ni las precauciones, se respetan en su mayoría… y así nos va. ¿Sería mejor el modelo Sueco? España y Suecia son como la noche y el día, lo que sirve para una sociedad es impensable en la otra. Nuestra manera de entender la vida es radicalmente opuesta.

Aunque no me fío de las cifras, según La Vanguardia, Francia y Alemania han suspendido el pago de alquileres, impuestos y recibos de luz, gas y agua  ¾algo que me han confirmado amigos que viven en Alemania, donde en ningún momento, por cierto, han dejado de ir a trabajar¾. En España las ayudas marchan como funciona la administración habitualmente  -despacito…- Nos han confinado y aquí seguimos… manteniendo un sistema de 445.568 políticos con una población de 47.190.493 habitantes mientras que en Alemania con 81.702.329 se apañan con 150.000 políticos  ¾mientras escribo este artículo miles de personas se manifiestan en Múnich, Berlín o Stuttgart contra un posible confinamiento y las nuevas restricciones que se han impuesto para atajar el avance del virus.

La apertura es necesaria para evitar el colapso económico pero no implica que ya no haya virus, sino que si nos contagiamos ahora el sistema ya podrá atendernos, y eso es lo que la mayoría parece no entender

Indiscutiblemente, la apertura es necesaria para evitar el colapso económico pero no implica que ya no haya virus  -y mucho menos que esté controlado- pero si nos contagiamos ahora el sistema ya podrá atendernos, y eso es lo que la mayoría parece no entender… de ahí las escenas de grupos de amigos paseando sin protección, niños jugando fuera de su horario, personas dependientes o de grupo de riesgo saliendo a comprar y caminando sin protección… sí, me estreso, lo llevo mal… yo es que soy muy sueca y prefiero quedarme en casa a salir y constatar el desastre de contemplar todos los negocios cerrados  -una ciudad fantasma en la que antes había vida- y personas caminando para ir a ningún sitio.

Soy una española desubicada de costumbres más propias de una sueca que desearía despertarse y no seguir en este sucesivo Día de la Marmota, salir de esta pesadilla que nos ha robado la vida que debería servir para entender  ¾de una vez¾ que lo invertido en investigación nunca es dinero perdido y que hay sistemas que no son cuestionables o susceptibles de recortes porque se termina pagando muy caro.

A estas alturas si no nos mata el virus nos matará la precariedad laboral, la pobreza y la crisis por el cierre de tantos y tantos negocios que son el sustento de miles de familias y por eso, independientemente de la gestión política realizada  ¾en la que no voy a entrar pero he visto patios de colegio de primaria mejor avenidos y organizados¾ creo que es momento de que cada uno se responsabilice, porque es incongruente salir a aplaudir a un balcón cada día para después actuar de manera descerebrada desmereciendo el trabajo y el esfuerzo de miles de sanitarios  ¾los que están y los que ya no¾   que llevan meses soportando turnos interminables, exponiendo a los suyos y  ¾en algunos casos¾ trabajando sin los medios necesarios  ¾eso sí que es impensable, pero lo ha sido, e imperdonable¾. Mi absoluto respeto y admiración por el colectivo sanitario  ¾y por todos los que han hecho posible que otros podamos quedarnos en nuestras casas quejándonos pero sin falta de abastecimientos.

Actuar con responsabilidad es cuanto podemos hacer a estas alturas. No te definen tus palabras, son tus hechos. Acompañar tus opiniones con gestos es lo que hace de ti un modelo, pero me estoy metiendo en terreno de la Psicología y eso voy a tratarlo en otro artículo: antes o después, todos saldremos tocados de esta situación. La falta de salud mental  ¾por las pérdidas, por la gestión de las mismas, por la falta de escuela y lo que supone para los niños o por la falta de ingresos donde antes sí los había y las nulas expectativas de la “nueva normalidad”¾ será otra consecuencia para añadir al desastre económico, personal y social.

Para evitar la ansiedad hay que vivir el presente y no anticiparse al futuro porque eso solo genera angustia, pérdida de energía, y, además, no sirve de nada. Así que como decía Escarlata  O´Hara ¾protagonista de una de mis novelas favoritas ¾: “After all, tomorrow is another day”[i]

Sonia Gonzálvez

[i] Después de todo, mañana será otro día.

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