Motivos para la alegría

Cuando uno ve, en el devenir político diario, que un señor que ha sufrido una tragedia personal – una hija vilmente asesinada- reconoce porque no le queda más remedio – el Congreso publica la declaración de rentas de los diputados- que lleva más de seis años cobrando una pensión de más de dos mil cien euros por “incapacidad laboral absoluta” uno se queda a cuadros. ¿Cómo puede ser propuesto para diputado un señor que está incapacitado para todo tipo de trabajo? Ahhhhhh¡ Me olvidaba que ser diputado no es un trabajo. Acabáramos.

Cuando uno ve que quienes dijeron que jamás pactarían con la ultraderecha andan ya metidos en harina en la misma cama en no sé cuántos ayuntamientos y no sé cuántas comunidades autónomas, recuerda la frase del padre de la nación catalana, ahora devenido en sospechoso múltiple, don Jordi Pujol, que decía que la política hace extraños compañeros en ese mueble omnipresente en los dormitorios. ¿Cuántas veces he dicho que PP y Ciudadanos y Vox eran lo mismo? Doscientas treinta y ocho. La derecha se unifica y solo quedan dos partidos PP y Ciudadavox, que se resumen en uno, la derecha que busca sillones. Llámense DBS. La acostumbrada boca del PP y las tragaderas de Ciudadanos no hacen ascos al engullir el vomitivo menú de Vox. Hoy me entero de que hasta los socialistas entran en el trágala y pactan en La Mancha con los mismos que pactan con los ultras en otros sitios. ¿Dónde están las ideas? En el mismo sitio que las ansias de alfombras, secretarias y coches oficiales, donde los sillones.

Con tan pocos motivos para la alegría uno se tiene que buscar la vida para no venirse abajo y tener que chutarse tercios de anafranil en vena para que las neuronas no se desguacen y  el sistema nervioso parezca un campo de rastrojos quemados tras la recolección

Y ahí tenemos a Sánchez, en silencio y vagando como alma en pena en busca de apoyos pírricos para ser investido e inventando un nuevo concepto que la gran politóloga de la izquierda, la Sra Lastra, no sabe definir: queremos un gobierno de cooperación no de coalición. ¿Eso cómo se come? ¿De qué invento estamos hablando cuando Podemos también ha dejado bien claro que quiere sillones aunque sean vicepresidencias vacías de contenido como las que ofrece Ximo Puig? Con tan pocos motivos para la alegría uno se tiene que buscar la vida para no venirse abajo y tener que chutarse tercios de anafranil en vena para que las neuronas no se desguacen y  el sistema nervioso parezca un campo de rastrojos quemados tras la recolección.

Ayer tuvimos – unos cuantos aventureros de la novela histórica- motivos sobrados para la alegría y a ellos nos agarramos como a clavo ardiendo, como náufragos a la tabla de salvación. Presentamos en la Sede de la Universidad de Alicante  “El barbero de Godoy”. La novela – nadie se creía que la idea llegaría a puerto- no pretende nada, solo recrear desde la imaginación un periodo histórico convulso e importantísimo de la historia de España. Un periodo que demuestra que, en política, las envidias, los odios, las puñaladas por la espalda, la ambición, el dinero, los polvos espurios, la influencia de los curas y de los mejor posicionados…, todo eso no es nada nuevo. Ha existido siempre y el siglo XIX es un paradigma de ello.

  Nosotros, los alumnos del taller literario y yo mismo, no somos grandes literatos ni somos historiadores pero tenemos la pasión y el entusiasmo de quienes quieren que su vida tenga cada mañana una meta y una ilusión por la que trabajar. Entre los alumnos del taller y coautores de la novela había de todo – médicos, abogados, funcionarios, policías…-. Si uno llega a la jubilación y se aplasta en el sofá consumiendo telebasura, cumple las expectativas de Cristine Lagarde y se muere en dos días, lo cual le viene de perlas a esa Seguridad Social quebrada. Nosotros trabajamos un día detrás de otro para complicarle la vida al ministro de turno y a los diputados que tienen que trabajar para resucitar el pacto de Toledo, para sacar de la ruina  a la hucha de las pensiones y para garantizar los derechos que muchos nos hemos ganado a pulso tras una vida entera dando el callo.

Ya tenemos la novela en la calle y desde el miércoles la tiene entre sus manos el gran público en Alicante. Hoy la presentamos en Elda donde, gracias a las gestiones del Rotary Elda Vinalopó, hemos realizado el taller simultáneamente con Alicante

Durante más de un año, para los alumnos y el coordinador del Taller literario, los libros de Emilio La Parra – Godoy y Fernando VII- Volaverunt de Antonio Larreta, Yo el Rey y Yo el Intruso de Vallejo Nájera, La cinta roja y La hija de Cayetana de Carmen Posadas y varias decenas más, han sido libros de cabecera. Hemos pasado mucho más tiempo con ellos que con nuestras mujeres o nuestros hijos. Han sido nuestros amigos y nuestros compañeros inseparables y con ellos hemos compartido mesa, sofá, música, comida y hasta cama. Ellos nos salvan la vida y nos blindan contra el Alzheimer, ellos hacen que la existencia merezca la pena y nos hacen inmunes contra el adocenamiento y la estupidez reinante. Ya tenemos la novela en la calle y desde el miércoles la tiene entre sus manos el gran público – muchos amigos incondicionales- en Alicante. Hoy la presentamos en Elda donde, gracias a las gestiones del Rotary Elda Vinalopó, hemos realizado el taller simultáneamente con Alicante.

Seguramente – dándole la razón a Larra que decía que “escribir en España es llorar”- no nos hagamos ricos con la novela. Tras la presentación en Alicante y en Elda, vamos a apretarle las tuercas a López Vizcaíno, gerente de la Editorial Club Universitario – nuestro editor generoso- y todos los beneficios que hayamos obtenido de esas ventas se los entregaremos solemnemente a la Asociación “Felinos lo Morant”, unos idealistas románticos que hacen frente a diario a psicópatas de libro que arrojan gatos vivos a los contenedores de basura, los mutilan recién nacidos o hacen de ellos objeto de su ira porque, como decían en mi pueblo, no tienen cojones de enfrentarse a los de su parejo y vierten su odio en animales indefensos. Recuerdo, cuando yo daba clase en Criminología, cuando me dedicaba a dirigir cárceles a lo ancho y largo dela geografía hispana y alguna en Iberoamérica, que uno de los rasgos psicopáticos inequívocos de una persona – y digo persona porque acepto pulpo como animal de compañía- es la conducta patológica del que disfruta maltratando animales, un hijoputa – palabra cervantina no se me rebelen- con todas las letras.

Sirvan estas líneas para expresar mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible el nacimiento de “El barbero de Godoy” desde los grandes autores como La Parra, Artola o Carmen Posadas, hasta el director de la sede de la UA en Alicante que escucho mi propuesta, los rotarios que negociaron la ampliación del taller a Elda o el editor de ECU que se jugó los seis mil pavos que ha costado la primera edición. Leanla. Van a disfrutar con ella.

 

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