PETIT COMITÉ – Albert Camús, la peluquería y el 5G

Entrados ya en la crisis más enigmática de la nueva sociedad española y Europea, que ha puesto sobre la mesa todas y cada una de las nuevas formas de vida actuales, lo que subyace es más interesante que lo que se ve. Como siempre, el juego del VEO VEO;  La Peste, la gran obra de 1947 de Albert Camus, es sin duda el referente de lo que está ocurriendo en nuestra tierra, en este primer mundo convulso por situaciones que nunca han vivido. Es sintomático como, al igual que la ciudad sitiada de Camús, España está siendo pasto de un verdadero estudio psicológico. No sé que es más fuerte, si eso o la vida en la COMUNIDAD de Alex de la Iglesia. La gente ha entrado en pánico, un pánico que saca lo mejor y lo peor de todos. O te da por seguir a la gente por la ventana de tu casa, cual ojo de Naranja Mecánica, convertidos en adalides de la verdad universal… o espías… o bien te da por ir con un pañito limpiando los pomos de las puertas ajenas y dando órdenes a la gente sobre cómo colocarse en la acera camino del súper. Todavía, eso sí, no he visto una aglomeración en las ONG de voluntarios de “gente bien pensante” para ayudar a los demás! Eso sí, anécdota mediante, cuando fui personalmente hace días a llevar kilos de comida a dos organizaciones conocidas me “comí” un cartel que rezaba “ se recoge solo por las mañanas de 11 a 12.30” … y todo esto en la era casi del 5G. Resulta curioso que este virus indecente y destrozacivilizaciones se haya despertado justo a los preludios del MUNDO 5G, ese mundo telemático que nos dejara sin palabras. Resulta curioso que lo haga con la INTELIGENCIA ARTIFICIAL al borde de ser hasta AZAFATAS DE CONGRESOS, o brazos re ponedores de hamburguesas y ensaladas de FASTFOOD.

Este es un virus salvaje y que hay que prevenir, aislarse y cuidar de todo

Tan curioso como ha sido la reacción de Peluquerías y otros gremios, que han preferido seguridad a sus propios conciudadanos en necesidad. Que han olvidado como tantos, que hace medio siglo, España salía de una postguerra, donde el hambre se contaba por cascaras de patatas en cartillas de racionamiento o cacitos de aceite para las familias por día. Resulta increíble que el pueblo más valiente de la Historia, incluyendo sus adalides nuevos de la hombría (no quiero mirar a nadie, pero todos tenemos los nombres en la boca), se haya doblegado TANTO de miedo por un bichito con corona microscópica. Ese pueblo que hizo las Américas, que navegó con cero o nada mares enteros, que ganó guerras por cinco mares o que orgulloso erguía  su talento entre pendones de los Trastámara. Ese pueblo que era también conciliador, amante del comercio, heredero de fenicios, árabes y cruce de culturas, encrucijada de historias e Historia… ese mismo, ahora, se reduce a comentarios de salón donde se decide si pisas el suelo con cuidado o levitas, no vaya a ser que te arrepientas. BIEN, dicho esto, tengo muy claro que este es un VIRUS SALVAJE y que HAY QUE PREVENIR, AISLARSE Y CUIDAR TODO, pero del ÚNICO ASUNTO que NADIE HA HABLADO, es del DIA DESPUÉS. Ese, dentro de 15, 20 o 30 llegará, y ese es el que más me preocupa. Porque, como decía un gran amigo, una vez que ya has superado el miedo a la muerte, pueden hacer de ti lo que quieran, incluso convencerte de lo inconvencible. Ese día,  SOLO contará la ECONOMÍA (“Es la Economía estúpido”, rezaba Bill Clinton). Esa economía que hoy le preocupa poco o nadie a todo el mundo. El teletrabajo es la pera, pero no lo es todo. Y muchas cosas se hacen con las “manitas”. Por último de esta crisis cabe destacar la CULTURA, es pobre hermana apestada que siempre sufre la primera y se levanta la última. COMO LA MODA, otra que le importa un bledo a toda la humanidad cuando se prioriza lo “serio” sobre lo superfluo o accesorio. Eso si, luego cola de km y medio al Zara y vuelta al Corte Ingles por las dos aceras…. En fin. Dicho esto, solo os pido algo importante par que “nos llevemos bien” los próximos quince días. Una: yo os haré consejos de buen rollo para “redescubrir” vuestra casa como si fuera el último restaurante de moda o la tienda de YSL en París, y vosotros vais a respirar, sonreír y tratar de ver la vida como una flor, que se abre y se expone para que la huelas la veas, la cuides y la regales a los que más quieres. Feliz coronadia”.

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