COLUMNA DE OPINIÓN de Andrés Maestre: «El antes, el después y el durante»

Una de las cuestiones que más ha azotado al sector sanitario durante la pandemia de la Covid-19 es la falta de material adecuado para protegerse de los contagios. Mascarillas, batas, gorros, guantes y viseras protectoras. Son tan necesarias como escasas. No hay para todos, por eso desde el gobierno autonómico valenciano les obligan a usar cualquier cosa y a reutilizarlas contra toda recomendación lógica. El Gobierno de España compite contra las comunidades autónomas –y estas entre sí- por localizar al intermediario con más contactos en los mercados chinos. Algo semejante a esas subastas en el mercado negro de actividades como la venta de armas o de material bélico. Son vendedores natos en un mercado globalizado. Como Nicolas Cage en «El señor de la guerra».

El problema de estar en un mercado global es que los productores españoles no pueden competir con los asiáticos. Ni ahora ni antes, y si no que se lo digan a los fabricantes de calzado y bolsos. Los industriales alicantinos tienen plantillas a las que cubrir salarios acordes a la regulación española, frente a quienes producen en condiciones de semiesclavitud. Durante la pandemia, España ha comprado material a países como China, quien tiene decenas de estados compradores en su balance de demanda. Mientras tanto, el mercado nacional no arranca porque los empresarios locales no consiguen producir a los precios que marca el ejecutivo de Pedro Sánchez.

Para salir de esta crisis sanitaria, social y económica no solo hay que entrar en la rueda competitiva del mercado globalizado, hay que pensar en qué pueden hacer las empresas locales

En la provincia de Alicante tenemos la capacidad -y la experiencia suficiente- como para transformar empresas en potentes productoras de material sanitario. Desde el minuto uno lo han demostrado las aparadoras de Petrer, Elda, Villena, Monóvar, Aspe, Elche, Crevillent o San Vicente del Raspeig. Las empresas textiles de Alcoy, Cocentaina, Muro y las comarcas de l’Alcoià, El Comtat y la Vall d’Albaida están preparadas para producir suficiente cantidad de tejido homologado para batas, sábanas y mascarillas para satisfacer las necesidades actuales, con la participación de empresas de calzado y marroquinería de las tres comarcas del Vinalopó, de la Vega Baja y de las marinas. Los institutos tecnológicos del Textil –en Alcoy-, del juguete –en Ibi- y del calzado –en Elda y Elche- están más que preparados para ofrecer a los empresarios novedosas técnicas industriales y rentables modelos para sus sistemas de producción. Falta que el Gobierno entienda que los precios deben ajustarse a la realidad de la sociedad española.

En el territorio alicantino hay un enorme potencial que está despuntando en el mundo entero, falta que el Gobierno entienda que los precios deben ajustarse a la realidad de la sociedad española

Pero no solo eso, en el plano tecnológico en la provincia de Alicante se han desarrollado innovadoras aplicaciones y sistemas de protección y detección del virus. Destacados investigadores han aportado su experiencia para incorporar a la sociedad nuevas tecnologías de tratamientos de datos y de comunicación. Estas facilitan la actividad durante el confinamiento y, mientras, el Gobierno ni siquiera sabe que existen. En el plano científico, en el territorio alicantino hay un enorme potencial que está despuntando en el mundo entero.

Los mejores test se fabrican en Elche

El Doctor Antonio Martínez-Murcia es profesor en la UMH y dirige la empresa Genetic PCR Solutions, que está ubicada en Elche. Fue la primera compañía española en tener preparados los kits que son eficaces al 100%, porque detectan genéticamente el virus -los que vienen de China no lo son-. El doctor ha cerrado sus exportaciones y desde marzo puso a disposición de los hospitales de España -públicos y privados- todo el stock.

Para salir de esta crisis sanitaria, social y económica no solo hay que entrar en la rueda competitiva del mercado globalizado. Es muy importante no perder de vista el tejido industrial y el potencial de los miles de emprendedores alicantinos que saben reinventarse. Además de comparar el antes y el después, hay que ser consciente del durante. O se piensa en los pequeños empresarios o cuando la crisis sanitaria acabe no habrá sectores productivos en pie.

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