Remavida y los políticos

El pasado domingo por la mañana me cupo el placer y el honor de presentar un festival llamado “A Santiago por tierra y mar”. La asociación “Remavida”– unas mujeres extraordinarias que luchan contra el cáncer de mama y hacen del remo una actividad física para estar en forma y mantener alejado a ese cabrón- se unió a “Lola busca nueva imagen” – otra asociación que trabaja por los niños con cáncer y enfermedades raras- y a la Asociación de amigos del Camino de Santiago. Juntos armaron un festival entrañable para recaudar fondos y darse a conocer. Intervino un grupo de gaitas – “Os Castros”- por aquello del camino de Santiago, próximo objetivo del viaje de estas mujeres e intervino también la Banda de Música de la Asociación Cultural de Carolinas. Realmente fue un concierto brillante porque la dirección musical de Jaume Pascual Sirera fue inmejorable. Buena música, buen ambiente y alegría generalizada.

Yo esperaba la presencia de los políticos – estaban invitados- pero se ve que solo están para las hogueras y para andar dando abrazos a diestro y siniestro cuando hay elecciones a la vista. ¡Ah… y para subirse el sueldo al menor descuido, que en ese tema la unanimidad y la asistencia suele ser absoluta!  No fueron. No fue ni uno. Aprovechando el concierto les habría dicho que el barrio de Carolinas – el de los músicos-  está descuidado como si fuese un barrio de Gaza  o de Ruanda y no de Alicante, que tiene aceras levantadas por las que hay que circular con el equipamiento de Indiana Jones y que quien tiene un coche -paga el impuesto municipal religiosamente- pero no puede aparcar ni con recomendación directa del espíritu santo. Les habría dicho – a los del PP, del Psoe y al resto de la derecha rampante- que la plaza de la División Azul es un gueto degradado en pleno centro de Alicante y que, si tienen pensado lavar la cara de esta ciudad, ahí tienen un buen sitio por donde empezar las tareas de urbanismo y de dignidad en las viviendas, perdón, si es que a eso se le puede llamar “viviendas”.

Pero los políticos no fueron. Estarían aconsejando a Pedro Sánchez o a Casado – que bastante necesitados andan de consejos-. Estarían consolando a lo que queda de Ciudadanos – el concejal de cultura tampoco fue y me han dicho que es de ese partido cuasi desguazado- que de partido emergente ha pasado a estar en liquidación por derribo. Estarían acompañando a Ortega Smith que jugaba a la guerra a pocos kilómetros de aquí tirando al blanco con armas prohibidas a los civiles, pero… ¡Cómo no van a dejar usar los cetmes o lo que cojones fuera el fusil de la foto, a un patriota del calibre de Ortega, dispuesto a salvar a la patria de yihadistas, independentistas, comunistas y todos los istas que se presenten menos fascistas, que para eso ya están ellos! Ya me gustaría saber dónde ha hecho la mili el señor Ortega Smith y en qué cuerpo.  A ver si mucho fardar de tirador-abatidor de moros terroristas y luego va a resultar que se ha saltado el periodo de instrucción en el Ferral del Bernesga – nevando a chorros- y la mili artillera en el polvorín de Sardón de Duero con un frío de tres pares y con un mes sin poder lavarse ni la cabeza, que eso sí es servir a la patria por nada, sin tanta propaganda y tanta mariconada y tanto postureo.

Los socialistas dicen que no ven claro el futuro, que el tirón de Sánchez no se ha visto en la ciudad y que Barcala ha llevado al huerto a la ultraderecha que faltaba y que aquí son una, grande y libre

Los socialistas –que tampoco fueron a lo de Remavida porque estaban a lo suyo, sus intrigas, sus listas, sus puñaladas traperas… y preparando el funeral a Sánchez para cuando se estrelle-, dicen que no ven claro el futuro, que el tirón de Sánchez no se ha visto en la ciudad y que Barcala ha llevado al huerto a la ultraderecha que faltaba y que aquí son una, grande y libre. Casi tan derecha como ellos porque aquí la izquierda no se ve por ningún lado. Dicen que Sánchez está secuestrado por un tal Iván Redondo, el todopoderoso gurú de la Moncloa.  ¿Este no se cambió la chaqueta y de la derecha se ha ido a Sánchez con armas y bagajes? Dicen que Sánchez está desconocido, que no escucha al partido y que le da igual montar el cirio ahora – al principio de la legislatura porque eso se olvida rápido- para que los mismos que lo invistieron le aprueben los presupuestos, que él no se puede ir tan rápido de la presidencia porque incluso cambió el colchón y eso hay que amortizarlo porque un colchón vale una pasta y se tarda mucho en pagarlo y, si no, que se lo pregunten a lo Mónaco.

Dicen que Sánchez quiere aprobar los presupuestos como sea y vendiendo su alma al diablo si es menester y que, luego, ya se verá porque con unos presupuestos aprobados hay dos años garantizados en la Moncloa. ¡Qué manía con la Moncloa, joder, con lo bien que se vive en Carolinas o en Benalúa o en la Ciudad de Asís!  Dicen que Sánchez no habla con nadie porque Iván Redondo le ha hecho un cortafuegos y todo pasa por él, aunque en el partido no ven que sea la lumbrera que él mismo se atribuye ser. Iván Redondo es a Sánchez como Escoíquiz era a Fernando VII, solo que este de ahora, el de Moncloa, no es cura ni arcediano de Talavera de la Reina.

Cuando se pierde el poder se acaban las fidelidades inquebrantables, eso es una verdad de Perogrullo y cuando “el tío de la máquina” te sienta en soledad, te vas de varilla y cantas por soleares todo lo que hay que cantar

Dicen –este hervidero de rumores no para- que el PP anda acojonado porque la Fiscal General Dolores Delgado no les merece confianza. Dicen que le ha salido un grano cojonudo porque ha saltado a la palestra en la operación Kitchen que se gastaron quinientos mil pavos de dinero público – fondos reservados-  para protegerse a sí mismos en el caso de la caja B – dinero negro, contabilidad doble, algo que ningún partido debe tener-. Cuando se pierde el poder se acaban las fidelidades inquebrantables, eso es una verdad de Perogrullo y cuando “el tío de la máquina” te sienta en soledad, te vas de varilla y cantas por soleares todo lo que hay que cantar. Ese es el miedo.

Nosotros el domingo no teníamos ese miedo ni teníamos ninguno. Estábamos a la música, a las muñeiras y los pasodobles, a Remavida y al Camino de Santiago como ejercicio andariego, como modo de socializar, para divertirnos, para pasarlo bien que esto son dos días como para vivir amargado, inmerso en el arte de trepar.

Los políticos podrían haber aprendido mucho este domingo por la mañana…pero no fueron. Ni uno.

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