COLUMNA DE OPINIÓN de Jorge Cremades: «Sin despidos y en casa»

De un lado Sánchez interviene el mercado laboral y prohíbe los despidos durante lo que dure la crisis del coronavirus; de otro lado, endurece el confinamiento con una «hibernación» económica para evitar el colapso sanitario paralizando toda actividad económica no esencial hasta el día 9 de abril. Dos medidas muy duras y controvertidas, aunque seguramente necesarias, que, sin duda, traerán consecuencias económicas nefastas y que han sentado muy mal en ámbitos empresariales, especialmente por las formas, más que por el fondo. En efecto, el Gobierno prohíbe los despidos durante la pandemia, protegiendo así a los empleados temporales en los ERTEs, con lo que, según algunos, Iglesias se impone a Calviño e hipoteca la recuperación, mientras las empresas y autónomos avisan de que provocará al final más paro; y es que el Ejecutivo veta incluso las rescisiones de contratos temporales vinculadas al virus para que las empresas no puedan «aprovecharse» de la crisis y revisará los ERTEs para perseguir «fraudes», congela la rescisión de contratos por coronavirus con 20 días de indemnización y revisará todos los ERTEs de las empresas que se hagan durante la pandemia; no obstante Ábalos, Calviño y la portavoz Montero han conseguido frenar de momento el plan de alquiler de Podemos, que hubiese generado mayor malestar, mientras Sánchez-Llibre, Presidente de Foment, sostiene que «prohibir el despido es cruzar una línea roja» y los empresarios advierten de que la medida lastrará la recuperación económica y aumentará el paro. Y, en efecto, por otra parte, el Gobierno «hiberna» la economía, mediante un cerrojazo total desde el 30 de marzo al 9 de abril en que sólo se trabajará en actividades esenciales, quedando el resto de actividades en paro y sus trabajadores con una especie de obligado «permiso retribuido recuperable», que tendrán que pactar luego con las empresas como se recuperan esas horas, mientras los empresarios alertan del «impacto sin precedentes» de la medida, por la que España perdería unos 60.000 millones; Sánchez rectifica así para limitar al máximo la movilidad e impone este «permiso retribuido recuperable» sin pactar con los empresarios, quienes quedan estupefactos, al extremo de que el Presidente ha tenido que volver a rectificar e improvisar una moratoria de 24 horas ya que muchas empresas no podían echar el cerrojo en un santiamén, con lo que el cerrojazo se exigirá desde hoy, día 31 de marzo, y no desde el anunciado día 30, mientras el sector de la construcción alerta de que puede quebrar y las CCAA lamentan la unilateralidad de La Moncloa por no informarles previamente del cerrojazo. Y es que los bandazos de Sánchez, ya típicos en circunstancias normales, en estas circunstancias de crisis dejan muchas más dudas y preocupaciones por el camino, al extremo de que presidentes de CCAA tan distintos como Urkullu, Feijóo, Moreno o Puig afean los continuos volantazos que se están dando en la gestión de la crisis, en tanto que aflora una fuerte división en el seno del Ejecutivo donde se imponen las tesis de Iglesias, mientras desde el IBEX y la CEOE se comenta «no tiene ni idea, se va a cargar el país» y Lorenzo Amor, presidente de ATA, sostiene que «el Gobierno ha perdido el rumbo en materia económica» y advierte que «muchos autónomos se van a quedar en el camino». Y por su parte el campo avisando de que no hay mano de obra para recoger las cosechas, pues el cierre de fronteras deja la campaña de verano, que empieza en dos semanas, sin apenas personal. Un panorama complejo que requiere una respuesta conjunta, pactada y consensuada entre todos en vez de experimentos unilaterales con gaseosa según el viento que sople en cada instante.

Así las cosas, el líder de la oposición, Pablo Casado, declara que lealtad sí, pero pleitesía no, y exige a Sánchez que dialogue con partidos, autonomías y agentes sociales antes de imponer la agenda radical de Podemos, dándole un plazo de quince días para modificar los «decretos ideológicos», pues en caso contrario votará en contra de su aprobación por «ocultar información» y mentir. Asimismo los empresarios exigen una rectificación ya que el decreto que para la economía genera mucha confusión y malestar, mientras el Gobierno se dispone a preparar microcréditos a inquilinos y moratorias de cuotas sociales, en medio de un equilibrio interno difícil de conseguir, lo que provoca rectificaciones constantes en las medidas sanitarias y económicas para combatir la pandemia, con un Iglesias que se impone e impone sus medidas populistas ahondando en la soledad de Calviño. Y mientras las empresas sufren para acatar el cierre, el Gobierno «hiberna» el Presupuesto de reconstrucción sin plan B alguno ante el desplome de la economía, por lo que los ministerios trabajan con datos económicos más que desfasados, con la agravante de que, en caso de elaborar unas nuevas cuentas de «emergencia» no contará con sus socios. Ya hasta el PSOE lamenta la situación: «debimos crear una mesa de acción nacional», es el rumor; pues la realidad es que Sánchez se ha quedado solo con los sindicatos, mientras la oposición y los empresarios no apoyan este cierre total y menos aún cómo se ha decretado.

