Actualidad Manuel Avilés Opinión

Suspensos de empleo y sueldo

Con 900 euros no puede vivir una familia con dos hijos, mientras un diputado, aparte del sueldo, tiene casi cuatro mil euros de dietas para vivienda y comida. ¿Ellos van a base de gamba roja de Denia y los pobres a base de patatas cocidas?

Cuando un trabajador público –he dicho trabajador público no paseante de folios o  merodeador de pasillos que aprobó una oposición de medio o mucho pelo y vive como Dios, cobrando cada mes sin dar chapa-. Repito, cuando un trabajador público prepara un lío de tres pares, la caga  clamorosamente, mete las patas hasta el fondo o las manos en donde no debe, se instruye una información reservada y se intenta averiguar las causas del desastre. Delimitadas las responsabilidades, se instruye un expediente y si la falta es muy grave, se le suspende de empleo y sueldo – es una de las posibles sanciones- y se ve hundido en la miseria, buscando trabajo de vigilante jurado, de expendedor nocturno de gasolina, de portero de discoteca o de recogedor de cartones – dicho con todo el respeto a quienes desempeñan tan honradas profesiones.

Yo escribo, como decía el gran Scott Fitzgerald, miembro de la generación perdida de los felices años veinte, los de la gran depresión, los de la ley seca y el auge de los gánsteres, los de Al Capone y otros traficantes de dinero, de armas y de cadáveres. Repito, que hoy estoy un poco abuelo diletante y alzheimeroso, escribo, como diría  Fitzgerald, desde “la autoridad que me da el fracaso”. Lo confieso solemnemente: soy un fracasado total. Parecía que apuntaba maneras, decía el maestro de mi pueblo: “Este niño es muy listo, llévelo a estudiar que llegará lejos”. Y he llegado: desde la nada hasta las cotas más altas de la miseria, que diría Marx –Groucho-. Me han robado, me han difamado, me han puteado, me han secuestrado, me han amenazado, me han intentado matar… Salvo subirme en globo y ponerme mirando a Cuenca me han hecho de todo y… fracasado he visto cómo las medallas y las jubilaciones sustanciosas e inmotivadas se las llevaban quienes jamás salieron de la moqueta y el aire acondicionado. En lugar de tener un chaletazo en la playa y un piso en Luceros para ver las mascletás sin pasar por las horcas caudinas de los enchufados, he pasado de dormir en un cajero automático a dormir en el Mad Pilot, frente al tanatorio de San Vicente, para que me pille cerca La Parca si tiene a bien recogerme. Su dueño, cuando me presenté con la colchoneta hinchable para sobar fresquito en medio de la canícula imperante, me dijo con tono autoritario: “Para estar aquí hay que consumir”. Saqué tres euros – todo mi capital- y pedí lo que está de moda: un cubo de seis quintos para pasar la noche. Está barato el vicio. Consumiendo, conforme el dueño exigía, me tragué, hasta que, vencido por el sueño, caí redondo en brazos de Morfeo y se me acabó el cubo, toda la programación de las 24 horas de televisión española.

Vi cantar a un diputado del PP, dedicándole una copla de Manolo Escobar a Quim Torra. Patético. No entonaba mal el representante de las derechas pero me tendría que hacer compañía en el Mad Pilot si tuviera que ganarse la vida con coplas más pasadas de moda que las de Concha Piquer. Escuché a Rivera –Primo de- hablar de “la banda de Sánchez”. Habló quién pudo de bandas. Él, que tiene un partido del que cada día desertan unos cuantos tan pronto se coscan del percal y que está formado de retales y tránsfugas de otros. ¿Le digo nombres, desde Bauza a Soraya Rodríguez, desde Mesquida a Silvia Clemente?  Vi a Casado invocar al pueblo español al que no representa –al menos a mí y a otros cuantos millones que jamás le votaremos- y dar la paliza de nuevo, usando un tema podrido: “Es insólito que Sánchez pida nuestra abstención mientras negocia con los defensores de ETA”. Vamos a ver, ¿no hemos estado treinta años diciéndoles a los etarras que articularan sus pretensiones en los foros  institucionales? ETA ya no existe, no pega ni un tiro hace diez años o más. ¿Quieren dejar de hablar de la amenaza etarra quienes jamás supieron lo que era acojonarte cada vez que dabas al arranque del coche? ¿No andan  –ellos mismos lo son- en comunión estrecha con los franquistas y Franco mató en un día más que todos los etarras en cincuenta años? ¿Por qué no miramos hacia adelante y hacemos que el país ande?

