Goya 2020: La factura pendiente con Almodóvar

La gran vencedora de la última gala del cine español fue ‘Dolor y gloria’ que se llevó siete de los dieciséis premios a los que estaba nominada. Su rival ‘Mientras dure la guerra’ de Alejandro Amenábar se llevó cinco de las diecisiete nominaciones. Este año repitieron como anfitriones Andreu Buenafuente y Silvia Abril, que a diferencia del año pasado, este año no fue tan divertida ni amena como la del año anterior. Nunca segundas partes fueron buenas, ya pasó con la primera gala de Dani Rovira como presentador. Este año la gala fue bastante aburrida y con falta de ritmo.

Lo más destacable de la gala fue sin duda el discurso de Mariano Barroso, presidente de la academia, que valoró el año 2019 como el mejor de la última década para el cine español. Un gran triunfo, ya que películas comerciales producidas por mediaset y mediapro generan industria y trabajo para todos los profesionales del medio audiovisual. Curiosamente estas tres películas con gran éxito de taquilla (‘Padre no hay más que uno’, ‘Si yo fuera rico’ y ‘Lo dejo cuando quiera’) no obtuvieron ninguna nominación a los Goya. La realidad de nuestro cine es que el público valora muchísimo más el cine mediocre pero entretenido.

Me quedo con el discurso de Pedro Almodóvar cuando se llevó el galardón de mejor director, que reivindicó el cine independiente, y las ayudas a las historias que no tienen las facilidades que tiene el cine comercial, pero que tienen una importancia enorme en la cultura audiovisual de nuestro país

El momento más emotivo de la gala, desde mi punto de vista, fue el galardón que recibió Julieta Serrano como mejor actriz de reparto por su papel en ‘Dolor y Gloria’, que a sus ochenta y siete años y tras haber trabajado con Almodóvar en ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’, ‘Entre Tinieblas’ y ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, por fin ha conseguido su merecido premio de la academia. También fue muy emocionante la actuación de Celia Flores (hija pequeña de Pepa Flores) previamente a la entrega del Goya de honor a su madre.

En cuanto al cara a cara entre ‘Dolor y gloria’ y ‘Mientras dure la guerra’ se dividió entre los premios técnicos que ganó la película de Amenábar, exceptuando el premio a mejor actor de reparto (mejor dirección de producción, mejor maquillaje y peluquería, mejor actor secundario Eduard Fernández, mejor dirección artística y mejor diseño de vestuario). Almodóvar consiguió los premios artísticos (Mejor guion original, mejor música original, mejor actriz de reparto, mejor montaje, mejor actor, mejor director y mejor película).

Fuera del enfrentamiento entre las dos grandes rivales de este año cabe destacar el Goya a la mejor actriz que consiguió la estupenda Belén Cuesta, que con su primer papel dramático en ‘La trinchera infinita’ demuestra su enorme talento y gran futuro como una de las mejores intérpretes jóvenes del panorama del cine español. El Goya a la mejor dirección de fotografía para Mauro Herce por ‘Lo que Arde’, película que ganó en Cannes el premio del jurado y el Goya para el mejor actor revelación por el papel de narcotraficante gallego para el actor Enric Auquer de la para mí gran olvidada ‘Quien a hierro mata’ de Paco Plaza.

Me quedo con el discurso de Pedro Almodóvar cuando se llevó el galardón de mejor director, que reivindicó el cine independiente, y las ayudas a las historias que no tienen las facilidades que tiene el cine comercial, pero que tienen una importancia enorme en la cultura audiovisual de nuestro país.

Fue una gala elegante, sobria, sin grandes reivindicaciones políticas, pero bastante aburrida en comparación con su predecesora. Lo único que importa, al fin y al cabo, es que se siga haciendo cine, pero aun más importante, cine de calidad.

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