¿Y si gana el PP?

Hoy me ha dado por analizar lo alejados que están algunos políticos de la realidad del común de los mortales.  Nos separa una burbuja de cristal desde donde nos miran, sonríen y se hacen selfies con nuestras caras de fondo. Luego, vuelven a su mundo. Los políticos de ahora utilizan un metalenguaje para hablar entre ellos, y con sus incondicionales, que no conecta con la población. Nuestros problemas son otros, distintos a los titulares que ofrecen cada día. No es de extrañar que los resultados del CIS sobre la preocupación de los españoles sitúe a la clase política entre las tres preocupaciones más destacadas. En ese barómetro de opinión, la mayoría de los encuestados califica de mala -39’6%- o muy mala -37’3%- la situación política actual –CIS septiembre 2019-. Pero hablan de otra cosa y no se dan por aludidos. Que si Franco, que si las cunetas o la memoria histórica sesgada a la que nos tienen acostumbrados. O los cuatro días de trabajo a la semana del nuevo partido. Que se venga primero a la provincia de Alicante a conocer las horas que se trabaja en el calzado y otros sectores manufactureros -con o sin contrato-. Que arregle eso y luego pida menos horas para funcionarios y políticos. Dice que quiere arreglar la vida de la gente. Será la de su gente, claro.

Me indigna que estos asuntos adquieran un protagonismo superior a los que se escuchan cada día en las calles de los pueblos y ciudades alicantinas. Mientras tanto los políticos ahí siguen, inalterables con sus discursos y alejados de la realidad. En España hemos sufrido un proceso de italianización de la política. Gobiernan a golpe de encuesta y radicalizan sus mensajes contra el otro. Es la dinámica perversa en la que estamos atrapados. A mí me cansa someramente, y me aburre, y me enfada. Queremos políticos aptos para ejercer la política. Los líderes nacionales con aspiraciones al cargo ejercen un liderazgo mediocre.

Los políticos de hoy en día son demasiado previsibles, y aburridos de narices. Se alinean en sus dogmas y generan corriente de opinión para sus fieles. Hablan y hablan, pero no dicen nada

La vida no siempre discurre como uno se la plantea. A veces el destino se guarda una carta, y la muestra cuando menos te los esperas. Los políticos de hoy en día son demasiado previsibles, y aburridos de narices. Se alinean en sus dogmas y generan corriente de opinión para sus fieles. Políticos, afiliados y medios de comunicación afines repiten una y otra vez el mensaje que ha confeccionado el aparato del partido. Hablan y hablan, pero no dicen nada. Y pretenden convencer de nuevo al electorado.

Hoy reflexiono desde mi pequeña huerta, rodeado de recuerdos de mis mayores. Entre golpe y golpe de azada -mientras preparo la mini parcela de la casa familiar para plantar habas y tomates- me sorprendo hincando la herramienta de labores en la tierra cada vez con más fuerza. La razón es que no dejo de pensar en el submundo en el que habitan los políticos de este país. Alcanzo a enumerar algunos de los problemas que -en mi escaso conocimiento- creo que son de los que ahora deberían hablar: las cifras del paro; la economía sumergida; el brote de cierre de empresas de calzado que está azotando en la provincia; los problemas de los agricultores alicantinos; el empleo de los jóvenes y sus cotizaciones; la solución a las personas que -tras una vida trabajando- no tienen cotizado para una pensión digna; el modo de mantener abiertas las empresas tradicionales y algunas fórmulas para atraer nuevas iniciativas empresariales; la caída del ahorro que ralentiza el consumo o los efectos que traerá el Brexit duro, con el que esta provincia tiene mucho que perder.

Las listas al Congreso de Diputados por la provincia de Alicante son calcadas a las anteriores. Y las de sus jefes en Madrid. ¿Volveremos a votar lo mismo? ¿Demostraremos la actitud borreguil que nos ha traído hasta aquí? Entiendo que muchos sí lo harán -porque se declaran incondicionales- pero confío en que habrá un giro.

Cuando un político habla de ralentización de la economía, más vale que nos preparemos bien porque se acerca ‘una crisis de las gordas’

Mientras el gobierno en funciones escenifica su papel preparatorio para las elecciones del 10N, los expertos en economía avisan de tempestad. Nos alertan de que vayamos preparando los paraguas y ajustemos nuestros cinturones por lo que pueda venir. Cuando un político habla de ralentización de la economía, más vale que nos preparemos bien porque se acerca ‘una crisis de las gordas’. La historia nos demuestra que cuando la economía va mal, el PP crece, y cuando va bien el socialismo llega al poder con promesas de gasto. No sé si somos conscientes de la que se avecina, o si dará tiempo a que nos percatemos de ello antes de echar la papeleta. Todo indica que van a tener que pactar unos con otros para formar gobierno, aunque el 10N por la noche puede que nos llevemos alguna sorpresa. Ya que estamos encuestizados, una de ellas dice que ‘si se produce la misma participación de los comicios del 26 de julio de 2016, el PP lideraría un bloque de derechas que alcanzaría la mayoría absoluta –Infolibre septiembre 2019-.

Menuda cara se le quedaría a Pedro Sánchez si gana el PP y la derecha suma. Y a Iglesias y a Errejón. Todo es posible.

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