Lombardía, epicentro Europeo del Coronavirus, la Wuhan Europea

Comienzo esta crónica en primera persona desde una ciudad ubicada en la provincia de Como en Lombardía, a 45 km de Milán,  donde vivo desde hace poco con mi marido Italiano, Pietro, con el que me case en julio del año 2018 en Nueva York. No me dedico al periodismo, ni tan siquiera soy escritora, pero, siento la necesidad de compartir mi experiencia sin ningún otro interés que el de ayudar a quien leyéndolo y pueda sentirse identificado de una u otra forma.

Mi crónica da comienzo el 21 de Febrero 2020, cuando las autoridades Italianas reportaron que estaba infectado de Cov-19 un hombre de 38 años que vivía en la población Lombarda de Codogno, ciudad de 16.000 personas a 60 km de Milán (la parte Sur, nosotros estamos en la parte Norte), y que se considera el epicentro del brote italiano de coronavirus.

22 de Febrero 2020 – whatsapp

15:31h-

“ Buenos días papa… aquí todo bien. Hemos ido a comprar el aire acondicionado y después a la compra del Sábado. Hemos comprado un poco de más, latas sobre todo de sardinas, atún, sopas… por si acaso”. Los de la cuarentena no están lejos de nosotros. No le digas nada a mamá o se pondrá nerviosa. Siento que está comenzando la nueva edad media. Emoticono de beso”.

19:46 –

 “Buenas noches hija, yo no he comprado nada pero sería interesate hacerlo. Emoticono de beso”

21:08h –

“Buenas noches papa… no es malo prepararse por si acaso un poquito y ten guardadas un par de mascarillas. Yo las tengo. Sólo por si acaso. Pietro dice que soy una paranoica. Emoticono de sonrisa…”

Era el comienzo de una odisea, sobre todo personal, existencial, como nunca antes he vivido. La noche anterior al 21 de Febrero, antes del comienzo  casualmente, o no,  tuve un sueño del que desperté angustiada porque en el sueño me salía como un bulto con aspecto de esponja rojiza en la piel del pecho, justo por donde va la tráquea, con esa forma de “Y” al revés. Al rato lo olvidé como se olvidan todos los malos sueños. Tengo unos granitos justo ahí, y me los había tocado antes de dormir, también tengo asma, por eso seguramente lo soñé.

Sentí en mi cuerpo todos los síntomas del dichoso virus, sentía fiebre, sentía que me ahogaba, sentía dolor lumbar, sudoración, taquicardia, dolor de cabeza, sudoración en las manos…

Pero eso fue la noche del 20 al 21 de febrero, y el 21 esas noticias tan alarmantes del coronavirus… entré en modo pánico total ¿Habría soñado mi muerte? Desde ese momento, os digo que sentí en mi cuerpo todos los síntomas del dichoso virus, sentía fiebre, sentía que me ahogaba, sentía dolor lumbar, sudoración, taquicardia, dolor de cabeza, sudoración en las manos… ¡lo tenía todo!. ¡El sueño fué premonitorio –me decía-  y yo cogería el virus, me moriría de forma horrible sin poder respirar¡¡.

A la desesperada empecé a buscar información en internet, pero mi dominio del idioma Italiano no da para mucho todavía así que la información era sesgada, confusa y se mezclaba la realidad con las opiniones de todos los que querían de alguna manera informar o contar lo que ocurría. En la prensa Española, solo se hablaba de problemas políticos y ninguna referencia al coronavirus. Me había dado de baja de Twitter pero, decidí reactivar la cuenta. Allí me topé con los twits del equipo de Cuarto Milenio, y lo que decían los expertos, doctores, personas de ciencia, era muy alarmante pero viendo lo que ocurría en China y situándonos en el peor escenario, también era totalmente posible.

Ataque de pánico en toda regla. Estaba infectada y me estaba muriendo. No podía respirar y era demasiado tarde.

No puede dormir.

El domingo 23 de febrero, como todos los domingos fuimos a ver a la familia de mi esposo. Era inevitable hablar de la situación. Comenzaron a aflorar los distintos puntos de vista de todos.

Habían dos bandos, los de “esto es una gripe y no pasa nada” y los de “esto va a ser muy malo, quedará Italia bloqueada, se colapsará el sistema sanitario”, a lo que yo, que por supuesto me encontraba en el segundo equipo, con mis síntomas imaginarios, añadí: “si el lunes Pietro no trabaja cogemos el coche y huimos a Alicante, donde tengo un pequeño apartamento aislado en un pueblecito cercano y podremos pasar la cuarentena voluntaria antes de ver a la familia Española”.

Por supuesto de camino a casa volvimos a pasar a otro supermercado de la zona a comprar más, por si acaso…

He de decir que en las dos ocasiones en que fuimos a comprar, al contrario que en Milán había sucedido el Sábado y el Domingo, ni encontramos estanterías vacías, ni colas, ni alarmismos. Eso me tranquilizó un poco…pero solo un poco.

