Diversidad limitada

Cuando alguien que pide tolerancia a la diversidad, respeto, comprensión y aceptación social de repente toma el mando para decidir –o el poder para prohibir y seleccionar- , algo empieza a no cuadrar. Si el reprimido se convierte en represor se genera un efecto todavía más extremo que el que se padecía en la anterior situación. Y más si, de repente, quien toma el mando se erige en mentor político de quienes han nacido con una condición sexual determinada. Ser gay, lesbiana o bisexual no se adquiere con el carnet de un partido político determinado. Siempre pensé que es una condición natural y no una opción política, como ahora lo pintan.

Creo que la naturaleza sexual de las personas es algo dado por su genética, y nunca me pude imaginar que iría ligada a la militancia política con los partidos que se hacen dueños del ‘fenómeno’.

Cuando en mi adolescencia –en los 90, en plena efervescencia de las salidas de armarios- algunos de mis amigos me hicieron saber de su condición de homosexual, siempre di por hecho que era algo natural en ellos. Es más, después entendí que, en el fondo, yo siempre lo supe. Nunca me extrañó. Para mí es –salvando las distancias- como ser rubio, alto o bajo, delgado o con voz aguda o grave –mi caso-. Se trata de una condición natural dada por la genética humana, no por el capricho de una determinada opción o movimiento político. Seguimos hablando de política, de fútbol, de moda o de las controvertidas sentencias judiciales con las que nos desayunamos de vez en cuando. Tenemos mucho en común y algo en discordia, como con todo el mundo. No por su condición sexual, sino por los temas en cuestión. Entre ellos también hay debate en varios temas –como es normal-. Difieren en el modo de organizar la sociedad y aplicar las leyes –como conmigo-. Por eso me niego a pensar que su condición sexual aúna su pensamiento en otros aspectos.

Mi desprecio para quienes pretenden condicionar la política y dirigir las ideas de los demás a través de una movilización que promulga la libertad

Rechazo con rotundidad el sectarismo de aquellos que se alzan en vetar a otros en mi nombre, y en el de mis amigos, en una manifestación donde se reivindica la diversidad, la tolerancia, el respeto y la aceptación social de cualquier condición humana. Me niego a aceptar a quienes deciden ‘quién sí y quién no’. Repudio la utilización política de una reivindicación personal. Desprecio a quienes pretenden condicionar la política a través de una movilización que promulga la libertad. Creo que toda formación política -con sus siglas y su barro mediático- deberían mantenerse al margen de figurar y tendrían que permanecer en un tercer o cuarto plano, pero sin que nadie les prohíba participar. A título personal o como organización. Si lo hace una lo deberían poder hacer todas. Otra cosa es puro sectarismo y filiación política de ese colectivo.

¿Los homosexuales son de derechas o de izquierdas? Menuda estupidez se plantea.  Pasé vergüenza, miedo, rechazo y vejaciones cuando iba con mis amigos por Alicante, por el Barrio o la Explanada y alguien se limitaba a insultarnos –a todos para no fallar- porque cada uno del grupo se mostraba como es. Aquello pasó, lo hemos superado. Todavía hay capítulos de intolerancia, pero nada que ver con aquellos años. Por eso seguimos reivindicando, respaldando a quien lo sufre y reclamando auténtica igualdad… y diversidad.

El colectivo ‘Diversitat’ veta a Ciudadanos en la marcha del Orgullo de Alicante y les responsabiliza de su seguridad en caso de que vayan. También vetan el acto institucional, y plantean una exigencia impuesta por ellos a Cs y que podría ser la primera de otras mucha que vendrían después

Estos días se celebra en Alicante la «Semana del Orgullo». Hay actividades culturales, lúdicas, de ocio y festivas, todas con una buena dosis de reivindicación. Iré a algunas de ellas, pero en la manifestación-cabalgata-desfile del sábado que no me esperen si la organización sigue con este talante. Se esperan este año a más de 25.000 personas –Alicante es un referente en esta lucha-. Algunos han visto aquí un filón donde colar su mensaje político y utilizarlo para derribar al contrincante. El colectivo ‘Diversitat’ veta a Ciudadanos en la marcha del Orgullo de Alicante y les responsabiliza de su seguridad en caso de que vayan. Que se atengan a las consecuencias, porque ya están avisados. También vetan el acto institucional, y anuncian -igual que lo ha aprovechado el PSOE local- que no asistirán al acto en el Ayuntamiento, a cambio de una exigencia impuesta por ellos a Cs y que -de aceptarla- podría ser la primera de otras mucha que vendrían después. Menuda tolerancia, menuda diversidad y menudo respeto al diferente. La política ha entrado en este colectivo y ha tomado las riendas. Perdón, no la política, solo una determinada opción política: la izquierda. Otro modo de pensar no está permitido.

One thought on “Diversidad limitada

  1. » Se dice que la verdadera razón por la que Diversitat no ha ido es porque iban a ser uno más en los discursos, y no los únicos. Visto que Alicante Entiende iba a tener voz, y no querían ceder protagonismo, además de no querer coincidir con ellos, se han retirado y han hecho el «chantaje» mediático a las tres izquierdas para reforzarse. Sólo les ha salido bien con una».

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