‘Mientras dure la guerra’:  Unamuno alzándose contra el horror

La historia del cine español está llena de películas de la guerra civil, tanto es así, que uno de los grandes tópicos del típico espectador al que no le gusta, o directamente se niega a ver cine español es el de decir: “otra más de la guerra civil, no saben hacer otra cosa”. Esto es totalmente falso, ya que si nos comparamos con el cine estadounidense, la proporción de películas sobre la guerra de Vietnam al lado de nuestras películas sobre la guerra civil es infinitamente menor.

Estamos ante un tema delicado, pese haber pasado más de 80 años, las heridas siguen abiertas y las discusiones a pie de calle (gracias a nuestros maravillosos políticos que en cuanto pueden avivan un poquito más el fuego siempre con intereses partidistas). Lo interesante de la última película de Alejandro Amenábar, y que diferencia a ésta de la mayoría de títulos, es que está centrada en la figura de Miguel de Unamuno. A partir de aquí, nos cuenta una historia de la manera más imparcial posible, centrada en el alzamiento militar de Salamanca en 1936, enfocándose sobre todo en la eliminación de cualquier tipo de prejuicio a la hora de posicionarse hacia uno u otro bando. Este tono honesto, equilibrado y diferente al habitual la hace única. Gracias a centrar el punto de vista y el protagonismo en Miguel de Unamuno,  hombre contradictorio donde los haya; apoyó a la República, fue diputado, pero al observar su devenir hacia un estalinismo extremo la abandonó para apoyar al ejército nacional sublevado al que también abandonó al ver las atrocidades que se sucedían durante la guerra. Este personaje tan especial refleja lo importante de la razón y el pensamiento crítico; que no existen blancos o negros absolutos, que no hay nada malo en cambiar de opinión cuando las cosas en las que creías ya no te parecen bien.

Lo mejor son sin duda alguna las interpretaciones, destacando por encima a un enorme Karra Elejalde que demuestra que es capaz de ponerse en la piel de cualquier tipo de personaje

Amenábar ha vuelto a un cine en el que se siente cómodo. En ‘Regresión’ demostró su calidad técnica, pero también se notaba que su “zona de confort” está contando historias desarrolladas en España, siendo el resultado de su última película algo así como un telefilm, muy por debajo de su calidad habitual. ‘Mientras dure la guerra’ tampoco aporta nada excesivamente brillante a su filmografía, demuestra que tiene una gran capacidad para generar ternura y emocionar al espectador, como hizo en ‘Mar adentro’, en este caso la relación entre Unamuno y su nieto recuerda a la de Ramón Sampedro con su sobrino. La ambientación también es un punto fuerte, y como siempre su talento como compositor de una banda sonora que acompaña eficazmente el transcurso de la película. Lo mejor son sin duda alguna las interpretaciones, destacando por encima a un enorme Karra Elejalde que demuestra que es capaz de ponerse en la piel de cualquier tipo de personaje y encontrarse cómodo en todos los géneros.

Parece que el propósito de Amenábar es crear cierto tipo de conciliación o acercamiento entre la sociedad española siempre tan polarizada, aunque mucho me temo que no va a servir de nada, porque si por algo nos caracterizamos los españoles es por ser tercos como una mula. Se agradece muchísimo el intento. Ojalá nuestros políticos fueran un poco más como Unamuno.

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