A partir del regreso a casa ese Domingo comenzó la discusión con mi marido. Nos vamos, nos quedamos, trabajas mañana, no quiero que vayas a Milán, es peligroso¡. Él me tildaba de alarmista, me sentía realmente mal, en mitad de mi enfermedad imaginaria, mis síntomas imaginarios, mi taquicardia imaginaria, el estómago revuelto por el miedo. Mi instinto de supervivencia me decía “corre” pero no podía, no podía dejar a mi marido, no podía estar en España, sin los síntomas imaginarios de la enfermedad pero con las paranoias imaginarias de mi querido Pietro enfermo y sólo muriendo de coronavirus en nuestra casa Italiana…. Todos o ninguno…

  • ¿Me estaba volviendo loca?
  • ¿De verdad no se daba cuenta de que estábamos en verdadero peligro de vida o muerte?
  • ¿Qué pasaría con nuestra perrita Bicho si nos tenían que ingresar en un hospital aislados?
  • ¿A caso vivíamos realidades paralelas?
  • ¿Qué parte no habían entendido?
  • ¿Era yo realmente la exagerada?

Noche del domingo al lunes, nuevamente sin dormir. Pietro se iba el lunes a “las trincheras” y mi pánico, mi enfermedad imaginaria y yo, nos quedábamos esperado a su regreso. Por supuesto desinfecté la casa con lejía de arriba a abajo…por si acaso…

Ese primer día, cuando regresó del trabajo y abrió la puerta de casa, para mi fue como si viniese el mismísimo virus con sus dos piernas, brazos, maletín y abrigo. Tenía la cara de mi amado y su espléndida sonrisa pero no era él, era el coronavirus disfrazado de Pietro. Mi hostilidad era palpable. Ni lo besé, ni lo recibí con una sonrisa en la puerta de casa como era habitual, simplemente le dije que se desnudase y metiese todo en la lavadora para, literalmente “desintegrarla” a 60 grados con lejía, que se lavase las manos, que se duchase… ¡Era el enemigo¡.

Pero hubo una buena noticia, a partir del martes no tenía que ir a trabajar a Milán, podía hacerlo en una sucursal que tenemos a 50 metros (trabaja en análisis de riesgos…tiene guasa).

 ¿Salvados?

La semana paso tranquila, milagrosamente mis síntomas imaginarios se disiparon. Parecía que estábamos a salvo. Continuaron por supuesto las discusiones sobre el tema, distintos puntos de vista, mi sobre-información iba dándome una perspectiva cada vez más alarmista de lo que estaba por venir.

Lunes, 2 de marzo 2020- whatsapp

9:57h

“Buenos días papa. Aquí lloviendo a manta y previsión de nevada”

“Buenos días hija. Aquí viento fuerte y alguna gotita de agua. Cuídate, buena semana”

11:22h

“Papá, hay un caso en Almansa”

“A Pietro le hacen regresar mañana a Milán a trabajar, (emoticono de cabreo), todo sea por la economía”

(Papá) “Yo tengo miedo” “Lo de lavarse las manos me parece un invento para que la gente haga algo”

(yo) “Bueno, lo que te dije: vuestros medicamentos para 14 días. Comida y víveres para 14 días y saliendo lo menos posible. Aquí dicen de no darse la mano y distancia entre personas por lo menos de 1 metro”

“La feria del calzado fue del 16 al 19 en Milán”

“14 días de incubación, coincide justo con este caso, así que vuestra semana de infectados ha dado comienzo” ” ¡A ver si sois capaces de contener esto allí¡”.

 21:19h

“Hola papá, ¿Has visto las noticias de Valencia?

“Hace 20 días ya se murió una persona de coronavirus. Se han dado cuenta ahora…”

“Lo que hablamos, a lo mejor hasta lo hemos pasado ya (emoticono pensativo). Es de locos. Un beso”

El Martes 3 de Marzo, tras titánicos esfuerzos por evitarlo Pietro regresó al trabajo y yo de nuevo con síntomas de coronavirus, a desinfectar la casa, estudiar (estoy terminando Derecho, me dio por esta nueva aventura hace un par de años), pero sobre todo a enfrascarme en Twitter  y toda la información que allí se estaba volcando.

Y, finalmente estallé.

La impotencia que sentía al estar Pietro de nuevo expuesto en Milán, la posibilidad de contagiarnos. El no poder ni visitar a su padre que esta enfermo en una casa para mayores… las noticias de Italia, las de España con el comienzo de la pandemia (ahora ya lo es, desde ayer 11 de Marzo), el aislamiento y la soledad en las emociones y sentimientos de culpa por sentirme constantemente mal, por no poder controlarme, por no poder huir.

El miedo a morir.

La cabeza me martilleaba con un dolor infinito, apretando mi cráneo en todos los puntos posibles. Todo se me fue de las manos sobre las 15:00h. En mi soledad, en casa, busqué desesperada el teléfono de mi amiga del alma, pero no pude contactar con ella. Pude hablar con un amigo que viviendo en Bérgamo consiguió escapar, lo que no ayudó a mi ansiedad. Las lágrimas se me escapaban, afuera hacía sol, así que cogí a la perrita y salimos a pasear a la ciudad fantasma. Llamé a papa, aunque en esta ocasión no llamaba a mi padre sino al psicólogo (una de sus 7 carreras y especialidades- ahora ya jubilado, un genio que la sociedad ha “descartado” antes de tiempo), Intentaba hablar con él pero al principio era imposible, el llanto descontrolado no me permitía hacerlo, perrita en ristre, llorando por la calle como una histérica de un lado a otro, vomitando mis miedos y miserias a mi psicólogo que pacientemente escuchaba… conseguí calmarme y regresar a casa una hora después.

