Los penados del procès, las elecciones y los beneficios penitenciarios

He dejado por unos días el Mad Pilot, mi cubo de quintos y mi colchón hinchable. Pongámonos serios. Veo un día sí y otro también las calles de Barcelona colapsadas. Bloquean los accesos al aeropuerto, rodean la delegación del gobierno, la jefatura de policía, la conselleria de interior… Impiden el acceso a quienes quieren viajar desde la estación de Sants, cortan las autopistas en el lugar que les sale del forro, no dejan entrar a clase en las universidades  y parece, o quieren hacernos creer, que no pasa nada. Marlaska, bien mandado por su superior, le quita hierro al asunto: “solo un problema de orden público”. El legítimo derecho de manifestación, la libertad de expresión estrangulan a una comunidad, a una ciudad, a una industria y a un comercio – es decir, a  una economía – que no tardará en pegar el petardazo.

El “sunami democratic” – cuya pagina web ha sido cerrada por el juez Castellón- tiene a Torra hundido en la esquizofrenia –  esquizós más frenós, del griego, quiere decir personalidad dividida-. Torra, máxima autoridad en la comunidad autónoma, empuja a los integrantes del sunami para que se manifiesten y hagan visible su rechazo al Estado. Por otro lado, tiene que mandar a los mozos de escuadra a que les peguen palos para contener o disolver las manifestaciones en la medida de lo posible. Ahora anuncian una investigación a fondo sobre el comportamiento de los mozos y no dicen nada del comportamiento de aquellos a quienes han dado en llamar, suavemente, “los radicales”. Estoy convencido de que Torra no hace uso del matrimonio desde tiempos remotos, no se la puede encontrar entre tanta tensión y tanta incoherencia. El paripé de Torra es insoportable para cualquier ser mínimamente racional.

Los policías rodeados –practicando la formación romana en tortuga-, los contenedores ardiendo, los comercios saqueados, los periodistas con cascos como si estuvieran en la frontera de Siria con Irak, me parto cuando alguien me dice que todo  son manifestaciones espontáneas

Viví unos cuantos años en el País Vasco, a finales de los ochenta y principios de los noventa – que ya no recuerdo bien las fechas lo mismo que Rocío Monasterio no sabe desde cuándo es arquitecta-. Lean ustedes “El arte de la guerra” de Sun Tzu, escrito en el siglo VI antes de Cristo. Lean “De la guerra”, escrito por Karl Von Clausewitz en el siglo XIX o lean “Insurrección en Euskadi”, escrito por Julen Madariaga – uno de los fundadores de la extinta banda armada- y que es una vulgarización de los anteriores, un Manual auténtico de guerrilla urbana que practicaban los de la “kale borroka”, siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. Me parto, en mi colchón hinchable, en los bancos de cualquier plaza o en los cajeros automáticos en los que dejo caer mi triste anatomía, cuando alguien me dice que, los policías rodeados –practicando la formación romana en tortuga-, los contenedores ardiendo, los comercios saqueados, los periodistas con cascos como si estuvieran en la frontera de Siria con Irak, me parto cuando alguien me dice que todo  son manifestaciones espontáneas. Eso está más planificado que mi estrategia para llevarme al catre a quien ella sabe y se resiste –poco, la verdad- tratando de evitar lo inevitable.

Hoy lo han confirmado todos los telediarios por si no estaba lo suficientemente claro. Sale la líder de Acción Nacional Catalana, una tal Elisenda Paluzie, y afirma  que “la violencia, los contenedores en llamas y las pedradas a la policía, hacen visible internacionalmente el conflicto y, por eso mismo, son algo positivo”. Sale el líder de ERC y hace una afirmación calcada de todos los terroristas que en el mundo han sido – lean mi obra “Criminalidad organizada. Los movimientos terroristas” y perdonen la publicidad-. Está claro que las doctrinas del médico argelino Fran Fanon en “Los condenados de la tierra” o las del brasileño Carlos Marighella en su “Mini-Manual del guerrillero urbano”, se transparentan en las declaraciones que hablan de que “la sentencia del Supremo es violencia” y que “la primera violencia es la del Estado”. Busquen un solo filósofo del derecho en el mundo que no afirme que el uso de la violencia es patrimonio exclusivo del Estado porque lo del “ojo por ojo” se entiende como salvajismo puro.  Expresiones calcadas  del pensamiento etarra que a mí – no  me lo ha contado nadie, a mí personalmente en más de treinta cárceles de toda España-  etarras de distintos pelajes me han dicho textualmente. “La nuestra es una violencia de respuesta a la violencia previa que el Estado ejerce contra nuestro pueblo”. El PNV, que tenía permanentemente su ventanilla abierta para atender cariñosamente a etarras y familiares, supo distanciarse, cosa que no han hecho estos porque aquí solo hay guerrilla urbana, kale borroka,  y no actividad terrorista flagrante. Son los defensores del procés en la calle.

