Colillas en la arena

Hemos mutado en una diversa y multicultural sociedad. Con una aparente sensibilidad humana –ambiental y global de la convivencia–, el grupo social del que formamos parte se identifica con unos valores sostenibles e integradores. Es solo una apariencia. No es real. Hoy todo el mundo se cuelga las etiquetas de los nuevos tiempos: tolerantes con el diferente, con los colectivos minoritarios, con las clases oprimidas, los grupos sociales deprimidos y las iniciativas respetuosas con el medio ambiente. Son cosas de los tiempos que vivimos, pero muy lejos de la realidad.

La auténtica implicación social se ve en las calles de nuestra ciudad. Mirar a la gente a los ojos, dar los buenos días, ceder el sitio en el autobús, dejar pasar o abrir la puerta a quien llega a la vez y respetar las calles, los espacios públicos y los parajes. En vez de llenarlos de basura.

La única manera de que aprendamos es a base de talonario. Las multas a los comportamientos incívicos son imprescindibles para regular la convivencia

Esta mañana he paseado por Alicante -aprovechando que estoy de vacaciones- y he ido observando el suelo al caminar. Chicles pegados en las aceras, colillas, papeles, bolsas de plástico y envoltorios de todo tipo. Las calles de Alicante seguirán siendo un vertedero si quienes lanzan estos elementos al suelo no cambian de actitud.

¿Deben multarse las conductas poco cívicas? Yo creo que sí, sin dilación. Es la única manera de que aprendamos, a base de talonario. Soy de los que piensa que las medidas coercitivas son ahora más necesarias que nunca. ¿Concienciación? Imposible. Vivimos en una sociedad que pierde valores de comunidad y no respeta al colectivo. Nos escandalizamos en las redes sociales por los incendios que se producen en nuestros parajes. Y hay quien corta las calles por el desastre del Amazonas –con gran implicación social-. Pero somos incapaces de recriminar las acciones incívicas que vemos a diario. Nadie se manifiesta por la falta de civismo del que vive aquí. Miramos a otro lado para no meternos en líos.

En la playa las colillas forman parte del ecosistema. Tumbarse en cualquier hueco de la arena y escarbar supone localizar cuatro o cinco –nuevas, del día, recién fumadas-. Si en la sombrilla de al lado están fumando, al irse ya sabes lo que dejan: la huella de su paso por la playa en forma de pequeñas almenas hincadas boca abajo. Una colilla tarda más de diez años en descomponerse. Lo vemos y no hacemos nada. “Lo que está fallando es la denuncia vecinal cuando vemos a esta gentuza hacer eso[1]”. En Suecia los vecinos denuncian las conductas incívicas de sus conciudadanos, avisando a la policía por quien saca la basura a deshoras o si ven a alguien ensuciar los espacios públicos. Eso aquí está mal visto. Mejor cambiar de dirección la mirada.

Un cigarrillo encendido cae por la ventana, y un papel al suelo, y latas de refrescos vacías en los alcorques de los árboles y en los descampados, y cacas de perros…

Oropesa ya prohíbe fumar en sus playas. Valencia y Cullera estudian hacerlo. La Generalitat ha puesto en marcha el programa «playas sin humo», al que podrán adherirse los municipios costeros que lo soliciten. Algunos ya lo han incluido en sus planes de futuro. ¿Y si lo aplicamos en Alicante?

Se genera un debate encarnizado en las redes sociales –el patio de vecinos donde se comentan las cosas sin pudor–. Y entre los balcones lo discuten los vecinos. Y veo un cigarrillo encendido caer por la ventana, y un papel al suelo, y latas de refrescos vacías en los alcorques de los árboles y en los descampados, y cacas de perros… Son cosas de esta diversa y multicultural sociedad. Magnificamos la pajita en el ojo ajeno sin apreciar la viga en el propio. Conciencia global e incivismo local.

[1] Esta frase la escribió mi amigo Juan Carlos Pastor en Facebook hablando de este asunto

2 thoughts on “Colillas en la arena

  1. Muy buena reflexión, pues al talonario, no podemos permitir q nuestra bella ciudad tenga una imagen como la q tiene ahora, yo considero q si no Le ponemos nombre y apellido a esto, si lo dejamos al libre actual de nuestra sociedad, eso y otras actitudes harán q nuestra ciudad sea un basurero..

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