COLUMNA DE OPINIÓN de Pedro Nuño de la Rosa: «Francamente Compromís»

Me preocupa nuestra situación en la Comunidad Valenciana. Somos país de evidencias fenicias más que cartaginesas y, por tanto, poco propensos a embestir de frente, si acaso: frustrantemente embolados para hacer moratón antes que sangre. Es lo que tiene vivir en el Levante Feliz como si fuéramos el Shangri-La europeo, cuando en realidad padecemos de puro menfotismo categorizado como un virus, por lo demás, perfectamente llevadero aunque no inocuo. Así que en lugar de manifiestos incendiarios, algaradas y revoluciones, nos echamos unas risas cuando nos vienen mal dadas por torpezas o inconsistencias propias y/o ajenas.

Luis Barcala, alcalde de Alicante, se distrajo de su confinamiento cuando entre tan machacante y única noticia sobre el coronavirus, de repente aparece en el Senado español, sanctasanctórum del aburrimiento, que, atendiendo a la Ley de Memoria Histórica se nos encomienda severamente quitar el rótulo de la «calle Franco» a petición del senador territorial Carles Mulet  del pseudo-independentista Compromís. El descojono del alcalde entre «la sorpresa y el estupor» (sic) fue mayúsculo, y ese cachondeillo fino que a veces saca lo llevo a redactar una carta a la mismísima presidenta del Senado, Pilar Llop, socialista ella, explicando que la «calle Franco» no consta en nuestro callejero, si bien hace años que tenemos una «calle del Franco», enclavada en el polígono industrial de Las Atalayas, que cuando fue trazado, y a falta de ocurrencia sobre nombres de alicantinos ilustres (casi siempre te ponen una placa en nueva vía cuando ya eres difunto), «pillaron» el vademécum monetario mundial y empezaron, con el indiscriminado método del salero, por «calle del Dólar» (obviamente), siguiendo por la pérfida Libra, el helénico Dracma, zarista y putiniano Rublo, el medieval y plurinacional Florín, latinoamericano Peso, victoriano Chelín, «¡banzai!» Yen, ich liebe dich Marco, vecino Escudo, y el unificador Euro, hasta llegar a la sentimental remembranza de la «calle Peseta». Todo un billetero.

¿Cómo se puede ser tan inculto señor Mulet para confundir al dictador Francisco Franco Bahamonde con la moneda gala por excelencia hasta la llegada del euro?

Semejante guasa no tendría mayor importancia dejándola para una columna en página par de un diario, o como otra anecdótica para la «nevera» en un telediario, si no fuese porque nos obliga a una reflexión (o a varias). La primera naturalmente ¿cómo se puede ser tan inculto señor Mulet para confundir al dictador Francisco Franco Bahamonde con la moneda gala por excelencia hasta la llegada del euro? «Francamente» da usted la impresión de que si llega a venir a este mundo un poquito menos espabilado, no hubiese nacido.

Pero, y lo que es peor, porque eso se costea con nuestros impuestos – le votemos o no –, más de 7000 € mensuales y otra propina cercana a los 2000 € por asistencias diversas comisiones ¿no tiene usted nada mejor que hacer, salvo sentarse en el sillón de las naderías y preguntarle al company Baldoví qué botón debe apretar ocasionalmente?, Pues dado su talento para la historia del siglo XX y la economía monetarista mucho me temo que, en una de sus estulticias confusiones habituales, acabe proponiendo la entronización en la Cámara Alta de una broncínea estatua del podemita Pablo Iglesias confundiéndolo con el fundador del PSOE y de la UGT. Incluso, y ya puestos localmente, tampoco quedaría nada mal sustituir la Cruz de los Caídos (junto a la plaza Calvo Sotelo) por un monumento al exsenador socialista por Alicante, Ángel Franco, simplemente para rehabilitar el buen nombre del apellido.

Mucho me temo que, en una de sus estulticias confusiones habituales, acabe proponiendo la entronización en la Cámara Alta de una broncínea estatua del podemita Pablo Iglesias confundiéndolo con el fundador del PSOE y de la UGT

No hace mucho, el portavoz municipal de Compromís, Natxo Bellido, bastante más espabilado y competente que Mulet, instaba al alcalde de Alicante a que pidiera perdón por las fechorías y corrupciones del PP en tiempos de sus antecesores Alperi y Castedo, íntimamente ligados (yates, peleas de pijamas, etc.) al constructor Enrique Ortiz. Ahora, quizás, y ante tal morrocotuda metedura de corvejón, tengan que intercambiarse los perdones.

Entre corruptos y tontos la línea media está en el «menfotismo» que tantas veces nos ha distinguido: ¡país! Es lo que hay.    

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.