Estaba exhausta.

Esa noche dormí casi 10 horas.

Siento que me estoy alargando mucho, esto no es una crónica, casi empieza a ser un relato.

¿Un epitafio?¿Mis últimas palabras?

¡¡OH NO!, no entremos en el bucle de la paranoia otra vez Neus ¡¡…

(en todo caso mis primeras… palabras.).

9 de Marzo 2020- whatsapp

20:15h

“Buenas noches papi”

“La cosa se esta poniendo fea en España. Ahora debéis empezar incluso a extremar precauciones”

“No bajar la guardia por la aparente – Normalidad -”

“Con calma pero precaución extrema”

“Ya están cerrando colegios y universidades en Madrid”

“El – cachondeo- de las fallas va a pasar factura”

(Papá) “Esto está muy serio. Ya las han cerrado. Que los mayores… no salgamos de nuestras casas”

(Yo) “justo”

”Empieza la locura allí. Aquí el 26 de marzo, los programas de calculo dan 18.000 infectados y ya han dejado de hacer pruebas a los ancianos. Si se ponen malos se mueren y punto. Están seleccionando a quién salvan y a quién no”

“Pietro ha hablado ahora con su superior, coge la baja. Giorgio (su papa) esta con fiebre alta y otros viejos del asilo también enfermos. Esperamos que no sea el coronavirus. Por precaución mejor en casa. Su mama no sabe nada para no preocuparla. Que odisea…que horror”

“Vamos a salir de esta  pero tenemos que protegernos. Buenas noches papa. Emoticono de beso.”

(Papá)“Buenas noches hija. Emoticono de beso”

11 de Marzo 2020- whatsapp

22:10h

“Papá, acaba de hablar el presidente de la república. Italia “echa el cierre”… todo cerrado. Todo menos alimentación y servicios básicos. Prohibición de ir a ningún sitio sin justificación. Mañana lo oiréis en las noticias. Tranquilos, estamos bien, aunque Giorgio, el Papa de Pietro está crítico, no podemos visitarlo, su mujer no puede verlo, sus hijos no pueden verlo, esperamos que aguante. Es desolador”

23:02 h

(Papá) “Esto nos espera a los españoles… ¿Quién da el justificante?

No hay respuesta… estaba dormida.

12 de Marzo 2020 – En este momento

Calles desiertas. El silencio hace daño.

Hace tiempo que no veo una sonrisa, solo rostros serios que van o vienen embutidos en sus pensamientos, en sus dramas personales, en sus miedos. Cuando caminas por la calle, solo salimos para sacar al perrito y un paseo corto, si alguna persona va hacia ti en dirección opuesta, sencillamente alguien cambia su rumbo, cambia de acera con precaución. Por si acaso.

Son escasos los saludos, hoy prácticamente ninguno. Los que son, son de lejos.

Al bajar a la perrita hoy vi al vecino que tiene la peluquería, hablando con el que tiene la heladería…casi llorando. Arruinados seguramente. No pueden abrir.

Giorgio, mi suegro,  se encuentra aislado y en estado crítico, su familia no puede estar con él, su mujer, sus hijos no pueden verlo, ni hacerle compañía.

No podemos abrazarnos.

No podemos besarnos ni consolarnos los unos a los otros.

La mamá y la hija están en su casa, aisladas con las niñas.

Nosotros en la nuestra, aislados.

No hay sol, esta gris. Por la ventana veo una finca muy verde, tienen gallinas que corren de un lado a otro. Que ingenuas. Me siento gallina. Por más que quiera correr de un lado a otro…ya sabéis ¿verdad? Algunas veces en la vida no hay donde esconderse. Solo queda afrontarlo, como se pueda. Todo está escrito, o no.

16:00h Mi marido se ha roto en mis brazos…

Ya no quiero escribir más.

Suerte a todos, estemos donde estemos. No me consuela que la humanidad sobreviva y aprenda de esto. Me consolará si mis seres amados lo hacen.

16:25h – whatsapp

“Hola papi ¿Todo bien? Aquí un día gris…besitos”

(Papá) «Aquí 28 grados y un sol de verano»

Provincia de Como, 12 de Marzo de 2020

 

Por Nieves López Parras

One thought on “Lombardía, epicentro Europeo del Coronavirus, la Wuhan Europea

  1. Ánimo prima. Es difícil tenerlo en estos momentos pero no estás sola, no eres la única que siente pánico, indefensión e impotencia.Eres muy fuerte y debes creértelo. Tienes mucha energía positiva, céntrate en ella y fluirá a tu alrededor, junto a los tuyos😘😘😘

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