Las UCIs por encima de su capacidad en ocho CCAA (Madrid y Cataluña, a la cabeza, seguidas de Rioja, Castilla-La Mancha, Navarra, Euskadi, Castilla-León y Aragón), que han tenido que ganar espacios para estos cuidados

Entretanto, las UCIs por encima de su capacidad en ocho CCAA (Madrid y Cataluña, a la cabeza, seguidas de Rioja, Castilla-La Mancha, Navarra, Euskadi, Castilla-León y Aragón), que han tenido que ganar espacios para estos cuidados; un colapso que justifica el estado de alarma hasta el 26 de abril, asumido por Sánchez ante la situación crítica de estas semanas, que, desde que comenzó la pandemia, ya nos deja 85.195 contagiados, 7.340 muertos y 16.780 recuperados dados de alta; mientras ya son más de 12.000 los sanitarios infectados, con lo que ello supone para la atención ya complicada de los pacientes. Madrid denuncia que no llega material pues «nos dan 230.000 mascarillas y necesitamos un millón», en tanto que se desencadena un aluvión de críticas a la gestión de Torra, al extremo de que el alcalde de Igualada, Marc Castells, del PDeCat estalla: «que se ponga las pilas» y resuena un SOS en los hospitales con las UCIs desbordadas: «se nos acumulan los cadáveres», con lamentables records diarios de muertes. Y, según NCReport, el 80% de los españoles considera que las medidas se han tomado tarde y casi el 70% conoce a alguien con coronavirus. La realidad es que, mientas Sanidad estudia facilitar traslados ante las trabas burocráticas, las sanidades autonómicas no se ayudan para aliviar las UCIs, en algunos lugares más que saturadas; que el hospital de Ifema, según sanitarios y sindicatos, es un caos y con poca seguridad; que Cataluña aconseja no ingresar pacientes con «mal pronóstico» y ya es la Comunidad con más enfermos hospitalizados en las UCIs; que hay alarma en Soria y Ávila ya que superan en casos por habitante a Madrid; que enfermos de otras patologías están sin consultas ni cirugías; y que, mientras la OMS observa una «estabilización» de los casos en España e Italia (aunque los expertos creen que todavía es pronto para saber si se ha alcanzado el pico de la epidemia), en España durante el fin de semana se han impuesto 3.700 sanciones por intentar irse a la segunda vivienda y no respetar la orden de confinamiento.

Giuseppe Conte, el primer ministro italiano, manifiesta que «el problema no es salir de la crisis, sino hacerlo cuanto antes», que «Europa debe reaccionar y evitar errores trágicos… el riesgo es evidente»

Y para colmo, cuando esta crisis requiere el concurso de toda la UE, se produce un verdadero fiasco en Europa con el fracaso de una Cumbre en la que España e Italia se plantaron definitivamente, frente a Alemania y Holanda que querían forzar a españoles e italianos a utilizar el fondo de rescate en vez de los eurobonos, que Merkel y Rutte dicen que jamás aceptarán. Sánchez, cargado de razón, sostiene que «esto es un barco; si se hunde, da igual el billete que tengas», mientras pide a la UE que aprenda las «lecciones del pasado» y no vuelva a «fallar a la ciudadanía». Por su parte Giuseppe Conte, el primer ministro italiano, manifiesta que «el problema no es salir de la crisis, sino hacerlo cuanto antes», que «Europa debe reaccionar y evitar errores trágicos… el riesgo es evidente», que «hay que intervenir, como en guerra, para que nadie tenga dificultad en alimentarse» y que «habría sido un error introducir el cierre del país desde el inicio».

Además cabe citar que Boris Johnson da positivo en el test de coronavirus, tras haber evitado las medidas drásticas en Reino Unido; que Guaidó propone un gobierno de emergencia en Venezuela con el chavismo pero sin Maduro; que Orban aprovecha la crisis para gobernar Hungría por decreto indefinidamente ante la alarma en la UE; que Thierry Breton, comisario de Mercado Interior, afirma que «tras esta crisis se escribirá un nuevo mundo con otras reglas»; y que el Papa bendice al mundo ante una Plaza de San Pedro vacía, en una histórica bendición Urbi el Orbi para todas las ciudades y para todo el mundo….confinado.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.