Desinfectando al PP

Eduardo Zaplana continúa cumpliendo confinamiento en la cárcel de oro («no deja de ser prisión») de su chalet de Benidorm; me cuentan que patológicamente deprimido y psicológicamente destrozado; razones no le sobran ni faltan aturdimientos porque cáncer más o menos parejo al suyo ahora afecta también a su esposa, todavía no repuesta de la muerte de un hijo. Y ante semejante estatus familiar, no hay contrición soportable, ni consoladora respuesta del destino y su tornadiza Justicia. Solo soledad de soledades. Pero al menos intenta llevar con dignidad tanto quiebro en vida, pues si a los palacios subió para tentar el poder político, mujeres hermosas y dineros abundosos. Ahora en las cabañas carceleras de una reclusión forzosa y conmiserarle por oncológica, los recuerdos, apenas le puede compensar la cotidiana sentencia de un diagnóstico desfavorable a su salud que, como decía la copla: es lo más importante porque sin ella todo lo demás queda devaluado. Muerte en vida.

Mientras, su sustituto Paquito Camps, a quien Zaplana puso en el cargo para que al poco lo traicionara en los idus de marzo valencianos, intenta zafarse de los tribunales con la huida grotesca del que cacarea estulticias mientras va perdiendo plumas en una carrera hacia el martirologio entre rejas.

Tampoco cuadra a la vista la similitud comparativa que plantea entre Pau Gasol 2,13 m, y Álvaro Pérez quien bien podría figurar entre los chanceros de escasa estatura que pintara Velázquez en la corte de los Austria

«Hay amores que matan, y los amores que matan nunca mueren», le canta un loro (made in Taiwán) a la puerta de la farmacia de la mujer de Camps. No se puede querer tanto a un «hijo de punta», transcribo literalmente las propias palabras del expresidente, como «El Bigotes», y después argüir estúpidamente que siquiera conocías a un «amiguito», no circunstancial ni extemporal, sino «del alma», cuando todo cristiano, y más aún un Francisco Camps que tanto presume de irreductible y fervorosa fe, sabe que: «el alma solo es de Dios». Tampoco cuadra a la vista la similitud comparativa que plantea entre Pau Gasol 2,13 m, y Álvaro Pérez quien bien podría figurar entre los chanceros de escasa estatura que pintara Velázquez en la corte de los Austria. Y semejante desafección entre el político y el mamporrero ventajista, quedó definitivamente desmontada con las últimas pruebas (fotografías) presentadas ante Su Señoría, hoy afiche de cualquier telediario.

Nunca fue mediano orador tan presumido Molt Honorable, pero ahora que no tiene Legión de escribidores tras de sí, todavía su nivel de elocuencia baja hasta niveles jocosos por inconvincentes y ridículos. Todo (para él, claro está) es campaña del malvado Ximo Puig y la siniestra Mónica Oltra, que quisieran verlo enterrado en la historia de la infamia. Y, si con semejantes enemigos no tuviese bastante su irreprochable honestidad, ajustada a los calzones con trabillas en el hotel Ritz, y paseada en un Ferrari azul-ilusión, va y resulta que los periodistas, todos a una y sin distinción de ideologías en cabecera, lo estamos poniendo a parir porque no tenemos otro mono de feria al que darle estopa como aquellos perversos judíos apedreado al inocente Jesús.

Solo se salvan en la presidencia de nuestros Gobiernos valencianos, Joan Lerma, quien apenas tuvo tiempo para cometer fechorías suizas y también Alberto Fabra

Y nos queda otro reo ex Molt Honorable, José Luis Olivas, acusado de latrocinio en las extintas Cajas de Ahorro, peladas por políticos corruptos y directivos no menos deshonestos. Cárcel aguanta. Solo se salvan en la presidencia de nuestros Gobiernos valencianos, Joan Lerma, quien apenas tuvo tiempo para cometer fechorías suizas, aunque crió en sus brazos al mayor malandrín chaquetero Rafael Blasco, capaz de robarle a los pobres; y librase también Alberto Fabra, quien, partiendo de la honestidad obligada, poco podía afanar porque sus antecesores ya se lo habían llevado todo, hasta la llave y combinación de la caja fuerte.

Mucho tendrá que centrifugar la derecha y el centro tanto cerón y cacumen como han dejado estos mendas. Cuatro años por delante con socialistas y nacionalistas al mando, incluso Podemos como tropa sin galones, deben hacer reflexionar a quienes detentaron el absolutismo en esta nuestra Comunitat. Vox y Ciudadanos se les van a poner flamencos a la hora del reparto de cromos municipales, en diputación alicantina y comarcas varias. El estigma del pasado pesa. Hace falta un nuevo líder o lideresa en el PP para desinfectar las estancias del pasado innombrable.

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