Alicante no existe

La configuración del Congreso de los Diputados dibuja un parlamento donde las territorialidades ganan mucho peso. La falta de una mayoría suficiente para gobernar provoca un nuevo escenario. No es que no haya mayoría con un solo partido, sino que ni siquiera con una coalición entre tres o cuatro agrupaciones de implantación nacional se logra conformar un gobierno. Esta situación otorga la oportunidad de reivindicaciones territoriales a quienes consigan ser imprescindibles para la gobernabilidad. Cambiamos el principio de solidaridad entre territorios por el de «que cada uno se lleve lo que le renten sus votos». No es nada nuevo. Esta ha sido siempre la estrategia de los partidos regionalistas-nacionalistas como PNV, ERC, CIU -ahora PDeCAT-.

Con la idea de aplicar esta doctrina -acaparar para los míos sin importar los demás- nacieron nuevos partidos regionalistas con presencia en el parlamento nacional, como Chunta Aragonesista (1986), PNG (1987) o Coalición Canaria (1993), entre otros. Tal debe ser el éxito que la fórmula se repite cada vez con mayor frecuencia. Esta dispersión política me lleva a una reflexión: ¿La igualdad y solidaridad territorial es solo un concepto de la Constitución Española para que podamos sacar pecho como demócratas?

La nueva concepción del gobierno que se augura rompería los principios constitucionales de Libertad, Justicia e Igualdad que promulga el art. 1.1 de la CE

La culpa de este «sálvese quien pueda» la tienen los grandes partidos, por dos motivos principales: 1) Por no fomentar la política de defensa territorial ni permitir a sus diputados que defiendan en sus provincias los intereses reales de sus vecinos (la disciplina de voto destruye cualquier iniciativa territorial). 2) Por no desarrollar una ley de representación parlamentaria más justa para el conjunto del Estado, que limite la participación de partidos de una sola comunidad autónoma.

La nueva concepción del gobierno que se augura rompería los principios constitucionales de Libertad, Justicia e Igualdad que promulga el art. 1.1 de la CE. Si además, el ejecutivo consiente el reparto desigual de recursos entre territorios estaría vulnerando los Derechos Fundamentales del resto de los españoles y faltando a su deber de promover esos valores, como le obliga a hacerlo el art. 9.2 de la carta magna. Ahora que se acerca el 41º aniversario constitucional conviene recordar que hay una norma suprema en España que nos obliga a convivir respetando estos principios y mirando a los demás para compartir recursos.

Es injusto que un partido que defiende solo intereses de una zona de España tenga capacidad de decisión sobre las políticas generales. Sus decisiones irán únicamente destinadas a favorecer a los suyos, sin importar -nada de nada- los demás.  La representación parlamentaria debe limitarse a partidos que tengan implantación, al menos, en el quince o veinte por ciento de la nación. Es decir, en cuatro o cinco comunidades autónomas, para asegurarnos de que se persigue el bien común, y no solo el de una parte concreta de España. Soy consciente de que es una batalla perdida. El egoísmo territorial se impone a la solidaridad general. No tengo confianza en que eso cambie. Al contrario, estoy seguro de que irá a más.

¿Qué papel juega Alicante en las decisiones parlamentarias? Mucho me temo que los diputados electos del PP, PSOE, Vox y Cs no harán política alicantina

En esta tesitura me planteo: ¿Qué papel juega Alicante en las decisiones parlamentarias? Mucho me temo que los diputados electos del PP, PSOE, Vox y Cs no harán política alicantina. Mejor les irá a los recién llegados de ‘Teruel Existe’ que llevan su mensaje y su declaración de intenciones implícitos en la nomenclatura. El flamante diputado turolense ha avanzado que piensa dar su apoyo a la futura investidura de Pedro Sánchez siempre que le firmen por escrito un cuadro de inversiones para infraestructuras, autovías prometidas desde hace años y medidas para paliar la despoblación. De momento ya se ha firmado este viernes un RD con treinta millones para este fin. El diputado no puede malgastar su voto a cambio de nada, sus electores nunca se lo perdonarían.

Quizá es el momento de reivindicar que ‘Alicante también existe’ y pensar en nuestros intereses particulares.

Si deseas aportar tu opinión sobre esta noticia, por favor, deja aquí tu comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.