Los retos de consumo del 2020

Los retos de consumo del 2020

  1. De los alimentos transgénicos se ha desconfiado hasta ahora por su modificación del ADN de modo exógeno a ellos. Muchos de los problemas de salud se debe precisamente a la modificación genética del trigo y de otros cereales; se abaratan los productos, es cierto, pero resulta comprobado que tal modificación no ha sido beneficiosa para nuestro organismo. La ingeniería genética ha avanzado considerablemente. En muy breve plazo de tiempo llegarán al mercado los primeros alimentos diseñados por técnicas de esta nueva edición genética (CRISPR). En Estados Unidos ya están disponibles unos champiñones que gracias a esta modificación no se ponen pardos al cortarse, con lo que se alarga su vida útil y se evita el desperdicio de comida, por lo que no tardarán en llegarnos al mercado europeo. La diferencia fundamental respecto a un organismo transgénico clásico es que su modificación de su ADN no es una modificación ajena a él, sino que la mejora se aplica sobre el propio del organismo, lo cual reduce los riesgos de su absorción por nuestro organismo.
  2. El autoconsumo es un concepto que cada vez se impone con más fuerza; me refiero a la energía solar que los consumidores podemos generar con las placas fotovoltaicas en los tejados de nuestras viviendas. No es comprende que en zonas de máximas horas solares como el Levante y todo el sur peninsular no se consuma este tipo de energía. La energía producida por los productos fósiles está llegando a su fin y es preciso descontaminar lo que su producción ha contaminado necesariamente poniendo en serio peligro el bienestar de la humanidad.
  3. La cocina es el reflejo del cambio de ciclo económico que se avecina; de la abundancia y artificio, de hierbas, flores o guarniciones como complementos ineludibles a todo buen plato, se impone ahora la cocina esencial, la que prescinde de lo accesorio para sumergirse en el alma de productos excepcionales. Hablar de lo superfluo en la elaboración de los platos es complicado, ya que la preparación de viandas con buenos condimentos ha sido hasta ahora esencial en todo fogón que se precie. Sin embargo el signo de los tiempos nos lleva a prescindir de todo aquello que no sea esencial; se acabó aquello de la obsolescencia programada, del usar y tirar, de aquello de lo que se pueda prescindir. Es u reto culinario importante.
  4. Compra responsable e inteligente se nos exige cada vez más a los consumidores. En la misma línea que venimos diciendo, solo hemos de adquirir lo necesario, lo que realmente necesitemos; la cantidad de residuos que generamos por el uso de la abundancia de nuestros recursos impide que nuestro planeta goce de la salud necesaria que ayude a la nuestra humana. Los plásticos inundan nuestros océanos, intoxican nuestros alimentos, impiden la vida de muchos animales acuáticos, terrestres y aves. La producción abundante y barata de los productos que consumimos exigen a cambio la explotación laboral y el abuso de los monocultivos, con la consiguiente pérdida de la calidad de vida de muchos trabajadores así como de los nutrientes necesarios de los alimentos de esta manera cultivados. Hemos de volver a lo esencial, se nos exige ya por doquier, a lo estrictamente preciso. Un reto difícil cuando estamos acostumbrados a la sociedad de la abundancia. Veremos.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.