Con 900 euros no puede vivir una familia con dos hijos, mientras un diputado, aparte del sueldo, tiene casi cuatro mil euros de dietas para vivienda y comida. ¿Ellos van a base de gamba roja de Denia y los pobres a base de patatas cocidas?

Veo –entre el sueño y los vapores del cubo de seis quintos – 3 euros- a Pablo Iglesias ponerse digno y pedir mil veces respeto para sus más de tres millones y medio de votantes. Entiendo que quiera rentabilizar sus cuarenta diputados. No entiendo que haga demagogia barata anunciando imposibles. De acuerdo en que con 900 euros no puede vivir una familia con dos hijos, mientras un diputado, aparte del sueldo, tiene casi cuatro mil euros de dietas para vivienda y comida. ¿Ellos van a base de gamba roja de Denia y los pobres a base de patatas cocidas? Esto hay que arreglarlo pero si, de golpe, hablas de subir el salario mínimo a mil doscientos pavos, los capitalistas se asustan, echan el cerrojo y sube el paro de manera vertiginosa. No hablo de memoria. Intenta –con una licenciatura en historia, por ejemplo, que es una disciplina apasionante- y con cincuenta años, encontrar un trabajo. Te veo pidiendo las ayudas sociales y compartiendo colchoneta conmigo en el bar de los cubos de quintos, para disfrutar del aire acondicionado.

Veo a un Pedro Sánchez suplicante. ¿Cuántas veces he dicho que el PSOE es un partido de derechas? Me ratifico. Veo a Sánchez suplicante ante la derecha, tirándole continuamente los tejos a Casado y a Rivera en actitud orante

En medio de esto – reconozco la dificultad, ojo, que esto no es una pera en dulce-, veo a un Pedro Sánchez suplicante. ¿Cuántas veces he dicho que el PSOE – que lleva ya un año largo gobernando- es un partido de derechas? Me ratifico. Veo a Sánchez suplicante ante la derecha, tirándole continuamente los tejos a Casado y a Rivera – Primo de- en actitud orante, pidiéndoles que “se abstengan y me permitan gobernar”. Una y otra vez recibe sus broncas y hasta el desprecio en voz alta de Arrimadas, aprendiz de pija -de gestos cuarteleros la llama Juan Carlos de Manuel acertadamente-. Hable usted, Don Pedro, con la izquierda real, con los podemitas y los rufianes, con los bildus y los compromis y déjeles claro que si votamos, en un año, más veces de las que hacemos uso del matrimonio, la abstención superará el cuarenta por ciento otra vez y la derechona unida triunfará. Mientras tanto convendría, ya que lo están haciendo tan mal y no están dando ni golpe, suspender de empleo y sueldo a todos los diputados. Cuando no vieran un duro a fin de mes – sabemos que es lo que principalmente los mueve- tardaban una tarde en ponerse de acuerdo.

P.D.  Mi amigo Pedro Nuño es un crack. Me cuentan – no lo he leído- que publica en su periódico una crítica de la Cena de Época con motivo de la publicación de “El barbero de Godoy”, incluso llega a decir que fue una cena divertida. Ha oído campanas y no sabe dónde. La Cena de Época con motivo de la publicación de “El barbero de Godoy” tendrá lugar el próximo 9 de agosto en El Maestral. Aún no ha sido, Nuño. Eres un crack en tu faceta de adivino, y sí, va a ser una cena muy divertida. Estás invitado, previo pago de su importe, como lo estamos todos.

¡Señor, llévame pronto!

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