COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «El FMI vaticina la hecatombe»

Menuda semanita llevamos desde que acabara la Semana Santa y la industria y la construcción salieran de la hibernación para incorporarse al trabajo en plena guerra por las mascarillas y poder trabajar con unas mínimas condiciones de seguridad sanitaria. Y para colmo el FMI, a quien líderes de América Latina urgen a dar un apoyo decidido, nos da la puntilla vaticinando una hecatombe mundial a causa de la pandemia, dejando como peor mal parados a países como España o Italia, que  no acaban de levantar cabeza. En efecto, el FMI, que estima que el déficit en España se disparará al nivel que dejo Zapatero, prevé un paro del 20´8% y una caída del PIB del 8% para este año, siendo la recesión pronosticada para nuestro país la más acusada desde la Guerra Civil, mientras la economía global retrocederá un 3% y la de la eurozona un 7´5%, aunque, si la pandemia queda pronto bajo control, el crecimiento será vigoroso en 2021. Un dantesco panorama que nos lleva a la época de la Gran Depresión, ya que, a nivel mundial, sería la mayor recesión desde el crac de 1929, que tan aciagas consecuencias trajo; asimismo advierte de que España e Italia tardarán más en salir de la crisis que el resto de países desarrollados y que la recuperación mundial se retrasará a 2021, siempre que no haya otro repunte de la pandemia. España e Italia sufrirán daños más intensos, no sólo ya por sus estructuras económicas, sino por haberse visto forzadas a tomar medidas muy drásticas, algunas incluso algo tardías. Y en este siniestro panorama, nacional e internacional, lo menos deseable son desencuentros políticos, titubeos e improvisaciones, pues ningún gobierno por fuerte que sea puede sacar por sí sólo a su país de semejante agujero, ni ningún país puede sacudirse las pulgas sin contar con ámbitos internacionales más amplios. Lamentablemente no es el camino que está tomando España, pues los desencuentros entre Gobierno y Oposición son manifiestamente visibles, y los desencuentros entre distintos ministros del Ejecutivo de coalición sufren del mismo mal. Valga como ejemplo de lo primero la patética sesión de control al Gobierno en el Parlamento, la primera desde que se decretara el estado de alarma, en la que Casado se planta ante Sánchez, tachándole de «arrogancia» y un «insulto» por haberse enterado por una rueda de prensa del Consejo de Ministros en televisión de que el Presidente le convocaba a un encuentro para hoy sin consultarlo previamente con Génova, con lo que el líder popular aplaza el encuentro para la próxima semana «por sus mentiras»  y exige a Sánchez que se negocie «con luz y taquígrafos en el Congreso» ya que no se fía de él, desligándose de momento de un gran pacto y abogando por acuerdos parciales. Por otro lado, mientras VOX y la CUP se desligan totalmente de cualquier acuerdo con Sánchez, PNV y ERC, que no lo descartan, asumen que no pueden cobrarse lo pactado en la investidura y marcan distancias con los PGE. Y valga como ejemplo de los segundo, es decir, de los desencuentros dentro del Ejecutivo (el enésimo desencuentro) el asunto de la «renta vital mínima» que, entre tiras y aflojas, parece que finalmente Sánchez, tras optar por el plan Escrivá y desautorizar a Pablo Iglesias, rectifica de pronto y, como pretende éste, lo adelanta a mayo tal como exige el líder de Podemos, al extremo de que el Ministro Escrivá dice públicamente que se acaba de enterar por los medios cuando en sede parlamentaria acababa de decir que se haría en unos meses. En fin, no son las mejores formas de encauzar una crisis galopante que exige sangre, sudor y lágrimas por parte de todos en vez de arrogancias y pulsos entre los distintos líderes políticos y gubernamentales que estiman de qué manera pueden sacar más beneficios partidarios, cuando no son tiempos de proclamas y propagandas sino de adoptar decisiones valientes, concienzudamente planificadas, y sin improvisaciones ni veleidades.

Todavía no nos hemos situado de forma clara en la «desescalada» tan añorada por todos y que entre altibajos seguimos situados en esa meseta que parece inmensa en la que ya hay 177.633 infectados, 18.579 fallecidos y 70.853 altas

