Iluminaciones

La Navidad se ha convertido un escaparate mediático para ciudades y políticos locales. Alcaldes y alcaldesas presumen de espíritu navideño con postales, vídeos y eventos llenos de paz y amor. Mensajes plagados de sentimiento, bonitas frases en el muro de Facebook y americanizadas costumbres contagiadas por las tortuosas películas que estas fechas invaden la parrilla de la tv. Regalos y más regalos llegan por mensajero a los pocos días de cliquearlos en la red. La Navidad ya no es lo que era –si es que alguna vez lo ha sido-.

No se habla de los voluntarios de Cáritas en las crónicas del diario, ni de los del Secretariado pastoral penitenciario, ni de Payasosopital

Copiosas comidas y cenas con amigos, compañeros de trabajo y otras especies nos recuerdan que la Navidad ya ha llegado. Escucho en la radio que hay quien dedica su tiempo –y los recursos extra que se almacenan estos días- para ayudar a quien no tiene posibilidades. ¿Será ese el auténtico espíritu de la Navidad? Es posible, pero pasa desapercibido. No se habla de los voluntarios de Cáritas en las crónicas del diario, ni de los del Secretariado pastoral penitenciario, ni de Payasosopital –a quienes va este año parte de la recaudación de la San Silvestre alicantina-. Colmaremos el sentimiento solidario con algún pequeño gesto estos días y luego seguiremos con la rutina. Donar arroz, pasta, aceite o productos de limpieza nos conmuta la pena del sobreconsumo navideño. No se habla de ellos salvo cuando nos toca de cerca o les vemos en un vídeo haciendo felices a quienes una sonrisa les cambia la vida.

La iluminación es un medio para acceder al consumismo navideño. Lo saben en Vigo, en Madrid y en Málaga, donde han competido este año por la espectacularidad y el ingenio luminotécnico

Si hoy salimos a las calles de cualquier pueblo o ciudad de la provincia de Alicante seguro que hay un tema de conversación estrella: las luces de Navidad. La iluminación se ha convertido en una seña de identidad de estas Fiestas. En Alicante llevamos años hablando de ella, por la torpeza con la que los políticos locales la gestionan. La gente espera ver en estas fechas ostentosas iluminaciones abriendo paso hacia los comercios, las atracciones, las cafeterías y los restaurantes. La iluminación es un medio para acceder al consumismo navideño. Nos dejamos llevar. Nos gustan las aglomeraciones, las colas, el gentío por la calle. Lo saben en Vigo, en Madrid y en Málaga, donde han competido este año por la espectacularidad y el ingenio luminotécnico. Les ha salido rentable –dicen- porque la inversión ha multiplicado los ingresos del comercio y la hostelería.

En Alicante no entramos en esa competición. Aquí la mirada está puesta en otro frente. Todavía la limpieza, y el tardeo, y la casa de Papá Nöel… Los representantes municipales se marcan objetivos muy ambiciosos: Un Centro de Congresos en la zona sur, la Estación Intermodal soterrada, el proyecto cultural de La Británica, un frente marítimo peatonal sin coches y carril bici hasta Urbanova. Miran tan lejos que se olvidaron las gafas de cerca. Lo cotidiano, lo sencillo, lo más cercano. La iluminación navideña debería ser una apuesta por una ciudad que alberga todos esos valores que se escuchan en sus discursos: ciudad abierta, sostenible, amigable, acogedora, divertida y creativa. Lugar que sirva de polo de atracción a visitantes de la provincia y territorios limítrofes. Hemos dejado pasar el tren de la navidad del consumo y el gasto impulsivo y no nos hemos embarcado en ningún otro modelo. Echo de menos villancicos por las calles y algo más de espectáculo navideño. Debe ser que –como no soy político- no entiendo bien las prioridades municipales en estas fechas. Puede que los proyectos de los que hablan en los plenos sean la luz que iluminará la ciudad de Alicante en los próximos años, aunque muchos nos empeñemos en pensar en las navidades de hoy.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.