Actualidad Jorge Cremades Opinión

Un berenjenal político

Si Sánchez sale de este berenjenal político en que se ha metido y es finalmente investido, se mete de plano en otro berenjenal más espinoso y complejo aún cual es un "gobierno de coalición" entre socios que, hasta ellos mismos, se auto reconocen antagonistas en demasiados temas sustanciales

Cualquiera que haya seguido con cierto interés el debate de investidura de Pedro Sánchez será consciente del tremendo berenjenal político en que se han metido nuestros representantes en el Sancta Sanctorum de la Democracia como es el Congreso de los Diputados. Y aunque probablemente mañana se pueda superar en segunda votación (sólo necesitará más síes que noes) el fracaso de la primera votación, en la que Sánchez, después de casi tres meses de tiempo para negociar, sólo ha conseguido sumar a sus 123 diputados al diputado de Revilla, siendo los noes a su investidura 170 y 52 las abstenciones, este patético debate de investidura quedará para los anales de la historia parlamentaria como un esperpento, no ya para conseguir con él o no ser investido Sánchez como presidente, sino, lo que es peor, para conformar después un gobierno serio y viable, salvo que, como algunos de sus hipotéticos valedores le han dicho, lo que pretenda sea gobernar en minoría por «decreto ley» tal como ha hecho desde que consiguiera ser aupado por ellos al poder tras la moción de censura a Rajoy y conformar el rocambolesco «gobierno Frankenstein», tal como lo bautizó Rubalcaba. Un esperpento insoportable en el que, tras un extenso discurso del candidato, al estilo de Fidel Castro, plagado de generalidades y buenas intenciones, que podría suscribir la inmensa mayoría de la Cámara, pero sin entrar para nada en el principal problema de España como es el secesionismo catalán, ha destacado no ya por el esperado enfrentamiento con PP y Ciudadanos, a quienes Sánchez pedía reiteradamente abstenerse «por responsabilidad y altura de miras» para facilitarle la investidura a pesar de que ambos le habían dicho varias veces que no, sino por el virulento desencuentro con Iglesias a quien había vetado días antes para entrar en su gobierno y le había tildado de antidemocrático a pesar de llenarse la boca de decir que Podemos era su opción preferencial como aliado, sabiendo además que sin los votos de Podemos era imposible conseguir la investidura. Y ante tamaño espectáculo de virulento enfrentamiento con el hipotético principal socio, el resto de socios de la moción de censura, a los que en buena parte también necesita Sánchez además de Podemos, quedaba estupefacto viendo que se desvanecían sus expectativas de un nuevo gobierno Frankenstein, que siempre han defendido por activa y pasiva frente a un gobierno fuerte de otro signo, mientras en sus discursos presionaban a Sánchez e Iglesias para que se pusieran de acuerdo condicionando incluso su voto a que el acuerdo se materialice, pero sin dejar de criticarle con cierta dureza las contradicciones e incoherencias de la trayectoria de Sánchez. Y es que ni adversarios, ni presuntos socios entendían que Sánchez pidiera abstenerse a PP y Cs, apelando a la responsabilidad, cuando él hasta prefirió marcharse del Congreso para no abstenerse cuando el PSOE decidió finalmente una abstención parcial para facilitar por responsabilidad la investidura de Rajoy que incluso tenía más diputados de los que hoy tiene Sánchez; ni entendían que, como si tuviera mayoría absoluta, despreciara a Iglesias, su proclamado socio imprescindible, y le pusiera a caldo públicamente mientras aceptaba que miembros de su Ejecutiva, propuestos por el vetado, sí pudieran ser ministros…. ¿Qué haría el PSOE si otro partido obrara con su líder tal como él ha obrado con IUPodemos? ¿Qué haría Sánchez si fuera vetado personalmente por otro dirigente político que aceptara como buenos a otros miembros de su Ejecutiva? Obviamente no es Sánchez precisamente el más idóneo para pedir nada a nadie por responsabilidad, ni para ningunear a Podemos o a cualquier otro partido mientras negocia con ellos su investidura, ni para dar lecciones de coherencia política a nadie, cuando su trayectoria está preñada de incoherencias manifiestas y sonadas rectificaciones múltiples.

