Sueldos públicos y notorios

Si quieres vencer a tu enemigo, antes deberás aprender a pensar como él. Dice un viejo proverbio ajedrecístico, juego cruel donde los haya, aunque incruento, a Dios gracias. Ni el PP ni Ciudadanos se han querido, no ya meterse (o por lo menos disfrazarse) en o con un la piel de Vox, sino siquiera echarse un revolcón con ellos en una decimonónica casa de citas de aquellas que compartían conservadores y liberales isabelinos. Parece darles urticaria, contagio leproso o cordón sanitario contra la peste bubónica. Y así el centroderecha no va a otro sitio que a la trampa del «yo o el caos» inteligentemente urdida por Pedro Sánchez.

Buena muestra de ello ha sido el primer pleno del Ayuntamiento de Alicante. Antes de taparse las epidermis eróticas con un aumento de sueldos para todos los concejales, ya estaban diciendo, por supuesto «desvergonzados»: «vade retro Vox» como si la reencarnación demoniaca de Hitler y Mussolini los estuviese tentando en el desierto todavía por explorar. El ridículo ha sido mayúsculo. Todos/as partidos y sus concejales se han aumentado los honorarios públicos, menos Vox, que, y por adelantado, votó en contra, para luego, listillos eso mendas: abstenerse. Las izquierdas y nacionalistas con todo el morro del mundo, también votaron en negativo a sabiendas de que saldría a favor gracias al juego del texto: «tú lo pones y yo te la meto». La primera en la frente y vendrán muchas más por culpa de semejante fariseísmo.

No seré yo quien dictamine si nuestros próceres municipales cobran poco mucho o lo justo

Tan grosero retratamiento les dio a las antiguas derechas y bamboleante centro, que no tuvieron mejor ocurrencia, por ejemplo, en los entes altisonantes vituperios de la portavoz del Cs, Mari Carmen Sánchez, y él a mí que me registren de Mari Carmen España, acusando a los de Abascal (en la actualidad relegado por el matrimonio Iván Espinosa de Los Monteros y Rocío Monasterio) de recortadores de libertades, fachenda impresentable y otro montón de improperios más en la línea del filibusterismo ideológico (talmente Andalucía y Murcia), ya no digamos oratorio, cuando es público y muy notorio cómo PP y Ciudadanos se han repartido, o están en ello, los mejores cargos en el poder, y por ende los superiormente retribuidos; eso sí, sin confesar con luz y taquígrafos que el cheque, ya veremos si en blanco, también lo firmaban los apestados de Vox. Así no es de extrañar que los españoles, del uno al otro confín, hayan puesto cayendo de un burro a tan política especie, situándolos como segunda preocupación nacional después (obviamente) del paro. Y eso que el amaño encuestador corre a cargo del mamporrero oficial de Pedro Sánchez.

El alcalde alicantino, Luis Barcala, ha querido mitigar el golpe mediático, ya que no pudo ni quiso pararlo, subiéndose la nómina en menor porcentaje. Pero toda excusa vale cuando antes de tomar decisión alguna sobre esta ciudad y sus necesidades, primero se preparan la faltriquera particular para el próximo cuatrienio, y luego ya hablaremos de lo que importa mayormente al resto. No seré yo quien dictamine si nuestros próceres municipales cobran poco mucho o lo justo. Tampoco creo en las falsas argumentaciones sobre cómo con un sueldo alto, la tentación de robar otorgando concesiones, resulta menor porque cubren sus expectativas de vida digna; de ser así los guardias de seguridad abrirían las puertas de los bancos a los ladrones, pues de todos es sabido lo poco que les paga para las muchas horas ojo avizor y en pie paseante. Ni aún menos en el simplismo de la ultraizquierda equiparando sueldos políticos a las prestaciones del paro, entre otras poderosas razones porque en buena ley deben currarse su misión pública con profesionalidad y sin descansos por justificar.

En resumen: el político al igual que la mujer del César además de honrado debe parecerlo. Y no es de recibo que nada más sentarse en los escaños del poder o de la oposición, como primera medida, del convenio obligado con los ciudadanos, le peguen un subidón a sus láminas (que no a la de los funcionarios).

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