Junqueras y el Belén viviente

Desde mi asilo republicano y anárquico – por favor, señor encargado de 12 digital, quite usted eso que me busca la ruina-. Bueno, da igual, no lo quite, que si Junqueras es inmune, uno no va  a ser menos ni puede estar acojonado a esta edad y en esta situación con las ruinas que puedan sobrevenir, refugiado aquí, con las hermanas desamparadas. Empiezo de nuevo, desde mi asilo de las hermanas ancianas, tan desamparadas como los hermanos que vivimos con ellas. Creía que nos iban a dejar en paz en Navidades. Creí que se iban a dedicar a meternos películas ñoñas, de esas que chorrean miel y dulzura por todos los poros porque, claro, son tiempos de desear felicidad incluso a los enemigos, de instaurar treguas en las guerras y de hablar de la paz universal como si eso fuera posible. Repasen la historia y vean que no ha habido otra cosa desde que los de Altamira andaban con los grafitis.

Aquellos a quienes no pondría a negociar ni el presidente de mi comunidad de vecinos, andan decidiendo el cotarro con unos tipos que llevan dando el coñazo con la independencia desde que entró en España el primer Borbón

No hay tregua y me han dicho – Sor Gestapo que es una monja que manda más que un Jefe del Estado Mayor y que se entera de todo a través de sus innumerables canales de información- que Sánchez no duerme con la que se le viene encima. Hasta me han dicho que daría la mano izquierda por cambiar al equipo negociador: a la brillante doctora en negociaciones políticas y otras yerbas, señora Lastra, y al candidato a la Comunidad de Madrid, señor Simancas, al que le metieron el “Tamayazo” por la retaguardia sin que se enterara ni de las maquinaciones de Aguirre que fue la presidenta poco después. Pues bien, aquellos a quienes no pondría a negociar ni el presidente de mi comunidad de vecinos, andan decidiendo el cotarro con unos tipos que llevan dando el coñazo con la independencia desde que entró en España el primer Borbón. Ya verán como esto termina como el rosario de la aurora.

Sor Bigotes me sorprende escribiendo el artículo, me quita el bolígrafo y el papel  y me arrastra a empujones hasta la ducha. ¡Qué manía que tiene esta monja con ducharme los días impares, cojones! Dice –Sor Bigotes, secundada por Sor Copón que es su adlater-  que no me burle del rosario de la aurora porque Dios me va a castigar y le respondo que solo hay dos castigos posibles: uno, que me deje embarazado y dos, que me convierta en Villarejo, que tiene más ruinas penales que calles sucias y miseria en el alumbrado la ciudad de Alicante.

Sale un locutor con cara de dar un pésame y dice que el Tribunal de la Unión Europea le ha dado un buen mazazo al Supremo español

Radiante y “espercojado”, como un niño recién nacido con pañales nuevos – lo de los pañales es una verdad absoluta- pero con casi un siglo más, me siento a ver la televisión molestado por una abuela que canta por la niña de los peines y un abuelo que se queja de dolor en las articulaciones – que levante la mano aquel a quien no le duela nada. Y se hizo el silencio-. Sale un locutor con cara de dar un pésame y dice que el Tribunal de la Unión Europea le ha dado un buen mazazo al Supremo español. Dicen que Junqueras es inmune, que es eurodiputado y, por eso mismo intocable. El Puigdemont se troncha como intocable.  Y digo yo: que vengan a este asilo desamparado de hermanas ancianas –creo que me he liado- y ya verán si Sor Bigotes los toca. Los mete en la ducha fijo. A los dos a la vez.

¿Y ahora qué hacemos? Me reconcome la angustia. Junqueras  y Puigdemont son inmunes. El emérito y su primo Orleans son también inmunes, que dice ese del pelo blanco, que sale en la Sexta y tiene un periódico de derechas, que uno hace de testaferro del otro para hacer negocios y llevarse la pasta sin mucho ruido. Aquí todo el mundo es inmune menos yo que no gano para broncas de estas monjas que confunden el asilo con Mathaussen y a los desamparados de edad  con republicanos   de los años cuarenta. No gano para broncas porque Sor Gestapo se ha erigido en directora teatral. Dice que va a montar un Belén viviente. Quiere que yo haga de buey y le he dicho que mi volumen no da para tanto. Podría ser oveja como mucho, pero no buey. No digo que yo no me hayan puesto los cuernos, pero eso es pasado y tampoco hay que remover episodios desagradables, que estamos aquí esperando que cualquier día el padre Caparranas nos de la extremaunción y no hay que enfadarse ni tener subidas de tensión  recordando cuernos pretéritos que y no llevan a ningún sitio.

Huyo de Sor Gestapo, huyo de Sor Bigotes y Sor Copón y me intercepta la Madre Torquemada cuando me empeño en ver cómo queda el asunto de los catalanes. Dice el portavoz de Esquerra que paran todas las negociaciones para formar gobierno hasta que los socialistas se pronuncien. Me quedo perplejo. ¿Hay una sentencia firme? ¿La ha dictado el tribunal supremo que es la instancia tope del país? ¿Puede el gobierno tocar esa sentencia? Me huelo que están queriendo  apuñalar a Montesquieu. En medio del “fregao” sale otra señora  – de derechas según sus trazas- y dice que “a lo mejor en enero tenemos a un etarra de ministro de Hacienda”. Le contesta un tertuliano que como ministro de economía ya hemos tenido a un ladrón. Y va el tío, Cintora creo que se llama, y dice el nombre. Yo lo omito porque, acojonado ante el ambiente, no me quiero tomar el anís del mono del 25 ni las uvas del 31 en el módulo de ingresos de Fontcalent.

Dice el portavoz de los de Esquerra en Barcelona que a ellos la investidura les da igual que  lo que quieren es un referéndum y la independencia

La Madre Torquemada –si la comparamos con la jerarquía europea manda más que Sánchez y casi lo mismo que Jean Claude Juncker o que Ursula Von der Leyen – me dice que me deje de ver política en la televisión y  me dedique a poner mi alma en paz. Esta monja quiere matarme ya y quiere que ensaye el Miserere por si tengo que cantarlo este invierno. ¡Cómo está el patio! Dice el portavoz de los de Esquerra en Barcelona que a ellos la investidura les da igual que  lo que quieren es un referéndum y la independencia. Volvemos a 1714 cuando mandaba un rey con un número anterior a este, Felipe V. Ya el Conde Duque de Olivares quiso meterlos en vereda y no pudo. El general Espartero hablaba de bombardear Barcelona cada cincuenta años. El general Batet Mestres – al que Franco fusiló como agradecimiento a los servicios que prestó a España diciendo que él, franquito, era un profesional del escaqueo- apagó otro pronunciamiento de Companys. Suma y sigue.  Va a ser que esto tiene mal arreglo.

Corto mis reflexiones políticas, no me queda otro remedio. La Madre Torquemada ha atendido mis ruegos. No voy a ser el buey en el belén viviente del desamparado y asilado  hermano. Me han concedido ejercer como oveja. Voy a ponerme el chaleco de borregillo y a ensayar los balidos. Disfruten de la incertidumbre y de las fiestas.

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