Entretanto prosigue la pandemia dejando un reguero de muerte y sufrimiento entre una población confinada de la que salen los sectores industriales y de la construcción, en medio de una improvisada entrega de mascarillas, sin que se sepa si es un requisito aconsejable u obligatorio. Algo es algo, dirán algunos, aunque no haya suficiente acopio de los materiales tendentes a combatir eficazmente la enfermedad y se critique que la vuelta a la actividad laboral no se consultó al Comité Científico, en tanto que la OMS teme un «rebrote mortal» si se relajan las medidas, y las empresas advierten de que «no podremos cumplir». La realidad es que todavía no nos hemos situado de forma clara en la «desescalada» tan añorada por todos y que entre altibajos seguimos situados en esa meseta que parece inmensa (hoy mismo ha habido un repunte de infectados y fallecidos en España), en la que ya hay 177.633 infectados, 18.579 fallecidos y 70.853 altas, en plena guerra por el recuento de fallecidos ya que, al parecer, las estadísticas quedan bastante lejos de la realidad. En todo caso, las principales críticas pueden resumirse en las siguientes: malestar en las CCAA por la gestión del Gobierno, pues las gobernadas por el PP y los nacionalistas protestan por la unilateralidad de Sánchez en la toma de decisiones; colapso de hospitales y morgues sin que se sepa por falta de test cuántos hogares están contagiados; alegato de la industria y la construcción de que no hay mascarillas, ni test, ni ayudas del Gobierno; improvisación «cosmética» en la entrega de mascarillas, llegadas «in extremis», entre usuarios del transporte público que en el metro de Madrid desató cierto caos…….

Según NCReport, el 74% de la población pide un pacto entre los partidos para salir de la crisis; que Martínez Almeida dice que «los españoles quieren un gran acuerdo nacional» pero que «Casado ha propuesto doce pactos a Sánchez y no ha habido respuesta»

También cabe destacar en esta semana pintoresca que, según NCReport, el 74% de la población pide un pacto entre los partidos para salir de la crisis; que Martínez Almeida dice que «los españoles quieren un gran acuerdo nacional» pero que «Casado ha propuesto doce pactos a Sánchez y no ha habido respuesta»; que el TSJ de Castilla y León exige también la cifra real de muertos y ordena contar los fallecimientos «sospechosos y compatibles»; que el Gobierno compró 20 millones en mascarillas a un empresario con sociedades «off shore» en Malta y que está investigado por sobornos; que mueren Enrique Múgica y Landelino Lavilla, dos políticos históricos de relieve; que un equipo coordinado por Teresa Ribera prepara el fin del aislamiento, participando en el mismo Sanidad, Exteriores y Seguridad Social; que la Abogacía cuestiona las sanciones por vulnerar el confinamiento y cree que la Policía no puede multar al que salga a la calle si no a quien se niegue a obedecer; que Interior investiga a Rajoy por romper el aislamiento para hacer deporte; que Sanidad oculta el número de test que se han realizado en España, verdadero modo de conocer el alcance de la pandemia; que los ERTEs para 3´5 millones de trabajadores desbordan el sistema público y el colapso de las oficinas dificulta a miles de afectados cobrar la prestación; y que, mientras grandes empresarios, autónomos y sindicatos piden un pacto por España ante la crisis económica por el coronavirus, Casado asume que tendrá que pactar si Sánchez «sacrifica» a Iglesias, aunque cree que la prioridad ahora es «salvar vidas» y que no se haga propaganda.

Está en discusión la finalización de este curso escolar entre Celáa y las CCAA, diciendo la ministra que «el estudiante repetirá sólo cuando eso le vaya a hacer mejorar» y que todos los alumnos pasarán de curso salvo en casos excepcionales

Y mientras los ministros de Podemos tensionan la relación con el Rey, que ha despachado durante la crisis con diez miembros del Ejecutivo y todos ellos del PSOE, Tezanos, con su CIS, la vuelve a liar, pues, según él, el 88% de los encuestados pide que se apoye al Gobierno y además quiere legitimar la censura, pues, aprovechando el estado de alarma, pretende anular el Portal de Transparencia y utiliza la encuesta para predisponer a los españoles a favor de amordazar a los medios, preguntando si cree que el Gobierno debe prohibir informaciones que se consideren poco fundamentadas, y, con una rocambolesca redacción consiguiendo, logrando que el 87´8% responda que no hay que criticar al Ejecutivo. Por otro lado está en discusión la finalización de este curso escolar entre Celáa y las CCAA, diciendo la ministra que «el estudiante repetirá sólo cuando eso le vaya a hacer mejorar» y que todos los alumnos pasarán de curso salvo en casos excepcionales, por lo que repetir será una «excepción».

Por lo que respecta al exterior, destacar que Italia extiende el confinamiento hasta el 3 de mayo aunque algunos negocios podrán abrir; que Erdogan libera 90.000 presos pero no a los políticos; que el Papa cierra Semana Santa pidiendo a la UE que deje de lado sus rivalidades; que Sanders respalda a Biden en su candidatura a la presidencia; que Francia extiende al 11 de mayo el confinamiento aunque relajará algunas medidas; que Trump quiere la autoridad «total» en la reactivación económica; que Austria acaba con el encierro y Dinamarca abre los colegios; y que la OMS pide tener bajo control los contagios antes de desescalar, mientras la UE trabaja ya en escenarios para reabrir escuelas, tiendas y bares de forma progresiva y con límites de horario y aforo.

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