La directora

La directora. Ese ha sido mi puesto durante la última década de mi trayectoria profesional en el sector de la Educación -etapa concluida por voluntad propia y la necesidad de escapar de un ambiente laboral tóxico-, pero no voy a hablar de mi vida… sino de la de Antonia Brico.

La directora de orquesta es una película holandesa que cuenta la vida de Antonia Brico. La crítica no ha sido generosa con este trabajo de Maria Peters, por lo que he leído, en su mayoría la califican de lineal, ramplona, acomodada y pobre en sus diálogos.

Discrepo y se la recomiendo a todo el que lea estas líneas -desde la ignorancia de una cinéfila que no es crítica de nada pero tiene opinión- porque me ha encantado. Puede que la impotencia de su protagonista y su lucha inútil -a tenor del resultado injusto de sus batallas tal y como se relata en el final de la película-, llegue de un modo más intenso al público  que pueda identificarse con ella; pero no entiendo cómo alguien puede no encontrar en esta historia la crítica a la multitud de temas y subtemas que yo he podido detectar: el talento innato, la discriminación por género o identidad sexual, la desigualdad social y el difícil acceso a cierta formación de las clases menos favorecidas, el papel determinante en la vida de tu lugar y posición de origen, el amor, el amor verdadero, el amor egoísta, el amor conformista, el amor que te hace elegir, el matrimonio y la maternidad frente al éxito profesional, la mujer que dirige, el hombre que se niega a ser dirigido por una mujer, el acoso ejercido por el hombre en situación de poder incapaz de controlarse y su venganza al no conseguir sus propósitos, la presión social para que no nos salgamos de lo establecido, la amistad, la familia que escogemos y que nos quiere como no lo hacen aquellos con los que compartimos genes… ¿no han descubierto todo esto los críticos? Puede que piensen en cuestiones técnicas y en que ellos podrían haberlo rodado mejor…

Como mujer me he sentido retratada en la lucha, en la impotencia, en la terquedad, en el sacrificio y en todo lo que Antonia Brico hace y decide, renuncia y lucha, por conseguir su sueño aunque su nombre nunca apareciese -ni ella ni casi ninguna-, en un listado como directora de orquesta prestigiosa

Cuando entramos en la historia de Antonia Brico la directora María Peters nos sitúa en 1923 pero a mí me ha parecido que el tiempo no ha pasado. La protagonista se enfrenta a los mismos obstáculos con los que hoy en día se topan todas aquellas que desean formar parte de un sector “tradicionalmente” dominado por el género masculino -especialmente si su origen es humilde-. Como mujer -y creo que es algo que compartirán conmigo todas las que vean la película y en algún momento hayan pretendido dirigir, aunque fuese, simplemente, su vida- me he sentido retratada en la lucha, en la impotencia, en la terquedad, en el sacrificio y en todo lo que Antonia Brico hace y decide, renuncia y lucha, por conseguir su sueño aunque su nombre nunca apareciese -ni ella ni casi ninguna-, en un listado como directora de orquesta prestigiosa.

Comparto absolutamente una frase que aparece en un momento determinante en la trama: la música no distingue género -ni la valía, ni la creatividad, ni la tenacidad…- porque no es el hecho de ser hombre o mujer lo que nos hace mejores o peores en determinados aspectos de la vida, es la capacidad, unos la tienen y otros nos, sin considerar su sexo. Una persona puede tener excelentes cualidades para determinada actividad y otra no; personas, independientemente de que se trate de un hombre o una mujer. Pero este es mi pensamiento utópico -a tenor de los hechos y lo vivido- porque todavía hoy, en 2020, estamos determinados por nuestro género, lugar de origen, posición social y un montón más de condicionantes que hacen que unos puedan y otros no. Puede que sea una loca idealista pero ese es mi concepto de feminismo: igualdad.

“Hagas lo que hagas te van a criticar, así que haz lo que tengas que hacer”

Hay otra frase lapidaria que escuchas mientras disfrutas de esta película -que una vez más me atrevo a recomendar contradiciendo a la mayor parte de la crítica- que dice algo así como “hagas lo que hagas te van a criticar, así que haz lo que tengas que hacer” y les exhorto a decidir por ustedes mismos y a tener su propia opinión sobre este film que ha removido mucho en mí -puede que me haya visto reflejada- emocionándome profundamente.

Comparto la opinión de Amelia Emberwing para SlashFilm: “Llenará tu corazón con amor y esperanza mientras te ofrece algo espectacular que ver y escuchar. Es feroz, adorable y compleja de principio a fin, al igual que la mujer que retrata”

Dado que hay libertad de expresión, desde el respeto, espero vuestras opiniones.

Sonia Gonzálvez

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