Si Sánchez sale de este berenjenal político en que se ha metido y es finalmente investido, se mete de plano en otro berenjenal más espinoso y complejo aún cual es un «gobierno de coalición» entre socios que, hasta ellos mismos, se auto reconocen antagonistas en demasiados temas sustanciales

Y es que Sánchez, creyéndose en el derecho sacrosanto de ser investido Presidente con sólo 123 escaños (ya gobernó cuando sólo tenía 85; eso sí, por decreto ley) y, por tanto, el resto de opciones políticas en el deber de investirle por mera responsabilidad, ha tenido la desfachatez de presentarse a la investidura sin pacto cerrado alguno con nadie, cuando hablaba de la malsana soledad de Rajoy porque era incapaz de conseguir una mayoría suficiente…..y, obviamente, pasa lo que pasa, el estrepitoso fracaso y la soledad en esta primera votación a pesar de haber tenido que ceder a última hora aceptando un «gobierno de coalición» que le exigía Podemos desde el principio, pero sin entender que «coalición» supone pactar un proyecto con otros y compartir proporcionalmente los ministerios para materializarlo en favor del bienestar general, requiriendo entre los socios una supuesta lealtad institucional y una confianza, que, visto lo visto, ni se da entre Sánchez e Iglesias, ni entre PSOE e IUPodemos, ni, mucho menos, entre la mayoría del resto de sus socios de la moción de censura, que luego le tumbaron cuando les convino…..Por tanto, si Sánchez sale de este berenjenal político en que se ha metido y es finalmente investido, se mete de plano en otro berenjenal más espinoso y complejo aún cual es un «gobierno de coalición» entre socios que, hasta ellos mismos, se auto reconocen antagonistas en demasiados temas sustanciales, lo que puede hacer saltar por los aires el proyecto en cualquier instante. Discrepancias sustanciales entre Sánchez e Iglesias que, no sólo amenazan la investidura, sino que, peor aun, amenazan la futura gobernabilidad del Estado, como han evidenciado en el debate de investidura, donde Iglesias, es decir Podemos, alega que la obligada oferta de coalición ha sido «sólo decorativa», para salir del paso, mientras le advierte de que «sin un acuerdo con nosotros, no será presidente nunca», de que «no nos dejamos pisotear por nadie», dejándole claro que «somos una fuerza humilde pero no nos vamos a dejar pisotear ni humillar» e instándole a que «cuente lo que nos ha ofrecido, no somos un mero decorado» y a que, en todo caso, «usted tiene otra opción que es hacer caso al señor Tezanos y convocar nuevas elecciones, pero así usted no será presidente de España nunca». Por su parte Sánchez, el vetador de su socio Iglesias, le contesta que «el mundo no empieza ni acaba con usted; la oferta socialista es generosa, nada tiene que ver con elementos decorativos» y le amenaza tajante: «piense mucho en votar en contra, con la ultraderecha; si vamos a elecciones también tendrán que asumir su responsabilidad»……y algún efecto habrá tenido dicha amenaza cuando, curiosamente, Irene Montero votaba «no» telemáticamente al estar ausente en el Hemiciclo, mientras Podemos se abstenía, evidenciando que cambiaron el sentido del voto, que en principio era «no», como votó Irene a un futuro gobierno en el que todas las quinielas la sitúan como ministra tras el veto a su marido por parte de Sánchez. Por su parte Abascal, que se estrenaba con un discurso patriótico, decía a Sánchez «causará mucho daño a España», Casado le manifestaba «con usted hemos pasado del no es no al sí porque sí» y Rivera anunciaba «votaremos no al plan de Sánchez y a la banda que lo va a ejecutar».