En esas estamos cuando piden diálogo y diálogo. Señor Torra y demás colegas en métodos y fines: Sánchez no puede dialogar porque lo que ustedes pretenden no se les puede conceder ni permitir bajo ningún concepto. La Constitución lo impide. La soberanía reside “en el conjunto del pueblo español” y no se puede uno autodeterminar por parcelas. Para cambiar eso, como para transformar esto en una república – eso querría yo- hay que ganar las elecciones por mayoría absoluta y cambiar la Constitución con un referéndum “ad hoc”. Son las reglas del juego. En Europa y en el siglo XXI no parece que estemos para revoluciones. Ahora viene el drama de Sánchez. La derecha en bloque – son tres en uno, como la Santísima Trinidad, como el aceite ese que desatasca tornillos oxidados, el trifachito de Colón-.

Queremos que retornen las competencias penitenciarias, dice Casado, cuando han estado lustros en el gobierno y nunca se les ha ocurrido pedirlas

Las previsiones electorales que publica  Tezanos,  más abuelo que yo que cobra CIS, no se las cree nadie. Están más cocinadas que el hígado encebollado que me ponían  en la mili. La salida de Franco en helicóptero no ha movilizado ni ha servido para disparar al votante de izquierdas porque el PSOE se está manifestando como derecha de toda la vida – vean todos los altos cargos que subsisten, reafirmados por él, desde la época Rajoy-. Hay una clara tendencia a la baja en la calle y un peligro real de que el trío de Colón consiga gobernar. Todos utilizan a Cataluña en la campaña electoral que dura ya mucho más de lo deseable. ¿Va a darles usted indulto?, preguntan una y otra vez los del trifachito. Queremos que retornen las competencias penitenciarias, dice Casado, cuando han estado lustros en el gobierno y nunca se les ha ocurrido pedirlas. Por ejemplo, cuando Aznar hablaba catalán con Pujol pudo hacerlo y no se le ocurrió.

Los penados de procés no necesitan ningún indulto. He leído – negro sobre blanco en un medio nacional- que viven como dios y que lo suyo es un veraneo en un spa comparado con la vida de cualquier otro interno de las cárceles españolas. Los catalanes tienen una interpretación peculiar del reglamento penitenciario. Vean si no la salida exprés de Jordi Oriol, puesto en la calle a velocidad supersónica, tras ser condenado a dos años y medio por corrupción en el caso de las ITV. Los beneficios penitenciarios – entendidos como la antigua redención de penas, esa que ganaban a pulso quienes construían la mansión del Prior, reverendo Cantera- no existen. Ya verán cómo se retuerce el reglamento para – en nombre de la reinserción social, el equilibrio psicológico de los penados, la integración familiar de los mismos, etc…- ponerlos en la calle sin que suene, por el momento, la palabra indulto.

No crean que eso lo hacen solo los catalanes, no. Hay un favoritismo clarísimo en el caso Urdangarín, que va a ejercer el apostolado en coche oficial a más de cien kilómetros de la cárcel donde cumple por voluntad propia. Recuerden el tercer grado supersónico que otorgó la derecha reinante en la cárcel segoviana de Perogordo al Sr. Carromero que había venido condenado de Cuba por homicidio imprudente en un accidente de tráfico. Es una broma lo de la justicia igual para todos. Sánchez, se reúne compulsivamente, con nocturnidad, en diarios y festivos con su gabinete asesor ¿Qué hacemos con Cataluña para que no nos destroce las expectativas de Tezanos el 10-N? ¿Los metemos en vereda? ¿Hacemos como que no pasa nada? ¿Ignoramos el pollo que tienen montado? ¿Miramos para otro sitio y decimos que tras el 10-N se van a enterar de lo que vale un peine?

Ese asunto, la economía, el empleo y la inmigración son la madre del cordero de estas elecciones inciertas. Voy a ver si en alguna iglesia alicantina se celebra alguna novena para que el trifachito no gobierne y me apunto.

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