El dilema es claro: o Podemos entra en el Gobierno o Sánchez no sale investido, siempre con el permiso de otros actores minoritarios

Faltaba la traca final de las intervenciones de los rufianes, los abertzales y los peneuvistas, que, salvo los convergentes catalanes votando no a la investidura (cuando acaban de repartirse la Diputación de Barcelona), optaban por una abstención esperanzadora, siempre que Sánchez  pacte con Iglesias, mientras le reprochaban agriamente su trayectoria política y la mayoría de ellos le exigían que asumiera sus inasumibles propuestas secesionistas totalitarias, que obviamente Sánchez se veía obligado a rechazar apelando a la legalidad vigente, aunque con suave energía para no agraviarlos demasiado y que pudieran decantarse definitivamente en el bando del «no», lo que supondría el estrepitoso fracaso de su investidura. El dilema es claro: o Podemos entra en el Gobierno o Sánchez no sale investido, siempre con el permiso de otros actores minoritarios. Y la abstención de Podemos a última hora, así como la del resto de posibles socios, alberga la esperanza del triunfo de la investidura y la de un posterior gobierno Frankenstein, por lo que, al efecto, Podemos, tras el veto a su líder y las descalificaciones públicas al mismo por parte de Sánchez, acepta de forma humillante reanudar el diálogo, mientras el núcleo duro socialista preparaba su nueva estrategia, con la coartada de que, activando las negociaciones rotas con una nueva oferta (entre los podemitas ya se comentaba «pedimos el cuarto de invitados y nos dan la caseta del perro»), pueden conseguir, bien el «sí» y la formación de un gobierno Frankenstein, del que los responsables serían PP y Cs por no dejarle otra opción, bien el «no» y la convocatoria de nuevas elecciones, del que el culpable sería IUPodemos por propiciarlas al no aceptar su última oferta, en la que, seguramente, les darían el «cuarto de invitados» y no sólo la «caseta del perro». Es obvio, Sánchez, ya ven, jamás es responsable ni culpable de nada, son los demás que no se pliegan a sus generosos intereses. El avispero dentro del berenjenal político en que andan metidos nuestros representantes políticos está más que servido. El más listillo será el menos perjudicado. Por su parte, el Banco de Santander defiende la formación de un gobierno estable «cuanto antes».

Por lo que respecta a otros asuntos cabe citar que se anuncian recortes de urgencia en Canal Sur para atajar la sangría económica; que Almeida pone en marcha el plan contra los manteros que desechó Carmena; que el juez investiga si una filial del BBVA ha destruido información, tratando de averiguar si el material está vinculado con el «caso Villarejo»; que el fiscal eleva a ocho años y medio la pena para Rato y pide cárcel para Acebes, añadiendo Anticorrupción al ex vicepresidente un delito de falsedad contable en el «caso Bankia»; que el conductor que causó cuatro muertos en Salamanca iba drogado y es reincidente; que Bruselas denunciará la contaminación de Madrid y de Barcelona, pues la UE quiere castigar el incumplimiento de la legislación ambiental; que el FMI prevé una mejora de la Economía en 2019 y un frenazo en 2020 y que España crezca más de lo previsto pese al frenazo global; que es detenida una yihadista que iba a atentar en Santiago; y que un juzgado investiga la agresión a una niña que pintó la bandera de España, pues, al parecer, una docente de un centro de Tarrasa tiró a la alumna al suelo presuntamente por haber cometido la barbaridad de pintar banderas españolas…..seguramente si hubiera pintado esteladas la niña hubiera sido premiada.

México se convierte en el nuevo policía fronterizo de Trump al endurecer los controles para frenar a los migrantes tras la amenaza de EEUU de lanzarle una guerra comercial

En cuanto al exterior se refiere cabe destacar que una trama de Maduro burla las sanciones de EEUU, pues una compañía de Florida recauda con una App las tasas aeroportuarias y las desvía a través de Hong Kong, Rusia y China, planeando copiar el método para el repostaje de combustible de los aviones; que el incendio que devora Portugal «ensombrece» Extremadura; que Guaidó dice «el Estado venezolano se ha reducido al miedo y a los subsidios»; que la crisis iraní destapa loa debilidad de Reino Unido por el Brexit en lo referente al petrolero secuestrado; que Israel arrasa 70 viviendas palestinas en una barriada de Jerusalén este; que México se convierte en el nuevo policía fronterizo de Trump al endurecer los controles para frenar a los migrantes tras la amenaza de EEUU de lanzarle una guerra comercial; y que Boris Johnson asume el poder en Reino Unido con la bandera del Brexit más duro, aunque echa algo el freno para no romper al partido conservador, apelando a la unidad, tras ser aclamado como nuevo líder tory y, por tanto, sustituirá a May…..el peor Brexit para todos, está servido.

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